Aprietan los días
Manto de silencio que se quiere tender en el país al excluirlo de la CIDH
RAFAEL BELLO
| EL UNIVERSAL
sábado 19 de mayo de 2012 12:00 AM
Madrugadas con tormentosos recuerdos y trote de caballos en los campos arrasados por la violencia de la ignorancia. No hay olvidos, pero sí muchos temores. No se detiene el tiempo, cuesta creerlo pero mina las fuerzas cuando los males aterran. Así pasan los días con las angustias que consumen.
Son muchos los años y cuantiosos los dólares propiedad de la nación que la corrupción evaporó en un santiamén. Y los responsables de tan gigantesco fraude se creen impolutos, pero los ciudadanos de una nación llamada Venezuela que sufren las consecuencias de la expoliación de la que han sido víc- tima sus habitantes por los que se creen amos y señores con tarjeta de presentación corrupta y expediente voluminoso por delitos diversos, están en dinámico accionar para poner las cuentas en orden.
Manto de silencio que se quiere tender en el país al excluirlo de la CIDH. Proceder antidemocrático que no permite vigilancia alguna de lo que la libertad privilegia: los derechos esenciales del hombre. He allí la lucha de los venezolanos para que las libertades públicas tomen el rumbo de la vida venezolana y asumir los grandes retos que tenemos por delante: libertad y democracia.
Este es el estado de un país que vive situaciones inimaginables que van desde la carencia de productos alimenticios esenciales, así como el deterioro de servicios fundamentales como electricidad, asistencia social y vialidad, sin dejar atrás el clima de inseguridad presente en todas las regiones. Y nada puede ser tan destructivo como la mentalidad del atraso. Tiene sus consecuencias en el estado de penurias que la gente vive a diario. Inexorable el tiempo y nadie escapa a su dinámico accionar. La historia sentencia y nadie queda eximido de su veredicto. En el país la sociedad democrática suma voluntades para el imperio de las libertades públicas.
bello.rafael@yahoo.es
Son muchos los años y cuantiosos los dólares propiedad de la nación que la corrupción evaporó en un santiamén. Y los responsables de tan gigantesco fraude se creen impolutos, pero los ciudadanos de una nación llamada Venezuela que sufren las consecuencias de la expoliación de la que han sido víc- tima sus habitantes por los que se creen amos y señores con tarjeta de presentación corrupta y expediente voluminoso por delitos diversos, están en dinámico accionar para poner las cuentas en orden.
Manto de silencio que se quiere tender en el país al excluirlo de la CIDH. Proceder antidemocrático que no permite vigilancia alguna de lo que la libertad privilegia: los derechos esenciales del hombre. He allí la lucha de los venezolanos para que las libertades públicas tomen el rumbo de la vida venezolana y asumir los grandes retos que tenemos por delante: libertad y democracia.
Este es el estado de un país que vive situaciones inimaginables que van desde la carencia de productos alimenticios esenciales, así como el deterioro de servicios fundamentales como electricidad, asistencia social y vialidad, sin dejar atrás el clima de inseguridad presente en todas las regiones. Y nada puede ser tan destructivo como la mentalidad del atraso. Tiene sus consecuencias en el estado de penurias que la gente vive a diario. Inexorable el tiempo y nadie escapa a su dinámico accionar. La historia sentencia y nadie queda eximido de su veredicto. En el país la sociedad democrática suma voluntades para el imperio de las libertades públicas.
bello.rafael@yahoo.es
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