El Gobierno, nuestro barril y la campaña
JOSÉ RAMÓN MORALES ARILLA
| EL UNIVERSAL
viernes 22 de junio de 2012 04:22 PM
Una imagen vale más que mil palabras. Lo mejor del mal llamado "Programa de la Patria" es que, con el uso de imágenes, nos deja bastante claro lo inapropiado de la visión oficialista de país para los próximos 6 años. Si bien los contrastes entre este documento y el Programa del Progreso de Henrique Capriles son muchísimos (y dan para futuras columnas), quisiera hoy detenerme en el tercer dibujo de la página 5 del programa oficialista.
Este dibujo presenta, de la forma más concreta posible, la manera en la que el Gobierno entiende la relación entre el Estado, el petróleo y la sociedad venezolana. Se ve como unas manos (las del Gobierno) sacan desde un barril de petróleo (y de ningún otro lado) varios elementos fundamentales para una vida de la familia, como la vivienda, la educación, la salud, el trabajo y la seguridad.
La imagen atiza la idea de que el petróleo da para todo; de que el barril no tiene fondo, y que los servicios públicos, la generación de empleo y el acceso a la vivienda no necesitan algún sustento productivo alternativo. Se avanza esa percepción errada de que solo por tener petróleo somos ricos, y que cualquier problema público se debe a la mala distribución de la renta petrolera (lo cual, en caso que fuera cierto, no dejaría al Gobierno muy bien parado).
El dibujo es más fuerte aun por los elementos ausentes. Se olvida del ciudadano, el cual asume, desde el ostracismo, un rol de receptor pasivo de dádivas, y no el de beneficiario activo de bienes y servicios públicos financiados con recursos de su propiedad.
Del dibujo se ausentan también los adyacentes productivos posibles, es decir, aquellas actividades económicas a las que podríamos optar de forma sostenible a partir de un empujón petrolero. Ni el dibujo ni el Gobierno se molestan en desarrollar la idea de "sembrar el petróleo": Tú tranquilo que el Gobierno mete la mano en la paila y te da tu casa (independientemente de como sea), te da tu misión (independientemente de para qué), y te da tu trabajo (independientemente de lo que sea). Tú tranquilo, vota por mí, que yo soy quien mejor reparte. No hay otro plan ni otro sustento. El mismo chantaje de siempre.
Sin temor a sonar extremo, considero que este dibujo transmite la esencia de ese rentismo petrolero que tiene a nuestro país estancado desde finales de los años setenta. La propuesta oficialista, en este sentido, no podría ser más del pasado; la quinta no podría ser más parecida a la cuarta.
@JoseMoralesA
Este dibujo presenta, de la forma más concreta posible, la manera en la que el Gobierno entiende la relación entre el Estado, el petróleo y la sociedad venezolana. Se ve como unas manos (las del Gobierno) sacan desde un barril de petróleo (y de ningún otro lado) varios elementos fundamentales para una vida de la familia, como la vivienda, la educación, la salud, el trabajo y la seguridad.
La imagen atiza la idea de que el petróleo da para todo; de que el barril no tiene fondo, y que los servicios públicos, la generación de empleo y el acceso a la vivienda no necesitan algún sustento productivo alternativo. Se avanza esa percepción errada de que solo por tener petróleo somos ricos, y que cualquier problema público se debe a la mala distribución de la renta petrolera (lo cual, en caso que fuera cierto, no dejaría al Gobierno muy bien parado).
El dibujo es más fuerte aun por los elementos ausentes. Se olvida del ciudadano, el cual asume, desde el ostracismo, un rol de receptor pasivo de dádivas, y no el de beneficiario activo de bienes y servicios públicos financiados con recursos de su propiedad.
Del dibujo se ausentan también los adyacentes productivos posibles, es decir, aquellas actividades económicas a las que podríamos optar de forma sostenible a partir de un empujón petrolero. Ni el dibujo ni el Gobierno se molestan en desarrollar la idea de "sembrar el petróleo": Tú tranquilo que el Gobierno mete la mano en la paila y te da tu casa (independientemente de como sea), te da tu misión (independientemente de para qué), y te da tu trabajo (independientemente de lo que sea). Tú tranquilo, vota por mí, que yo soy quien mejor reparte. No hay otro plan ni otro sustento. El mismo chantaje de siempre.
Sin temor a sonar extremo, considero que este dibujo transmite la esencia de ese rentismo petrolero que tiene a nuestro país estancado desde finales de los años setenta. La propuesta oficialista, en este sentido, no podría ser más del pasado; la quinta no podría ser más parecida a la cuarta.
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