Se acabó
ARIADNA NAVARRO CAPRILES
| EL UNIVERSAL
miércoles 20 de junio de 2012 04:19 PM
Al comienzo de toda revolución hay un momento incalculable e irrepetible en donde un pequeño grupo de personas dice: Se acabó.
Un momento en donde todas las dudas se disipan, en donde la incertidumbre no penetra y ciertas cualidades humanas toman el cuerpo, opacan toda otra razón o experiencia y se enfocan en una sola causa. Destituir al opresor. Hacerlo pagar por sus pecados y abusos.
Es un momento de claridad absoluta. En donde el enfoque es imperturbable, el camino claro, y la única opción es salir victorioso, porque la alternativa sería impensable.
Este pequeño grupo se convierte en catalizador de una acción colectiva que atrae más personas que necesitaban ver números en grande antes de decidirse a actuar.
Actuar es más difícil que no hacer nada.
Las revoluciones no vienen necesariamente con planes de futuro, y sus líderes no son en su mayoría los que toman las riendas después que cae el opresor, no son campañas políticas, son explosiones de pasiones y por eso atraen masas.
Estoy hablando de Egipto: ¿A qué pensaban que me estaba refiriendo?
Resumo en términos simplistas. Protestas de millones de jóvenes hace más de un año logran sacar a Mubarak del poder. Tienen elecciones. Elijen un parlamento que termina dominado por un partido llamado Hermanos Musulmanes -grupo de derecha islamista- pero se considera un logro por ser las primeras elecciones democráticas en años. Corte a elecciones presidenciales este mes. Logran descalificar a la mayoría de los candidatos de izquierda y derecha. Quedan 2 contrincantes. Uno por la Hermandad -Mursi, y otro el primer ministro de Mubarak- Shafiq. Cada opción parece peor que la otra. Los militares disuelven el parlamento. Gana Mursi. Los militares disuelven la constitución eliminando todo derecho. Todos quieren retener el poder.
La oposición se divide en pro y contra revolución porque muchos ven a Mursi como un nuevo opresor que va a retroceder la causa de las mujeres a un pasado imposible de despertar. Otros tienen esperanza que se replique el modelo islamista turco que es progresivo. Una joven presidenta de una compañía multinacional en Cairo, me dijo que estaba en contra de la revolución desde el principio porque "no estaban listos".
Y no he dejado de pensar en eso. ¿Cuándo se está listo para una revolución?
Así que repito. Es un momento de claridad absoluta. En donde el enfoque es imperturbable, el camino claro, y la única opción es salir victorioso, porque la alternativa sería impensable.
ariadna@asylumco.com
@ariadnaclara
Un momento en donde todas las dudas se disipan, en donde la incertidumbre no penetra y ciertas cualidades humanas toman el cuerpo, opacan toda otra razón o experiencia y se enfocan en una sola causa. Destituir al opresor. Hacerlo pagar por sus pecados y abusos.
Es un momento de claridad absoluta. En donde el enfoque es imperturbable, el camino claro, y la única opción es salir victorioso, porque la alternativa sería impensable.
Este pequeño grupo se convierte en catalizador de una acción colectiva que atrae más personas que necesitaban ver números en grande antes de decidirse a actuar.
Actuar es más difícil que no hacer nada.
Las revoluciones no vienen necesariamente con planes de futuro, y sus líderes no son en su mayoría los que toman las riendas después que cae el opresor, no son campañas políticas, son explosiones de pasiones y por eso atraen masas.
Estoy hablando de Egipto: ¿A qué pensaban que me estaba refiriendo?
Resumo en términos simplistas. Protestas de millones de jóvenes hace más de un año logran sacar a Mubarak del poder. Tienen elecciones. Elijen un parlamento que termina dominado por un partido llamado Hermanos Musulmanes -grupo de derecha islamista- pero se considera un logro por ser las primeras elecciones democráticas en años. Corte a elecciones presidenciales este mes. Logran descalificar a la mayoría de los candidatos de izquierda y derecha. Quedan 2 contrincantes. Uno por la Hermandad -Mursi, y otro el primer ministro de Mubarak- Shafiq. Cada opción parece peor que la otra. Los militares disuelven el parlamento. Gana Mursi. Los militares disuelven la constitución eliminando todo derecho. Todos quieren retener el poder.
La oposición se divide en pro y contra revolución porque muchos ven a Mursi como un nuevo opresor que va a retroceder la causa de las mujeres a un pasado imposible de despertar. Otros tienen esperanza que se replique el modelo islamista turco que es progresivo. Una joven presidenta de una compañía multinacional en Cairo, me dijo que estaba en contra de la revolución desde el principio porque "no estaban listos".
Y no he dejado de pensar en eso. ¿Cuándo se está listo para una revolución?
Así que repito. Es un momento de claridad absoluta. En donde el enfoque es imperturbable, el camino claro, y la única opción es salir victorioso, porque la alternativa sería impensable.
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