Deporte venezolano: uno de nuestros males
El desarrollo de las categorías menores en cualquier disciplina es la base del éxito deportivo de los países. Venezuela no escapa a esta realidad y las causas de los repetidos fracasos en las distintas disciplinas (unas más que otras) se deben al manejo inadecuado y falto de visión que se le da a las selecciones menores.
Es común ver a entrenadores de categorías menores decir: "agarras la pelota y se la das a fulanito" o "fulanito pide la pelota y agarra la partida para ti", sólo por el hecho de que lo que les importa es ganar el torneo en juego y dejan de lado lo que debería ser su verdadera labor: desarrollar.
Es frecuente ver como a los niños no se les enseña algunos de los principios básicos del juego porque "no necesita aprender eso". Vemos por ejemplo en el baloncesto infantil, como a los niños altos no se les enseña a driblar la pelota y todo el trabajo lo enfocan en pararlo en la pintura y enseñarle a pivotear porque "allí es donde aportan más". Esto trae como consecuencia que cuando llegan a niveles superiores y que se han igualado en estatura con los demás, el joven tenga deficiencias en su juego.
El error es que en nuestro país los éxitos deportivos de los entrenadores son más importantes que el número de niños y jóvenes que bajo su guía y enseñanza lleguen a formarse de manera integral y hacer del deporte su profesión.
Este problema es complejo y su solución complicada, ya que desborda lo deportivo y se adentra en lo social por lo que debemos comenzar a trabajar creando políticas que busquen priorizar el desarrollo antes que la victoria inmediata en las categorías menores, para obtener en el futuro resultados fructíferos, más allá del marcador de un encuentro. Por lo tanto es imperativo formar a los nuevos entrenadores bajo esta perspectiva, haciéndoles entender que la única manera que nuestro deporte crezca, es desarrollando a los jóvenes.
Pero esto no es suficiente, en este proyecto deben involucrarse todos los factores que hacen vida en el sector y por ello las instituciones deben cambiar su forma de actuar, ya que están acostumbradas a despedir a entrenadores si éstos no consiguen triunfos, los cual es entendible sólo a nivel profesional.
Buscar responsables a estas alturas es inútil y sin sentido, lo que nos queda es comenzar a trabajar todos juntos bajo el mismo criterio de formar nuevas generaciones de entrenadores y dirigentes para así obtener futuros profesionales exitosos, sin complejos, que ayudarán sin duda al desarrollo de nuestro país.
jlpessolano@gmail.com
Twitter: @JoseLPessolano
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