¿Mamá, de dónde viene la Inflación?
WILFREDO FRANCO
| EL UNIVERSAL
lunes 23 de julio de 2012 04:54 PM
Hija, la inflación es un producto de una economía enferma, que se origina en malas decisiones del Gobierno y se refleja en malas decisiones de los que producen y venden, y termina afectando a los estómagos de todos por igual. La inflación es también el arte del Gobierno de pulverizar el valor de la moneda. Por ejemplo, tu papá compró una camioneta nueva en 2002 por 20 millones, o sea 20.000 bolívares de los "fuertes". Pues con lo que vale una camioneta ahora se hubiera comprado 25 camionetas en 2002. Peor aún, la camioneta en 2002 equivalía a 20 meses de sueldo, la de ahora equivale a 60 meses de sueldo. Es decir, la inflación nos ha hecho tres veces más pobres desde el 2002, y eso pese a los aumentos de salario que decreta el Gobierno cada año. Igual que con los precios de la camioneta ha pasado con los precios de la comida, las medicinas, los útiles escolares, y todo lo que necesitamos cada día. Esos aumentos anuales se vuelven agua y sal antes de cobrarlos. Además, son combustible para aumentar la inflación y seguir pulverizando el valor de la moneda.
Y ¿cómo se resuelve ese problema?
Ese problemón nos liquida la calidad de vida y nos empobrece a todos, lleva a las familias y a los pueblos a la ruina y hasta el propio Estado se ve limitado en sus capacidades. La inflación es la principal demostración de una mala gestión de Gobierno. Los países que han sido exitosos en el control de la inflación descubrieron la fórmula: impulsar a la sociedad a producir, producir y producir, con abundancia y calidad creciente, es decir, con competitividad. Japón y los tigres asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong) tienen fuertes economías desde hace tres décadas y a veces la inflación ha estado en cero o menos, es decir, las cosas han llegado a valer menos cada día, sencillamente porque se educaron y organizaron para producir más y mejor. Sus Gobiernos gobernaron bien, invirtieron masivamente en educación, ciencia y tecnología de punta, y en la infraestructura de servicios que apoya la producción: energía, vialidad, comunicaciones, urbanización industrial, puertos y aeropuertos, promoción del comercio internacional y, por supuesto, estimularon la creación de miles de pequeñas, medianas y grandes empresas, convirtiendo a casi toda la población en clase media educada y productiva en poco más de una década.
Y ¿por qué no hemos resuelto ese problemón en Venezuela? Hija, hemos tenido el dinero y la gente calificada para ello, pero el Gobierno actual considera que ser rico es malo, está en guerra contra los empresarios, los expropia, los invade, les inventa leyes como camisas de fuerza, los ofende, estimula el odio contra ellos, en fin, está empeñado en acabar con los que producen, como pasó en Cuba. Como resultado, la mayoría de los emprendedores con proyectos, con recursos o sin recursos, se han ido y se siguen yendo a hacer realidad sus empresas en Colombia, Panamá, Perú, Europa y Estados Unidos. Incluso los expertos petroleros, formados como los mejores del mundo por los gobiernos anteriores y botados de Pdvsa por defender su integridad, están trabajando en los países árabes, en Colombia y en Estados Unidos, fomentando las industrias petroleras de esos países. A cambio, el Gobierno ha gastado miles de millones de dólares tratando de montar en Venezuela una economía como la de Cuba, botando un torrente de dinero por el desaguadero de la corrupción, desmejorando la oferta de empleo y la producción y aumentando el desempleo y el buhonerismo. Los resultados más evidentes de todo ello: inflación y más inflación y delincuencia y más delincuencia. La acción más negativa del Gobierno contra la creación de una sociedad productiva ha sido la siembra de la desconfianza y la incertidumbre en el presente y en el futuro. La sociedad productiva nacional e internacional no invierte en un clima de desconfianza, ni aquí ni en ninguna parte.
Ahora más que nunca, Venezuela depende de la importación de bienes y servicios del exterior, y depende más que nunca del precio del petróleo, pues hasta la producción de hierro, acero y aluminio y de productos agrícolas, se hace con enormes pérdidas que son pagadas con nuestros impuestos. Un país no se construye con la sola inversión del Estado, es imprescindible la inversión privada, al menos 5 a 1, es decir, por cada bolívar que invierta el Gobierno deben haber 5 de capital privado.
Mamá: ¿y cómo se resuelve eso?
Cambiando de Gobierno hija. Los señores que gobiernan desde hace 13 años, anclados en el pasado, imitadores del fracaso cubano, tuvieron tiempo y dinero suficiente para demostrar a partidarios y opositores que no saben gobernar; su fracaso ha sido descomunal y ahora intentan tapar ese fracaso regalando dinero y bienes, apabullando con una inmensa propaganda de inmensos costos que pagamos todos con nuestros impuestos, tratando de crear la falsa impresión de que estamos en buenas manos, mientras conducen al país a un precipicio. Hay que despertar, un país con calidad de vida se construye con la unión y la armonía entre todos, estimulando a los ciudadanos emprendedores a implementar sus proyectos, sus empresas, sus negocios, expandiendo la economía para todos con visión de futuro; es la única manera de esforzarnos juntos para producir más y mejor, y ganarnos una mejor calidad de vida con nuestro trabajo honesto y productivo de cada día.
Así será mamá. ¡A los imitadores del fracaso, a los dinosaurios de la política, se les acabó el tiempo. Démonos una nueva oportunidad como pueblo, hagamos posible que una nueva generación gobierne el país, una generación con mentalidad futurista, con capacidad y ganas de convertir a la sociedad venezolana en una de las más capaces y mejores del mundo!
wfranco01@gmail.com
Y ¿cómo se resuelve ese problema?
Ese problemón nos liquida la calidad de vida y nos empobrece a todos, lleva a las familias y a los pueblos a la ruina y hasta el propio Estado se ve limitado en sus capacidades. La inflación es la principal demostración de una mala gestión de Gobierno. Los países que han sido exitosos en el control de la inflación descubrieron la fórmula: impulsar a la sociedad a producir, producir y producir, con abundancia y calidad creciente, es decir, con competitividad. Japón y los tigres asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong) tienen fuertes economías desde hace tres décadas y a veces la inflación ha estado en cero o menos, es decir, las cosas han llegado a valer menos cada día, sencillamente porque se educaron y organizaron para producir más y mejor. Sus Gobiernos gobernaron bien, invirtieron masivamente en educación, ciencia y tecnología de punta, y en la infraestructura de servicios que apoya la producción: energía, vialidad, comunicaciones, urbanización industrial, puertos y aeropuertos, promoción del comercio internacional y, por supuesto, estimularon la creación de miles de pequeñas, medianas y grandes empresas, convirtiendo a casi toda la población en clase media educada y productiva en poco más de una década.
Y ¿por qué no hemos resuelto ese problemón en Venezuela? Hija, hemos tenido el dinero y la gente calificada para ello, pero el Gobierno actual considera que ser rico es malo, está en guerra contra los empresarios, los expropia, los invade, les inventa leyes como camisas de fuerza, los ofende, estimula el odio contra ellos, en fin, está empeñado en acabar con los que producen, como pasó en Cuba. Como resultado, la mayoría de los emprendedores con proyectos, con recursos o sin recursos, se han ido y se siguen yendo a hacer realidad sus empresas en Colombia, Panamá, Perú, Europa y Estados Unidos. Incluso los expertos petroleros, formados como los mejores del mundo por los gobiernos anteriores y botados de Pdvsa por defender su integridad, están trabajando en los países árabes, en Colombia y en Estados Unidos, fomentando las industrias petroleras de esos países. A cambio, el Gobierno ha gastado miles de millones de dólares tratando de montar en Venezuela una economía como la de Cuba, botando un torrente de dinero por el desaguadero de la corrupción, desmejorando la oferta de empleo y la producción y aumentando el desempleo y el buhonerismo. Los resultados más evidentes de todo ello: inflación y más inflación y delincuencia y más delincuencia. La acción más negativa del Gobierno contra la creación de una sociedad productiva ha sido la siembra de la desconfianza y la incertidumbre en el presente y en el futuro. La sociedad productiva nacional e internacional no invierte en un clima de desconfianza, ni aquí ni en ninguna parte.
Ahora más que nunca, Venezuela depende de la importación de bienes y servicios del exterior, y depende más que nunca del precio del petróleo, pues hasta la producción de hierro, acero y aluminio y de productos agrícolas, se hace con enormes pérdidas que son pagadas con nuestros impuestos. Un país no se construye con la sola inversión del Estado, es imprescindible la inversión privada, al menos 5 a 1, es decir, por cada bolívar que invierta el Gobierno deben haber 5 de capital privado.
Mamá: ¿y cómo se resuelve eso?
Cambiando de Gobierno hija. Los señores que gobiernan desde hace 13 años, anclados en el pasado, imitadores del fracaso cubano, tuvieron tiempo y dinero suficiente para demostrar a partidarios y opositores que no saben gobernar; su fracaso ha sido descomunal y ahora intentan tapar ese fracaso regalando dinero y bienes, apabullando con una inmensa propaganda de inmensos costos que pagamos todos con nuestros impuestos, tratando de crear la falsa impresión de que estamos en buenas manos, mientras conducen al país a un precipicio. Hay que despertar, un país con calidad de vida se construye con la unión y la armonía entre todos, estimulando a los ciudadanos emprendedores a implementar sus proyectos, sus empresas, sus negocios, expandiendo la economía para todos con visión de futuro; es la única manera de esforzarnos juntos para producir más y mejor, y ganarnos una mejor calidad de vida con nuestro trabajo honesto y productivo de cada día.
Así será mamá. ¡A los imitadores del fracaso, a los dinosaurios de la política, se les acabó el tiempo. Démonos una nueva oportunidad como pueblo, hagamos posible que una nueva generación gobierne el país, una generación con mentalidad futurista, con capacidad y ganas de convertir a la sociedad venezolana en una de las más capaces y mejores del mundo!
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