Agenda oculta
¿Quién gobierna la agenda del oficialismo? ¿Regreso, retraso, sucesión? Nadie tiene idea del próximo movimiento estratégico del candidato oficialista a la presidencia -o del grupo que le está velando el puesto-. Misteriosa enfermedad. Tesoro guardado. Posibilidad de invento, treta levanta lástima. ¿Será cierto? ¿Salud presidencial? Ni idea.
En cambio, a mí entender, al candidato de la MUD hace lo que puede con la información disponible, y por ahora está condenado a jugar un juego totalmente asimétrico. La situación es tan anormal y desconcertante que es difícil esperar de Capriles acciones contundentes que inclinen la balanza a su favor (le deseo suerte y espero que sea sabio y prudente).
De todas maneras, no parece que Capriles vaya a realizar una campaña que contraste con las ofertas electorales del oficialismo. Sus mensajes tienden a resaltar que continuará lo que está bien, o enderezará lo que está mal. Quizá eso es lo que hay que hacer o decir para ganar el favor de la mayoría de los venezolanos. O en estos momentos en que no se sabe lo que pasa con la salud del Presidente, es probable que no sea conveniente entrar en confrontación. Pero como dije antes, no parece que -por ahora- se quiera ofrecer un cambio que contraste de verdad con estos últimos 50 años de democracia.
Me daría más esperanza sobre un futuro mejor si, en el caso de que gane Capriles, tuviera una agenda oculta de desarrollo. Una agenda de contraste. Agenda para una Venezuela sostenible. Me gusta el lema de "Hay un camino". Pero, ¿hacia dónde? Yo quiero algo distinto.
Quizá no sea el momento -dado lo anormal del acontecer nacional-, de apelar a la conciencia del pueblo para que demande una Venezuela sostenible (que genere capacidad de crecimiento y desarrollo, mayor empleo y disminución de la pobreza), con un mensaje alternativo. Una agenda que promueva el empoderamiento de la sociedad civil a llevar las riendas de los destinos de la nación, con una política económica orientada a beneficiar a la mayoría (elector-consumidor): prohibición de monopolios y privilegios comerciales y/o industriales: eso sí es igualdad de oportunidades. Donde la persona, la familia, la comunidad y la empresa sean los protagonistas de la sociedad. Donde el Estado (y el gobierno) no se mete en las cosas que puede hacer la sociedad civil, y sólo se involucre en aquellas actividades que la sociedad civil no pueda emprender, seguir o ejecutar. Descentralización. Un mercado libre donde el papel del Estado sea el de asegurar la protección de los derecho de propiedad con un sistema de justicia imparcial. Privatización. Apertura. Crecimiento. Riqueza. Estoy seguro que todas estas acciones reducen la pobreza de forma significativa y permanente, y promueven más el empleo que un plan centralizado de empleo.
El venezolano nunca ha experimentado estos derechos de forma plena. En estos últimos 50 años lo que ha habido es privilegiados, monopolios, movimientos penosos de descentralización. Un mercado disfuncional... etc. ¿Y planes del Gobierno? Muchos. Quizá sea la hora de que los planes sean descentralizados, es decir, que la iniciativa de la sociedad civil decida dónde necesita los nuevos empleos, y si son tres millones o cuatro. Al Estado y al Gobierno sólo le debe corresponder facilitar el movimiento de la sociedad y velar porque se cumpla la justicia. Hay un camino. Espero que ese sea el camino para llegar al verdadero camino donde se encuentra el autobús del progreso.
Es hora que una nueva oferta genere una nueva demanda. Que alguien anote esto en su agenda.
@DanielMoralesR
daniel.rafael@gmail.com
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