Tensa calma
El pueblo venezolano está dispuesto a la defensa de las libertades públicas
RAFAEL BELLO
| EL UNIVERSAL
sábado 12 de mayo de 2012 12:00 AM
Está en el ambiente clima de calma en el país, pero no es así. Hay algo más, mucho más, que ronda y envuelve al todo-poder absoluto, ya en el abismo cruento de su inefable liquidación. El tiempo corre desbocado en el afán impostergable de las libertades públicas. Y no hay vuelta atrás de ese sentimiento elevado y viril de democracia que vibra en el alma venezolana.
No es por tanto un ambiente raro el que se vive. Es, por el contrario, la actitud prudente y decisiva de los ciudadanos de una nación que, como la venezolana, aprendió desde hace muchos años a vivir bajo el amparo del Estado de Derecho. Lo raro es para unos cuantos ya que la meridiana luz de la justicia viene por sus fueros. Y sabido es que tarda pero no olvida.
Demasiado tiempo en hechos punibles y desintegración de la nación. El régimen recurre a cerrar todo vestigio de protección internacional ante la larga cadena de violaciones de los derechos humanos. Estos hechos patentizan la desesperación que cunde al tender un manto de silencio para que la justicia internacional no actúe, tal y como es norma en los regímenes sanguinarios estilo cubano. He allí en cuadro de gran formato la misión manto de silencio frente a delitos que no prescriben.
El país está en actitud decidida para recuperar la democracia. La democracia representa el sistema perfectible sin desviaciones de los fundamentos de su esencia. Ello nos ha permitido sobrevivir a las sistemáticas violaciones de los derechos de los ciudadanos entre los que se cuenta el derecho a la vida. Tensa calma y nubarrones que presagian tormentas. El coraje se empina en unión para la reconstrucción de la nación. El pueblo venezolano está dispuesto a la defensa de las libertades públicas. Innumerables las tropelías de casi tres lustros de insanos procederes con muchas víctimas y apropiación indebida de los bienes de la nación.
bello.rafael@yahoo.es
No es por tanto un ambiente raro el que se vive. Es, por el contrario, la actitud prudente y decisiva de los ciudadanos de una nación que, como la venezolana, aprendió desde hace muchos años a vivir bajo el amparo del Estado de Derecho. Lo raro es para unos cuantos ya que la meridiana luz de la justicia viene por sus fueros. Y sabido es que tarda pero no olvida.
Demasiado tiempo en hechos punibles y desintegración de la nación. El régimen recurre a cerrar todo vestigio de protección internacional ante la larga cadena de violaciones de los derechos humanos. Estos hechos patentizan la desesperación que cunde al tender un manto de silencio para que la justicia internacional no actúe, tal y como es norma en los regímenes sanguinarios estilo cubano. He allí en cuadro de gran formato la misión manto de silencio frente a delitos que no prescriben.
El país está en actitud decidida para recuperar la democracia. La democracia representa el sistema perfectible sin desviaciones de los fundamentos de su esencia. Ello nos ha permitido sobrevivir a las sistemáticas violaciones de los derechos de los ciudadanos entre los que se cuenta el derecho a la vida. Tensa calma y nubarrones que presagian tormentas. El coraje se empina en unión para la reconstrucción de la nación. El pueblo venezolano está dispuesto a la defensa de las libertades públicas. Innumerables las tropelías de casi tres lustros de insanos procederes con muchas víctimas y apropiación indebida de los bienes de la nación.
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