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Papá, ¿ser pobre es bueno?

MARÍA JOSEFINA MAS |  EL UNIVERSAL
viernes 27 de julio de 2012  04:23 PM
El tema de la riqueza y la pobreza ha sido el epicentro del análisis económico, mucho antes que Adam Smith, padre de la economía contemporánea, nos brindase sus obras monumentales. La discusión sobre la necesidad de exterminar la pobreza y construir riqueza ha gravitado a través de los siglos en medio de infinitas páginas de la ciencia económica, sin que ello resolviera el conflicto de la escasez de medios económicos. Muchas personas siguen en pobreza sobre la tierra y esto evidencia los grandes problemas multidimensionales existentes en la sociedad actual.

Hoy, las nociones de riqueza y de pobreza han cambiado mucho, tanto en la teoría como en la práctica económica. La riqueza se interpretó como propiedad de bienes económicos y la pobreza, como la carencia de éstos. El que más tiene es más rico y el pobre, lo contrario. Hoy, estos conceptos se transformaron radicalmente a la luz de la ética y el avance de la democracia.

El narcotraficante, el gobernante corrupto, el ladrón, el estafador, ¡el PRAN!, es dueño de abundantes bienes económicos, pero no es rico, porque su fortuna nace de la enfermedad, la muerte y el mal ajeno.  Por el contrario, en muchas zonas humildes, desposeídas de medios económicos, viven familias prestigiosas y aristócratas que a pesar de estar en condición de pobreza económica, muestran una riqueza inimaginable porque sus logros devienen del estudio, el trabajo y el esfuerzo encomiable.

Lo anterior significa que tener no es ser, lo que constituye una gran diferencia en el campo de la nueva economía, la política y el desarrollo de Venezuela. Ser rico o estar en posesión de la riqueza económica, son condiciones diferentes, pues la riqueza es mucho más que poseer medios económicos. Ésta, tiene que ver con el ser y el tener.

El reto de los gobernantes en Venezuela y de nuestra sociedad en general, es elevar tanto la magnitud de los medios como el cambio en las finalidades económicas. Esto implica seguridad, educación, gobernabilidad, comunicación, certeza y claridad institucional, acompañados de una propuesta moral que impulse la nueva acción de empresarios, gobernantes y ciudadanos para  alcanzar un verdadero desarrollo. A la hora de pagar la cuenta, la economía es social. No existe una economía económica.

La riqueza es multidimensional. Tiene un rostro social, ambiental, político, ético, tecnológico, empresarial, entre muchos otros. Hay gente en la pobreza y gente que es pobre. Son dos cosas distintas.

El actual gobierno, en sus orígenes, sembró la idea en la sociedad que ser rico era malo. Pero Rosa Inés, la hija menor del presidente Chávez, le formuló a su padre la pregunta correcta: "Entonces, papá, ¿ser pobre es bueno?" El presidente dedicó una larga cadena para responder: "No, hija, ser pobre no es bueno". Y con esa monumental respuesta descansamos con tranquilidad todos los economistas de este país. Ser y tener, son cosas distintas.

Economista y profesora universitaria

contacto@mariajosefinamas.com  


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