El corderito
Después de 14 años ya a este disfraz se le ven con claridad todas las costuras
LUIS IZQUIEL
| EL UNIVERSAL
domingo 15 de julio de 2012 12:00 AM
El candidato del continuismo tiene una estrategia que acostumbra desarrollar cada vez que se acercan elecciones en el país. A través de ella aparenta alejarse de las posiciones radicales y trata de mostrarse conciliador. Es la época en la que el color rojo se matiza y el discurso de odio y división es sustituido por el del "amor". Sin embargo, después de casi 14 años, ya a este disfraz de corderito se le ven con claridad todas las costuras.
La reciente convocatoria de gobernadores y alcaldes de la alternativa democrática a una reunión con personajes del alto gobierno, para supuestamente coordinar acciones para combatir la inseguridad, es una demostración del doble discurso oficial. La verdad es que en los últimos años diversos cuerpos policiales estatales y municipales han sido despojados de sus armas por razones politiqueras. Cuando el gobernador de Monagas rompió con el oficialismo, inmediatamente le fue arrebatado el control de la policía del estado. Buena parte del presupuesto que le corresponde a las regiones por situado constitucional, ha sido esquilmado por el centralismo. La seguridad ciudadana del pueblo venezolano se ha visto perjudicada por estas mezquinas acciones.
El mismo jefe de Estado que tiene años atacando a la Iglesia católica, ahora envía a su Vicepresidente a tender puentes con la jerarquía de la Conferencia Episcopal. Es evidente que, faltando menos de tres meses para los comicios presidenciales, el eterno candidato considera conveniente que los venezolanos piensen que intenta reconciliarse con los representantes del principal credo del país. Chacumbele pareciera hacer buena aquella frase atribuida a Enrique IV, relativa a que "París bien vale una misa".
La posición conciliadora que pretende mostrar el candidato de los afiches, no es ingenua. El reencuentro nacional es un gran anhelo colectivo. El lobo que ha destruido al país, ahora quiere presentarse convertido en corderito, pero por más que se tongonee.
Twitter: @luisizquiel
La reciente convocatoria de gobernadores y alcaldes de la alternativa democrática a una reunión con personajes del alto gobierno, para supuestamente coordinar acciones para combatir la inseguridad, es una demostración del doble discurso oficial. La verdad es que en los últimos años diversos cuerpos policiales estatales y municipales han sido despojados de sus armas por razones politiqueras. Cuando el gobernador de Monagas rompió con el oficialismo, inmediatamente le fue arrebatado el control de la policía del estado. Buena parte del presupuesto que le corresponde a las regiones por situado constitucional, ha sido esquilmado por el centralismo. La seguridad ciudadana del pueblo venezolano se ha visto perjudicada por estas mezquinas acciones.
El mismo jefe de Estado que tiene años atacando a la Iglesia católica, ahora envía a su Vicepresidente a tender puentes con la jerarquía de la Conferencia Episcopal. Es evidente que, faltando menos de tres meses para los comicios presidenciales, el eterno candidato considera conveniente que los venezolanos piensen que intenta reconciliarse con los representantes del principal credo del país. Chacumbele pareciera hacer buena aquella frase atribuida a Enrique IV, relativa a que "París bien vale una misa".
La posición conciliadora que pretende mostrar el candidato de los afiches, no es ingenua. El reencuentro nacional es un gran anhelo colectivo. El lobo que ha destruido al país, ahora quiere presentarse convertido en corderito, pero por más que se tongonee.
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