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Obligados a apostarle a Chávez

TOMAS HORACIO HERNÁNDEZ |  EL UNIVERSAL
domingo 20 de mayo de 2012  04:35 PM
En el último año ha estado 107 días fuera del país. Pero a esta cuenta no le estamos sumando los días de reposo que ha tenido cuando está en el territorio nacional.  10 viajes oficiales lo han llevado a la isla pero la inconsistencia en las declaraciones demuestra que ha estado en Cuba  en otras visitas no oficiales.

En estos días de precampaña el PSUV se ha aferrado al único argumento que les queda: las encuestas. En estos últimos meses hemos podido apreciar la publicación de decenas de encuestas. Unas menos serias que las otras. Sin embargo, aquellas que tradicionalmente hacen un trabajo profesional, como lo puede hacer Datanálisis o Consultores 21, indican preocupantemente que la brecha entre los candidatos se mantiene.

Cualquier analista político que estudie el desempeño de candidatos en una campaña le diría al comandante que siga haciendo lo que está haciendo. Es decir, el candidato rojo si quiere mantenerse arriba en las encuestas debe seguir personalizando la campaña, dar la sensación de omnipresencia en los medios (ya que físicamente brilla por su ausencia), apalancarse en las misiones y finalmente seguir con el discurso religioso. De esta manera su victoria el 7 de octubre es segura, ¿no?

Lamentablemente en política uno más uno no es dos. Si bien el contexto de la precampaña ha favorecido al presidente, su ausencia en el núcleo de toma de decisiones y a su vez del territorio nacional ha desatado demonios en las cúpulas rojas. Sus largos periodos de silencio han acelerado el debate del "elegido" y de la transición. Pero esto no es todo, la lucha por el poder es tan grande que dentro del PSUV se pueden identificar distintas corrientes con intereses absolutamente diferentes.

De tal manera que el escenario para los rojos es más complicado que lo que aparenta. Naturalmente escucharemos de sus voceros que su único candidato es Hugo Chávez y que su escenario es la victoria por "nocaut". Pero en realidad esto es más retórica que otra cosa. Aguas adentros se están afilando los cuchillos para ver quién se queda con el coroto. Las disputas entre civiles y militares es más que obvia y la línea cubana no puede ser ignorada.

En política se debe ser oportuno. Cualquier jugada en posición adelantada por un actor rojo lo puede dejar fuera del juego. Ese es el miedo. Los rojos deben y tienen que apostarle a ciegas a un paciente que medicamente no debería ser ni candidato. Cuando él decida y los iluminados lo aconsejen, dará  a conocer su decisión.

Mientras tanto debemos seguir escuchando el disco rayado de las encuestas. Pero no se preocupen que no será por mucho tiempo ya que hasta ellos mismos saben que si el candidato del oficialismo no es Chávez... es otro gallo el que canta.

@TomasHHR
 


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