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La campaña

ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN |  EL UNIVERSAL
sábado 7 de julio de 2012  04:03 PM
Las elecciones no se van a ganar por gritar más alto, ni por tener más propaganda en la televisión ni por tener más afiches en los postes. Quien crea eso estará decretando que quien más invierta -y ya sabemos quién es el que cuenta con más recursos- será el ganador de la contienda electoral.

Ganar o perder el 7 de octubre no puede depender de la exposición mediática. Eso solo es un factor; importante, es verdad, pero no determinante.

Cuando se dice que haces falta tú y dos más, no es para conseguir más presupuesto para movilización hacia las concentraciones -que también son importantes y generan una percepción de triunfo creciente- sino para que se establezca una responsabilidad nacional de cara a la realidad que tenemos por delante.

Desde hace mucho está claro, y el propio Henrique Capriles Radonski lo ha reconocido, que el país no se está jugando una candidatura, sino su futuro. En consecuencia es necesario que lo asumamos desde esa dimensión colectiva.

Cimentar el porvenir en la base de la estética publicitaria o de los análisis interesados de quienes difunden estudios de opinión; supeditando a ellos las convicciones y las necesidades reales de cada uno; es negar la posibilidad de la responsabilidad compartida.

Estamos frente a una bifurcación. Es necesario creer y tener esperanza, pero mucho más necesario es asumir que nos corresponde decidir no solo por las percepciones, sino por la razón.

Pese a lo que señalan los expertos, respecto a las emociones en una campaña electoral; está muy claro que en este momento en Venezuela la emoción es clave -como en todo sitio-, pero que la razón, quizá porque la letra con sangre entra, cobra una fuerza determinante a la hora de escoger el destino.

Eso es una verdad que se manifiesta cada día, en cada lugar. El país, y en eso es fundamental la campaña que se pueda hacer desde los miles de comandos diseminados por la geografía nacional, está en capacidad de analizar su realidad.

Sobran los corazones de la patria desgarrados por la incompetencia, la discriminación, el odio y la violencia; y a ellos hay que llegarles, no con una pieza propagandística de alta factura, sino con la verdad, convertida en el mayor eslogan de campaña.

A partir de hoy quedan tres meses para entender esto.

incisos@hotmail.com

@incisos


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