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No quiero una Venezuela "potencia"

WILFREDO FRANCO |  EL UNIVERSAL
lunes 25 de junio de 2012  05:04 PM
Quiero una Venezuela donde no muera tanta gente semanalmente a tiros, no un país potencia.

Quiero una Venezuela con suficientes hospitales, escuelas y universidades, bien dotadas de personal bien pagado y feliz de su trabajo, y bien equipadas para cumplir su noble misión, no un país potencia.

Quiero una Venezuela de ciudades lindas, limpias y ordenadas, de suficientes y amplias avenidas y calles, con transporte público de calidad, donde la gente no pierda cada día 3 o 4 horas de su vida en colas de tránsito, no un país potencia.

Quiero una Venezuela productiva, de pleno empleo, donde la gente no necesite limosnas del Estado, sino que produzca tanto que pueda sostener al propio Estado, no un país potencia.

Quiero una Venezuela de verdad independiente, que no dependa de conflictos en otros países que mantengan el precio del petróleo alto, que no esté minada de agentes extranjeros y no sea "un solo país con Cuba", no un país potencia.   

Quiero una Venezuela sin pobres registrando los basureros para subsistir, sin niños en la calle, sin drogas y sin delincuencia, no un país potencia.

Quiero una Venezuela con un sistema judicial justo e independiente, con cárceles dignas que recuperen al que ha delinquido, no un país potencia.

Quiero una Venezuela que produzca bienes para el progreso, la calidad de vida, la paz y la felicidad, no un infeliz país produciendo más armas para una humanidad que se autodestruye.

Quiero una Venezuela con un Estado y una sociedad conscientes y responsables ambientalmente, que conserve sus cuencas y ríos, sus bosques y playas, que esté orgullosa de sus parques nacionales y su biodiversidad, en lugar de destruirla cada día, no un país potencia.

Quiero una Venezuela sin divisiones irracionales ni discriminación política, donde la igualdad de oportunidades y el esfuerzo personal sea la vía justa para una mejor calidad de vida, no un país potencia.

En fin, quiero una Venezuela normal, con gobernantes honestos, inteligentes y eficientes, que hablen menos y cumplan a cabalidad el trabajo para el cual fueron elegidos como servidores públicos, ni más ni menos. Un país donde la vida transcurra normalmente, como la Venezuela de nuestros abuelos, pero dotada de modernidad. ¿Es eso mucho pedir? Por Dios, dejemos los parlanchines y el bla bla a un lado y pongámonos todos a trabajar como es debido, única vía para sacar a este noble país hacia adelante.

wfranco01@gmail.com 


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