¡Qué no nos quiera tanto!
RICARDO GIL OTAIZA
| EL UNIVERSAL
viernes 20 de julio de 2012 04:01 PM
"Entre más se vive más se ve", solía expresar mi abuela materna, y en la medida que pasa el tiempo me convenzo de la verdad que encerraba tan "enigmática" frase. Leí en la prensa nacional que el presidente Chávez dijo que sentía un "amor infinito" por los venezolanos, y casi me atraganto con el café que estaba bebiendo del ataque de risa que me dio. Créanme que no podía parar y era tal el acceso de risa, que terminé con lágrimas en los ojos como si estuviese llorando; así como han llorado miles y miles de compatriotas por la situación calamitosa del país, por los muertos de cada fin de semana, por la inaccesibilidad de la canasta básica, por la destrucción del aparato productivo, por los cientos de miles de jóvenes que han tenido que emigrar y expatriarse por no hallar aquí un futuro, por la terrible situación en la que se encuentra la salud, por los insultos que recibimos buena parte de los ciudadanos (más de la mitad del país) de parte de líderes y gobernantes, por el control de cambio que frena la economía, por la división social que se ha generado con el uso indiscriminado de un discurso secesionista, racista, xenófobo y clasista, por la imposición paulatina de un inaudito control en el consumo de gasolina en un país petrolero que envía a otras naciones buena parte de su producción petrolera, por la mentira hecha discurso, cotidianidad e ideología, por la resucitación de un marxismo-leninismo muerto y enterrado en casi todo el mundo civilizado, por el cierre de muchas empresas, por la expropiación de los bienes privados, por la pérdida de la alternabilidad democrática, por el derroche hecho de las riquezas de la nación, por los presos políticos, por la pérdida de los sueños y las esperanzas...
¡Qué no nos quiera tanto el Presidente, por amor a Cristo! Esa declaración no sólo suena falsa y oportunista en este momento de la campaña electoral, sino que representa una cruel ironía que lacera la piel y el entendimiento, y nos recuerda cuán tergiversados están los principios y los valores en el país. Si así es el amor que nos prodiga Chávez, ahora entiendo a aquellos quienes, con frases amorosas en sus labios, cometen las más crueles tropelías contra aquellos que son objeto de su "amor". Si esto que he descrito líneas arriba es el "amor infinito" de parte del mandatario, pues habrá que definir de nuevo el vocablo "amor" y preguntarse seriamente: ¿Si eso es el amor, qué quedará para el odio?
rigilo99@hotmail.com
@GilOtaiza
¡Qué no nos quiera tanto el Presidente, por amor a Cristo! Esa declaración no sólo suena falsa y oportunista en este momento de la campaña electoral, sino que representa una cruel ironía que lacera la piel y el entendimiento, y nos recuerda cuán tergiversados están los principios y los valores en el país. Si así es el amor que nos prodiga Chávez, ahora entiendo a aquellos quienes, con frases amorosas en sus labios, cometen las más crueles tropelías contra aquellos que son objeto de su "amor". Si esto que he descrito líneas arriba es el "amor infinito" de parte del mandatario, pues habrá que definir de nuevo el vocablo "amor" y preguntarse seriamente: ¿Si eso es el amor, qué quedará para el odio?
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