"Se trata de mí"
ANGEL OROPEZA
| EL UNIVERSAL
miércoles 11 de julio de 2012 04:43 PM
Una de las diferencias fundamentales y más notables en las estrategias de campaña de la actual contienda electoral, tiene que ver con el rol que cada Comando asigna al venezolano elector.
Para la estrategia del Comando oficialista, el elector es básicamente un espectador, que tiene que escoger entre 2 candidatos. Puesto en ese rol, el elector debe preguntarse desde afuera y frente a ellos a quién escoge o a quién considera mejor para otorgarle su voto. Por supuesto, eso explica la existencia de los llamados "neutrales", quienes simplemente no les gusta ninguno de los dos, o no se sienten implicados en la decisión, porque son sólo eso: agentes externos al proceso. El centro del proceso es el líder, y el objetivo es que su reinado y sus privilegios continúen por encima de cualquier otra consideración. De él se habla, es él quien habla, todo gira en torno a su persona. El pueblo siempre es el necesario telón de fondo para aplaudir y resaltar la grandeza del hegemón, y la máxima aspiración del ciudadano es contribuir con la gloria del líder a través de su voto. La campaña se trata es de él.
El Comando Venezuela, por el contrario, parte de la convicción estratégica de que el venezolano no puede ser sólo un espectador, sino que tiene que convertirse en el gran protagonista del proceso. Y desde ese rol de protagonista, la pregunta no es a quién escojo entre Capriles y Chávez, sino a quién escojo entre Chávez y yo. O dicho de otra forma, la pregunta es si me conviene el actual estado de caos: delincuencia siempre en ascenso, alimentos caros y escasos, salud y educación en el suelo, déficit de viviendas, fallas severas en servicios como electricidad, agua e infraestructura, empleos de mala calidad, sueldos que no alcanzan, intranquilidad y angustia. No se trata de escoger desde afuera, y como quien apuesta externamente en una contienda de boxeo sino de entender que la decisión me involucra profundamente y tiene implicaciones graves sobre mi vida y la de mi familia. Se trata de mí, no de los candidatos en disputa.
Por supuesto, en este enfoque del elector como protagonista y no como espectador, no cabe la neutralidad ni el "ninismo", y esto tiene una consecuencia electoral crucial, que en los actuales momentos desfavorece abiertamente al candidato del gobierno.
Cuando oigo al candidato de la Unidad decir: "esta elección no se trata de mí. Se trata de ustedes", recuerdo hace pocos años una reunión de sindicalistas petroleros en Anzoátegui, a raíz de las desmejoras que el gobierno había impuesto a su contrato colectivo original. Un dirigente sindical pro-oficialista, debidamente enfundado en rojo, puesto frente al dilema de mostrar fidelidad a la línea del partido-gobierno, o tener que explicarle a su familia que tal obediencia a lo ordenado por el líder significaba menos mercado y plata para la casa, soltó una de esas frases que en el fondo son un tratado de psicología política del venezolano: "ustedes saben que yo siempre he estado con el comandante. Pero mi mujer es muy arrecha. No me pongan a escoger". De eso se trata: de escoger entre usted y el gobierno. Entre sus intereses y los del poder. Decidir en función de eso es asumirse como elector protagonista, y no como un simple espectador.
@angeloropeza182
Para la estrategia del Comando oficialista, el elector es básicamente un espectador, que tiene que escoger entre 2 candidatos. Puesto en ese rol, el elector debe preguntarse desde afuera y frente a ellos a quién escoge o a quién considera mejor para otorgarle su voto. Por supuesto, eso explica la existencia de los llamados "neutrales", quienes simplemente no les gusta ninguno de los dos, o no se sienten implicados en la decisión, porque son sólo eso: agentes externos al proceso. El centro del proceso es el líder, y el objetivo es que su reinado y sus privilegios continúen por encima de cualquier otra consideración. De él se habla, es él quien habla, todo gira en torno a su persona. El pueblo siempre es el necesario telón de fondo para aplaudir y resaltar la grandeza del hegemón, y la máxima aspiración del ciudadano es contribuir con la gloria del líder a través de su voto. La campaña se trata es de él.
El Comando Venezuela, por el contrario, parte de la convicción estratégica de que el venezolano no puede ser sólo un espectador, sino que tiene que convertirse en el gran protagonista del proceso. Y desde ese rol de protagonista, la pregunta no es a quién escojo entre Capriles y Chávez, sino a quién escojo entre Chávez y yo. O dicho de otra forma, la pregunta es si me conviene el actual estado de caos: delincuencia siempre en ascenso, alimentos caros y escasos, salud y educación en el suelo, déficit de viviendas, fallas severas en servicios como electricidad, agua e infraestructura, empleos de mala calidad, sueldos que no alcanzan, intranquilidad y angustia. No se trata de escoger desde afuera, y como quien apuesta externamente en una contienda de boxeo sino de entender que la decisión me involucra profundamente y tiene implicaciones graves sobre mi vida y la de mi familia. Se trata de mí, no de los candidatos en disputa.
Por supuesto, en este enfoque del elector como protagonista y no como espectador, no cabe la neutralidad ni el "ninismo", y esto tiene una consecuencia electoral crucial, que en los actuales momentos desfavorece abiertamente al candidato del gobierno.
Cuando oigo al candidato de la Unidad decir: "esta elección no se trata de mí. Se trata de ustedes", recuerdo hace pocos años una reunión de sindicalistas petroleros en Anzoátegui, a raíz de las desmejoras que el gobierno había impuesto a su contrato colectivo original. Un dirigente sindical pro-oficialista, debidamente enfundado en rojo, puesto frente al dilema de mostrar fidelidad a la línea del partido-gobierno, o tener que explicarle a su familia que tal obediencia a lo ordenado por el líder significaba menos mercado y plata para la casa, soltó una de esas frases que en el fondo son un tratado de psicología política del venezolano: "ustedes saben que yo siempre he estado con el comandante. Pero mi mujer es muy arrecha. No me pongan a escoger". De eso se trata: de escoger entre usted y el gobierno. Entre sus intereses y los del poder. Decidir en función de eso es asumirse como elector protagonista, y no como un simple espectador.
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