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Pregunte y verá...

En momentos en los que se impone el miedo, hay que estar con los sentidos alertas

MARÍA ISABEL PÁRRAGA B. |  EL UNIVERSAL
lunes 23 de julio de 2012  12:00 AM
Tranquilos... todo va bien... Por lo menos esa es la percepción que se tiene en la calle. Hay un rumor, un rumor en la noche, pero no es de chasquidos de besos enamorados (como dice el bolero), sino como el de las piedras que son arrastradas por la crecida de un río.

La verdad es que es difícil asegurar que Henrique Capriles ganará los próximos comicios porque el líder de esta revolución de pobreza tiene todos los recursos para su campaña y usa y abusa de las herramientas del poder (amén de quienes lo siguen como una suerte de tótem religioso), pero lo que sí está más claro que el agua es que el flaco por donde pasa deja su huella.

Recientemente tuvimos la oportunidad de viajar a Barinas y, a pesar de ser la tierra del comandante-presidente-candidato, el alboroto que generó el paso del llamado "huracán del progreso" movió el ánimo de quienes, por cierto, nos confesaban que toda la vida habían sido chavistas pero que se sentían decepcionados. Esto en sí mismo es un hecho interesante, pero quizás lo que más nos llamó la atención es que esta "confesión" se hacía en la mayoría de los casos en voz baja, mirando hacia los lados para que nadie se diera cuenta y con un claro temor. Esto nos lleva a pensar, si estas personas fueran consultadas por alguien que les preguntase: "¿si las elecciones fueran mañana por quién votaría usted?" ¿qué contestarían? El miedo es libre y se impone.

Seguramente, estos compatriotas con los que pudimos hablar son beneficiarios de alguna misión, o tal vez albergan la esperanza de serlo, pero en su fuero interno saben que esta realidad que todos estamos viviendo no es la que les garantiza un futuro mejor, ni a ellos ni a sus hijos. En el peor de los casos, aquellos amigos que están preocupados por las encuestas hay un dato interesante, incluso en aquellas que dan un amplísimo margen a favor de Chávez: todas hablan de un crecimiento del candidato de la alternativa democrática.

Hay otros datos reveladores: el ventajismo oficial hace de esta una lucha de un David que tiene ganas y que está trabajando como pocos en la historia reciente del país para conquistar los corazones de los electores, y un Goliat vetusto en sus promesas, discursos y acciones. Ya no se sienten "sobrados" como otrora.

El río del progreso suena, y lo hace cada vez más fuerte. En momentos en los que se impone el miedo, hay que estar con los sentidos alertas para entender la realidad. Haga un experimento. Salga ahora a la calle, con una carpeta y pregunte: ¿por quién va a votar usted? Vaya después en un carrito y hable con su vecino de puesto sobre, por ejemplo, la inseguridad... ¿Qué conclusiones saca?

mariaisabelparraga@gmail.com



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