Hollande y Merkel
La cuarta y la quinta economía del mundo se entenderán en obsequio de Europa
LUIS XAVIER GRISANTI
| EL UNIVERSAL
viernes 18 de mayo de 2012 12:00 AM
Basta ver la foto del presidente socialista François Mitterrand y del canciller demócrata cristiano Helmut Kohl, tomados de la mano ante el monumento de Verdun, en 1984, para constatar que la alianza franco-alemana que desde la II Guerra Mundial ha liderado el proceso de integración europeo, es inmune a cualquier traspiés en la búsqueda de una Europa comunitaria. Atrás quedaron las rivalidades históricas y sus guerras.
Los tradicionales euro-escépticos del City of London y Wall Street ensayan profecías sobre el eventual desencuentro entre Ángela Merkel y el nuevo presidente de Francia. La ortodoxia fiscal germánica se descuadra contra los pecadillos presupuestarios latinos. Los teutones, austeros, trabajadores y disciplinados, vienen a poner orden en la comarca gala y en la latinidad mediterránea; católicos tan dados a indulgencias mal habidas. Martín Lutero mete en cintura al Papa León X.
Las últimas predicciones de la Comisión Europea prevén un déficit fiscal de 4,2% del PIB en Francia para 2012, por encima del 3% permitido en el pacto supranacional de Estabilidad y Crecimiento. A Alemania la crisis financiera de 2008 le dejó un resfriado; pero, lógicamente, sus contribuyentes se resisten a pagar las deudas del desenfreno de otros países europeos.
Los voceros del presidente Hollande no han denostado de las medidas de austeridad fiscal. La canciller Merkel ha entendido la necesidad de insuflarle un estímulo fiscal al crecimiento y al empleo, aunque ha advertido que la inversión pública debe ser para la productividad comunitaria. Hay consenso en buscar un punto de equilibrio. La cuarta y la quinta economía del mundo se entenderán en obsequio de Europa, a despecho de los euro-escépticos.
@lxgrisanti
Los tradicionales euro-escépticos del City of London y Wall Street ensayan profecías sobre el eventual desencuentro entre Ángela Merkel y el nuevo presidente de Francia. La ortodoxia fiscal germánica se descuadra contra los pecadillos presupuestarios latinos. Los teutones, austeros, trabajadores y disciplinados, vienen a poner orden en la comarca gala y en la latinidad mediterránea; católicos tan dados a indulgencias mal habidas. Martín Lutero mete en cintura al Papa León X.
Las últimas predicciones de la Comisión Europea prevén un déficit fiscal de 4,2% del PIB en Francia para 2012, por encima del 3% permitido en el pacto supranacional de Estabilidad y Crecimiento. A Alemania la crisis financiera de 2008 le dejó un resfriado; pero, lógicamente, sus contribuyentes se resisten a pagar las deudas del desenfreno de otros países europeos.
Los voceros del presidente Hollande no han denostado de las medidas de austeridad fiscal. La canciller Merkel ha entendido la necesidad de insuflarle un estímulo fiscal al crecimiento y al empleo, aunque ha advertido que la inversión pública debe ser para la productividad comunitaria. Hay consenso en buscar un punto de equilibrio. La cuarta y la quinta economía del mundo se entenderán en obsequio de Europa, a despecho de los euro-escépticos.
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