Odalisca con pantalón rojo
Seguramente nadie irá preso por este caso, no se harán averiguaciones, no se sabrá nada
ANDRÉS F. SCHMUCKE G.
| EL UNIVERSAL
sábado 21 de julio de 2012 12:00 AM
Siempre he tenido la impresión de que el género de la delincuencia que consiste en el robo de obras de arte es algo que requiere de posgrados y estudios especializados. Cualquier malandro puede asaltar a alguien y quitarle un reloj, un par de zapatos o un Iphone, pero robarse un cuadro de un museo, que en teoría tiene toda la seguridad del mundo, eso es para mentes superiores.
Se me vienen a la mente, al pensar en esto, películas como: The Thomas Crown Affair o Ocean's Eleven, en las que el ladrón de arte es una persona sofisticada, que ha recorrido el mundo, un prototipo de hombre que es más parecido a un agente secreto que a un vulgar ladrón. Espero que la desaparición de la Odalisca con pantalón rojo del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas haya sido más de este estilo, pues así sí vale la pena hacer una película.
Doce años pasaron del rapto del cuadro de Henri Matisse (que se presume fue en el 2000, aunque se descubrió su desaparición en el 2003), para que el mismo fuera recuperado en Miami, gracias a las pesquisas del FBI. Eso demuestra que la justicia tarda, pero llega y que, en teoría, esta historia puede tener un final feliz.
Seguramente nadie irá preso por este caso, no se harán averiguaciones, no se sabrá nada. Los ladrones de arte son demasiado inteligentes, demasiado cool. Me imagino a un tipo como Neal Caffrey de la serie White Collar, muerto de la risa leyendo que encontraron el cuadro mientras se fuma un habano en alguna playa paradisíaca.
En el mismo orden de ideas, fabulosa la viñeta de Rayma sobre el tema, pero yo le diría a la Odalisca que por ahora se quede en el exilio, pues si se regresa capaz se la vuelven a robar. Quizás después de octubre todo sea diferente y el regreso a casa sea menos largo y tormentoso.
andyfsg@hotmail.com @andy_schmucke
Se me vienen a la mente, al pensar en esto, películas como: The Thomas Crown Affair o Ocean's Eleven, en las que el ladrón de arte es una persona sofisticada, que ha recorrido el mundo, un prototipo de hombre que es más parecido a un agente secreto que a un vulgar ladrón. Espero que la desaparición de la Odalisca con pantalón rojo del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas haya sido más de este estilo, pues así sí vale la pena hacer una película.
Doce años pasaron del rapto del cuadro de Henri Matisse (que se presume fue en el 2000, aunque se descubrió su desaparición en el 2003), para que el mismo fuera recuperado en Miami, gracias a las pesquisas del FBI. Eso demuestra que la justicia tarda, pero llega y que, en teoría, esta historia puede tener un final feliz.
Seguramente nadie irá preso por este caso, no se harán averiguaciones, no se sabrá nada. Los ladrones de arte son demasiado inteligentes, demasiado cool. Me imagino a un tipo como Neal Caffrey de la serie White Collar, muerto de la risa leyendo que encontraron el cuadro mientras se fuma un habano en alguna playa paradisíaca.
En el mismo orden de ideas, fabulosa la viñeta de Rayma sobre el tema, pero yo le diría a la Odalisca que por ahora se quede en el exilio, pues si se regresa capaz se la vuelven a robar. Quizás después de octubre todo sea diferente y el regreso a casa sea menos largo y tormentoso.
andyfsg@hotmail.com @andy_schmucke
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