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Entremos en nuestros sueños

MARÍA EUGENIA GASCUE SCHWARTS |  EL UNIVERSAL
miércoles 25 de julio de 2012  12:06 PM
En las investigaciones actuales, así como en las Tradiciones de Conocimiento, existen tres estados de conciencia básicos: el estado de vigilia, en el que estamos despiertos y más o menos estamos conscientes de los estímulos que recibimos y de nosotros mismos. El estado de dormir con sueños, científicamente llamado sueño REM, en español MOR, que significa Movimiento Ocular Rápido. Y el estado del dormir sin soñar, científicamente llamado sueño SOL, sueño de ondas lentas.

Existen laboratorios de sueño, en distintas universidades y centros de investigación del mundo, en donde se investiga el proceso del dormir y del soñar, tanto en personas sanas, como las que padecen trastornos en esa área. Gracias a las investigaciones, se sabe que todas las noches, cada 90 minutos experimentamos un nuevo ciclo de sueño en el que aproximadamente los primeros 70 minutos son de sueño SOL, y los últimos 20 de sueño REM.

Una antigua práctica del Yoga de los sueños del Budismo Tibetano, consiste en disponerse a observar las imágenes que se producen en el momento previo al dormirse, así como cuando vemos pasar las nubes en el cielo, que las imágenes aparecen y se esfuman. Esto también se puede hacer cuando se toma una siesta, para ir poco a poco entrenándose a observar los sueños, creando así una conciencia testigo. Es importante no sobre exigirse.
No recordamos todos los sueños, porque cada vez que dormimos tenemos varios ciclos de sueños y si recordáramos todo lo que soñamos, sería una cantidad de información abrumadora para el sistema psicológico.

Esos pocos sueños que recordamos, nos traen la posibilidad de interpretar y comprender nuestros procesos internos a través de la decodificación  simbólica de los que hayamos podido recordar, este es un privilegio exclusivo de nuestra especie y vale la pena aprovecharlo. Familiarizarse con el lenguaje del inconsciente, es como una madre que desea comprender y  decodificar cada expresión de su bebé recién nacido.

Pueden haber otras razones que impidan a algunas personas recordar los sueños, algunas de ellas son: la necesidad de controlar la realidad, quizás como una negación a registrar ese incontrolable universo de los sueños, cambiante y autónomo. La actitud de autoexigencia, que es contraria a la que se necesita para que la memoria onírica fluya de manera natural.

Para comenzar a recordar los sueños,  coloca en tu mesa de noche un cuaderno, al despertarte y sin levantarte de la cama, ponle un título a ese sueño que recuerdas, entra en él como si fueses a sacarle una foto a un pajarito, haciéndote parte del bosque, para que no se te escape. Comienza a escribir tu sueño en tiempo presente. Toma en cuenta lo que está pasando en ese momento en tu vida y qué emociones vas experimentando.

Aprender a comprender lo que dicen nuestros sueños puede llevarnos el mismo tiempo que nos lleva aprender un idioma, esto requerirá de paciencia y entrenamiento, para lograr descifrar el mensaje que éste nos trae.

Twitter: @marugascue

marugascue@gmail.com


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