Liderazgo emocional
Lo que el nuevo líder necesita es expresar con emoción los valores que lo guían
RUTH CAPRILES
| EL UNIVERSAL
jueves 10 de mayo de 2012 12:00 AM
Una crítica que suelen hacer al liderazgo de Capriles Radonski es la ausencia de expresión emocional. Si por emoción se entiende el verbo explosivo, el grito salvacionista a seguidores desventurados y el mensaje de revancha y odio contra algunos señalados como culpables, entonces el liderazgo de CR, sin duda, no es emocional. ¡Gracias a Dios! Es muy fácil engañar a seguidores incautos explotando emociones tan fuertes como el odio, la envidia y la revancha. Al reflejar esas emociones el líder tóxico invierte los valores morales haciendo pasar la venganza por justicia y la envidia por igualdad. La oferta de revancha fácilmente pasa por solidaridad y compasión humana.
Lo difícil es vender una oferta política racional, un programa bien pensado y factible; un gobierno basado en el esfuerzo individual, el trabajo y la honestidad. Estos son valores y no emociones.
Algunos piensan que CR debería tomarse una cervecita, decir groserías, hablar alto e insolente y levantar el dedo acusador de vez en cuando; es decir, imitar el estilo del liderazgo vengador para poder competir. Eso tiene sentido pero sólo dentro de un sistema de liderazgo transaccional en el cual los líderes tienden a volverse indistinguibles al ajustar sus ofertas a los estudios de mercadeo político. En realidad es una falacia publicitaria. La verdadera democracia consiste en la diversidad y pluralidad de la oferta política. No es ofreciendo más de lo mismo como el nuevo líder puede convocar a una sociedad harta de odio, corrupción, crimen y muerte. El nuevo líder necesita reinvertir el torcido mensaje oficial para poner los valores al derecho, apelando a las emociones positivas que pueden competir con las negativas. También la vida, la paz, la belleza, la honestidad, el trabajo, generan emociones: el placer, el orgullo por el trabajo digno y honesto, la admiración, el amor. Lo que el nuevo líder necesita es expresar con emoción los valores que lo guían; cantar y reír; gritar sólo para convocar la esperanza en el nuevo camino de salvación nacional.
ruthcapriles@yahoo.com
Lo difícil es vender una oferta política racional, un programa bien pensado y factible; un gobierno basado en el esfuerzo individual, el trabajo y la honestidad. Estos son valores y no emociones.
Algunos piensan que CR debería tomarse una cervecita, decir groserías, hablar alto e insolente y levantar el dedo acusador de vez en cuando; es decir, imitar el estilo del liderazgo vengador para poder competir. Eso tiene sentido pero sólo dentro de un sistema de liderazgo transaccional en el cual los líderes tienden a volverse indistinguibles al ajustar sus ofertas a los estudios de mercadeo político. En realidad es una falacia publicitaria. La verdadera democracia consiste en la diversidad y pluralidad de la oferta política. No es ofreciendo más de lo mismo como el nuevo líder puede convocar a una sociedad harta de odio, corrupción, crimen y muerte. El nuevo líder necesita reinvertir el torcido mensaje oficial para poner los valores al derecho, apelando a las emociones positivas que pueden competir con las negativas. También la vida, la paz, la belleza, la honestidad, el trabajo, generan emociones: el placer, el orgullo por el trabajo digno y honesto, la admiración, el amor. Lo que el nuevo líder necesita es expresar con emoción los valores que lo guían; cantar y reír; gritar sólo para convocar la esperanza en el nuevo camino de salvación nacional.
ruthcapriles@yahoo.com
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