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Denuncia bomba y poco chicle

ORIAN BRITO PEÑA |  EL UNIVERSAL
sábado 12 de mayo de 2012  05:10 PM

La historia se repite. Esta vez le tocó el turno al exmagistrado Luis Velásquez Alvaray destapar la olla denunciando con presuntas pruebas lo podrida que están las instituciones venezolanas. El esquema es similar al de Eladio Aponte Aponte. Es decir, funcionarios que forman parte de la estructura del terror en donde se benefician económicamente cumpliendo órdenes y una vez son sacados del juego huyen por la derecha.

Estando afuera establecen su "nueva vida" y si surge algo interesante salen a la luz pública a confirmar lo evidente y no conforme con eso se atreven cínicamente a pedir perdón por sus acciones, creyendo quizás que es suficiente para revertir el daño causado. Las reacciones también se repiten: comentarios en redes sociales, reseñas en prensa pero al final, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General de la República, la Asamblea Nacional, entre otras instancias se deslindan de las denuncias, porque el acusador no está en el país o porque "es usado por el imperio norteamericano", lo que imposibilita una investigación a los implicados, en el ínterin y con lo noticioso que se convirtió el día a día en Venezuela se olvida el tema, o lo que es peor, aspectos superficiales dominan la agenda.

Un ejemplo reciente es el video "Caracas ciudad de despedidas", donde jóvenes en un trabajo universitario explicaban las "razones" por las que quisieran irse del país, el cual circuló en redes sociales la semana pasada, generando reacciones, análisis, insultos, artículos, réplica en video, foros entre otros, o un conductor de un programa vespertino en VTV que denunció con una absurda o bochornosa explicación un supuesto mensaje subliminal enviado en un crucigrama publicado en un diario, quien logra desviar la atención de los grandes males.

Lamentablemente 13 años de antivalores y atropellos han modificado al país. La corrupción, el narcotráfico y la burocracia se convirtieron en características naturales de quienes dirigen la nación. No se puede interceder por nadie, porque quien menos uno cree está inmerso en cualquier desastre. Muchos "cuidando" lo suyo y mientras no los toquen no hay problema, situación que tiene su origen desde hace muchos años pero que sin duda se triplicó en la quinta república.

¿Qué más ocurrirá?, esperemos no sea algo peor, ya la capacidad de asombro se pierde de vista. Mientras, los problemas cotidianos como la inseguridad, inflación, crisis carcelaria, desempleo, entre otros, siguen vigentes y con ellos la amenaza de institucionalizar el Estado forajido en Venezuela ¿Será necesario un camino o una fumigación? La transformación debe empezar por la gente que no quiere poder, sino vivir en un país con valores y oportunidades y aprender de esta espantosa etapa para reforzar en los jóvenes y niños una nueva cultura para tener un desarrollo integral.

Lo anormal no puede convertirse en cotidiano, es uno de los principales enemigos para los que quieren un cambio.

orianopinion@gmail.com




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