Los cipayos de la autocracia
JORGE LINARES ANGULO
| EL UNIVERSAL
martes 3 de julio de 2012 02:37 PM
Si alguien tiene dudas sobre la naturaleza y forma del socialismo del siglo XXI, esto es, el socialismo-comunal cubano (¿o gadaffiano?), el que gusta al Jefe Único de la revolución bolivariana, sólo tiene que mirar lo que está ocurriendo en Venezuela en el orden económico, político y social. Una prueba que salta a la vista es la de la escasez. Por supuesto, no absoluta, porque el "gobierno socialista bolivariano" sabe que vienen unas elecciones y que es gran riesgo el que la escasez llegue a niveles absolutos. De allí que haya intervenido a las empresas productoras y distribuidoras de alimentos (los dólares para importar se acaban) a fin de abastecer los anaqueles en ciertos rubros y "correr la arruga" hasta octubre. Sin embargo, el pollo, por ejemplo, traído de Brasil, sustituto de la carne, sólo dura unos días y se esfuma ante la necesidad de la gente que requiere ingerir sus proteínas. Y ello pone en evidencia una de las grandes falacias de la llamada revolución bolivariana: la soberanía alimentaria. Es un asunto de risa, a pesar del inmenso peligro que entraña: la tal soberanía alimentaria es una burla sangrienta porque jamás el país había dependido tanto del extranjero para comer. En este aspecto Venezuela es totalmente vulnerable y, por tanto, una nación menoscabada en relación con Europa y la mayoría de los países americanos.
La escasez y la importación compulsiva que la acompaña (importación agonizante porque los dólares faltan debido al demencial despilfarro presidencial) tienen un origen archiconocido: quebrar la producción nacional para el dominio totalitario absoluto. En el orden político, el socialismo bolivariano-comunal, es decir, el comunismo (poco distinto al cubano y al soviético), da muestras elocuentes: persecución abierta a la disidencia, a la libertad de expresión, a la libertad de empresa, la educación plural, las universidades autónomas, al sindicalismo independiente, etc. Se me dirá que todavía hay libertad. Sí, pero por una razón grande como una catedral: la del espíritu democrático del pueblo venezolano, resistente ahora y siempre al asedio autoritario. Por eso un aforismo sale espontáneo de la boca de la gente: Chávez ha querido pero no ha podido hundirnos en la dictadura totalitaria.
En el orden social tres elementos sintetizan el ejercicio del socialismo bolivariano (nombre eufemístico porque no es sino sinónimo de socialismo real, el prodigado en Europa del Este en el siglo XX y hoy bajo sentencia de muerte en Cuba). Tres elementos, entre otros, digo: la inseguridad, los pésimos servicios públicos y la inflación desatada.
Y es como un imperativo de conciencia, en la perspectiva de la decadencia acelerada típica en este socialismo, recordar a los cipayos de la dictadura. Son intelectuales o, mejor, pretendidos intelectuales, pululantes en VTV et al. En rigor, como lo decía el ilustre Carrera Damas, falsos intelectuales. En su mayoría, intelectualoides, plumíferos venidos a más. Afloran en la capital y en la provincia. Su discurso es penosamente segundón del remanido del autócrata. Y su tema predilecto, el de atacar a Estados Unidos y a Europa y, por supuesto, a los demócratas criollos y a las democracias sudamericanas, entre ellas, ahora, a la estupenda paraguaya. Pura desfachatez mezclada con mera venalidad burocrática. ¡Qué hacer! De todo hay en la viña del Señor. Hoy Mujiquita se viste de rojo.
linaresj1@hotmail.com
@JorgeLetra67
La escasez y la importación compulsiva que la acompaña (importación agonizante porque los dólares faltan debido al demencial despilfarro presidencial) tienen un origen archiconocido: quebrar la producción nacional para el dominio totalitario absoluto. En el orden político, el socialismo bolivariano-comunal, es decir, el comunismo (poco distinto al cubano y al soviético), da muestras elocuentes: persecución abierta a la disidencia, a la libertad de expresión, a la libertad de empresa, la educación plural, las universidades autónomas, al sindicalismo independiente, etc. Se me dirá que todavía hay libertad. Sí, pero por una razón grande como una catedral: la del espíritu democrático del pueblo venezolano, resistente ahora y siempre al asedio autoritario. Por eso un aforismo sale espontáneo de la boca de la gente: Chávez ha querido pero no ha podido hundirnos en la dictadura totalitaria.
En el orden social tres elementos sintetizan el ejercicio del socialismo bolivariano (nombre eufemístico porque no es sino sinónimo de socialismo real, el prodigado en Europa del Este en el siglo XX y hoy bajo sentencia de muerte en Cuba). Tres elementos, entre otros, digo: la inseguridad, los pésimos servicios públicos y la inflación desatada.
Y es como un imperativo de conciencia, en la perspectiva de la decadencia acelerada típica en este socialismo, recordar a los cipayos de la dictadura. Son intelectuales o, mejor, pretendidos intelectuales, pululantes en VTV et al. En rigor, como lo decía el ilustre Carrera Damas, falsos intelectuales. En su mayoría, intelectualoides, plumíferos venidos a más. Afloran en la capital y en la provincia. Su discurso es penosamente segundón del remanido del autócrata. Y su tema predilecto, el de atacar a Estados Unidos y a Europa y, por supuesto, a los demócratas criollos y a las democracias sudamericanas, entre ellas, ahora, a la estupenda paraguaya. Pura desfachatez mezclada con mera venalidad burocrática. ¡Qué hacer! De todo hay en la viña del Señor. Hoy Mujiquita se viste de rojo.
linaresj1@hotmail.com
@JorgeLetra67
Debido al alto tráfico de visitas en la página, El Universal ha decidido restringir la recepción de comentarios en sus noticias del día. Ofrecemos disculpas a los usuarios.
ESPACIO PUBLICITARIO
Acceso rápido a:
ESPACIO PUBLICITARIO
Alianzas
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Condiciones generales de publicación |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2013