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Un ingreso espurio

ADOLFO R. TAYLHARDAT |  EL UNIVERSAL
miércoles 4 de julio de 2012  11:59 AM
La admisión de Venezuela como "miembro pleno de Mercosur se produjo en circunstancias y condiciones que no merecen otro calificativo que espurias, fraudulentas.

Valiéndose de la ausencia de Paraguay, país cuyo Senado había mantenido una posición firme de no aprobar el protocolo mediante el cual se admitiría a Venezuela en ese bloque de integración porque no cumple las condiciones del Protocolo democrático de Ushuaia, los demás integrantes de Mercosur procedieron, con la velocidad de un rayo a aprobar la incorporación de nuestro país.

Esta decisión violenta la norma del protocolo de Asunción, en el cual se establece que la admisión de un nuevo miembro requiere la aceptación unánime, el consenso, de todos los integrantes del bloque.  La suspensión temporal de Paraguay de Mercosur hasta que se realice la elección presidencial prevista para el año que viene no implica que ese país ha dejado de pertenecer a la organización. De manera que tratándose de una decisión trascendental, que requiere el concurso, o en todo caso la participación de todos los integrantes, lo menos que ha podido hacer la Cumbre de Mendoza, era esperar que se cumpliera el lapso de la suspensión temporal impuesta a Paraguay.

Pero en una decisión apresurada, precipitada, para atender las presiones del führer y evitar que se desencadenen sus iras, los cuatro miembros restantes decidieron abrirle las puertas a Venezuela. Más que las puertas se trató de una pequeña ventana a través de la cual se forzó el ingreso en condiciones vergonzosas, valiéndose de la absurda e injustificada sanción impuesta a un país que, valiéndose de las normas contempladas en su Carta Magna, destituyó al mandatario que había incumplido sus deberes como Jefe de Estado.

Pareciera que las normas de los Protocolos de Asunción y de Ushuaia pueden ser interpretadas caprichosamente para satisfacer intereses políticos por encima de los que inspiran y orientan la actuación del Organismo, manipulándolas para justificar la incorporación de un gobierno que ostensiblemente actúa en abierta violación de la cláusula democrática de Mercosur.

Hay un aspecto de los hechos que rodean el caso Paraguay al cual no podemos dejar de referirnos. Se trata de la reunión que sostuvo el conductor de la cancillería venezolana con altos jefes militares paraguayos en la cual los incitó a desconocer el juicio político que tenía lugar en el Senado paraguayo para la destitución del Presidente. Este hecho condujo a que el gobierno paraguayo declarara "persona non grata" al funcionario venezolano.

A todas luces se trata de una injerencia burda y grosera de un miembro del gobierno venezolano en los asuntos internos de Paraguay. Basta recordar que hechos mucho menos graves y hasta  insignificantes desencadenaron en más de una oportunidad las iras del Júpiter tonante criollo.

En su obsesión por creerse, ya no el heredero de Bolívar sino su reencarnación, se cree dueño y señor de Sudamérica con derecho a disponer de la suerte y el futuro de todos los países de la subregión. Pretende ser el autor de la "verdadera independencia nacional" y el salvaguarda de su soberanía. Lo triste es que cada vez más países se someten a sus caprichos y sus delirios de grandeza.

Volviendo al tema de Mercosur, pareciera que sus socios no se han dado cuenta del berenjenal en que se han metido con la admisión de Venezuela. El führer lo ha dicho muchas veces: Mercosur no sirve para nada, hay que darle un vuelco, hay que crear un nuevo Mercosur en el cual los temas políticos prevalezcan sobre los que son propios de una organización de integración.

Por otra parte, el ingreso venezolano ocurre cuando esa entidad atraviesa por una situación de profunda debilidad que la hace vulnerable a los verdaderos propósitos del führer. Recordemos lo que ocurrió con la Comunidad Andina.

Lo dicho anteriormente coincide con la declaración del Gobierno de Uruguay en la cual el Canciller uruguayo, Luis Almagro,  afirmó que su país "no estuvo de acuerdo con la forma en que se decidió el ingreso de Venezuela al Mercosur en la cumbre celebrada el viernes pasado en Mendoza (Argentina)" y que no "está dicha la última palabra" sobre ese proceso, que revisará "jurídicamente". Esa declaración agrega: "Nada es definitivo" y "si todo el mundo hubiera estado seguro, "Venezuela hubiera entrado el viernes pasado en Mendoza. Por algo los países se toman este plazo hasta el 31 de julio".

www.adolfotaylhardat.net/indexbis


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