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China: un Singapur gigante

La respuesta está en una combinación del modelo económico con los trazos culturales del pueblo

ALFREDO TORO HARDY |  EL UNIVERSAL
jueves 26 de julio de 2012  12:00 AM
China ha logrado sacar de la pobreza a 400 millones de personas en poco más de treinta años y su economía deberá estar ocupando la primacía mundial antes de finalizar la década. Si bien es sabido que Deng Xiao Ping fue el padre de ese modelo económico, pocos conocen la influencia del fundador de Singapur, Lee Kuan Yew, sobre el mismo.

Deng visitó Singapur en 1978, quedando profundamente impresionado con la prosperidad emergente del país y con la visión de Lee Kuan Yew. De regreso a China llamó a su pueblo a seguir la experiencia de Singapur, dando inicio a un proceso de apertura programada de compuertas económicas. Acto seguido numerosas delegaciones chinas comenzaron a visitar a la ciudad-Estado para estudiar los secretos de su éxito. Entre 1985 y 1990 Goh Keng Swee, mano derecha de Lee Kuan Yew, se transformó en Asesor para el desarrollo de las "zonas económicas especiales", que sirvieron de despegue al nuevo modelo. Más aún a comienzos de los noventa se estableció en Suzhou, China, un parque industrial singapurense que reproducía en detalle las experiencias de ese país. Era una suerte de laboratorio a disposición de los expertos chinos. En palabras de Deng, mil Singapur debían ser plantados en China.

¿En qué consistía la especificidad singapurense? "En Singapur el Estado lleva el timón del desarrollo, orientando al sector privado. La mano invisible de este último es guiada por la mano visible del Estado" (Henri Ghesquiere, Singapore's Success, Singapore 2007). Aunque manteniendo las puertas abiertas a la inversión privada, y dando amplio espacio de maniobra a ésta dentro de los espacios que le han sido fijados, el Estado supedita dicha inversión a sus planes estratégicos, a sus políticas industriales y a su marco regulatorio. El Estado, a la vez, participa directamente en la economía a través de sus propias empresas a las cuales asigna un conjunto de áreas fundamentales. Más significativo aún, asumiendo la naturaleza dinámica del proceso económico, el Estado se adentra en una reinvención periódica de sus objetivos estratégicos, privilegiando en cada fase a un nuevo grupo de sectores. El resultado es uno de los PIB per cápita más altos del mundo: 59.711 dólares (IMF, World Economic Outlook, Washington D.C., April 2012).

Se ha argumentado que en una economía globalizada lo pequeño es hermoso, dada la flexibilidad que brinda el menor tamaño para moverse con rapidez. No en balde de las diez naciones más ricas del mundo en PIB per cápita solo dos superan los cinco millones de habitantes (Alberto Alesina y Enrico Spolaore, The Size of Nations, Cambridge 2003). Siendo una isla de 40 por 20 kilómetros de extensión y menos de cinco millones de habitantes, Singapur cae perfectamente dentro de este marco. ¿Pero qué decir de China con sus 1.3 millardos de ciudadanos y una extensión territorial comparable a la de Estados Unidos?

China ha logrado moverse, en efecto, con una rapidez y flexibilidad que lucían impensables. Según algunos la respuesta está en una combinación del modelo económico con los trazos culturales de pueblo que ambos países comparten. No en balde China ha sido llamada un "Singapur gigante" (Niall Ferguson, Civilization, London 2011).

altohar@hotmail.com



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