El miedo ronda
Las voluntades democráticas ya tomaron en sus manos el porvenir de Venezuela
RAFAEL BELLO
| EL UNIVERSAL
sábado 30 de junio de 2012 12:00 AM
El entusiasmo desborda calles y avenidas a lo largo y ancho del territorio nacional. Ese entusiasmo se palpa, se vive y contagia. Se adentra en la conciencia libre de los venezolanos para hacer historia una vez más. Es el sentimiento de unidad de hombres y mujeres que hacen valer sus derechos insustituibles frente a la miseria que envuelve el autoritarismo ramplón. Es la democracia presente y permanente en el sentimiento venezolano que avanza en cada palmo de la nación.
El régimen teme su liquidación inevitable. Va camino a una aleccionadora derrota con la fuerza ciudadana que no hay ejército que la contenga. El miedo está incubado en el régimen totalitario absurdo y es producto de la carga penal que no prescribe. Más de trece años de culto al primitivismo como manifestación de la exacerbación de los demonios del autoritarismo. Y ante ese estado irracional y anárquico, la sociedad venezolana sin distingos de ninguna especie, se sobrepone con fortaleza a las amenazas y agresiones en contra de su estabilidad y armonía.
El régimen actúa en consonancia con lo que es y representa. Por eso tiene una actitud de desprecio hacia todo cuanto signifique valores ciudadanos: ética en la conducta profesional, principios relevantes de respeto, moralidad, dignidad, en la formación de la personalidad. Estudio y preparación para la responsabilidad ciudadana en la concreción de logros en virtud de lo cual se fundamenta el bienestar de la sociedad.
No puede ser de otra manera el resultado de estos años de la ver- tiginosa destrucción y atraso del país, política representativa de la condición relevante del totalitarismo absurdo. A la montonera despreciable que corea la gente en calles donde fluye el espíritu de cambio, el miedo la consume y delata. El tiempo es indetenible y las voluntades democráticas ya tomaron en sus manos el porvenir de Venezuela.
bello.rafael@yahoo.es
El régimen teme su liquidación inevitable. Va camino a una aleccionadora derrota con la fuerza ciudadana que no hay ejército que la contenga. El miedo está incubado en el régimen totalitario absurdo y es producto de la carga penal que no prescribe. Más de trece años de culto al primitivismo como manifestación de la exacerbación de los demonios del autoritarismo. Y ante ese estado irracional y anárquico, la sociedad venezolana sin distingos de ninguna especie, se sobrepone con fortaleza a las amenazas y agresiones en contra de su estabilidad y armonía.
El régimen actúa en consonancia con lo que es y representa. Por eso tiene una actitud de desprecio hacia todo cuanto signifique valores ciudadanos: ética en la conducta profesional, principios relevantes de respeto, moralidad, dignidad, en la formación de la personalidad. Estudio y preparación para la responsabilidad ciudadana en la concreción de logros en virtud de lo cual se fundamenta el bienestar de la sociedad.
No puede ser de otra manera el resultado de estos años de la ver- tiginosa destrucción y atraso del país, política representativa de la condición relevante del totalitarismo absurdo. A la montonera despreciable que corea la gente en calles donde fluye el espíritu de cambio, el miedo la consume y delata. El tiempo es indetenible y las voluntades democráticas ya tomaron en sus manos el porvenir de Venezuela.
bello.rafael@yahoo.es
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