Crecimiento desde abajo
La piscina debe llenarse de manera activa con educación, salud, sanidad, desarrollo participativo...
ALFREDO TORO HARDY
| EL UNIVERSAL
jueves 10 de mayo de 2012 12:00 AM
Dentro del mapa de ruta que debe seguir América Latina para superar su excesiva dependencia en los recursos naturales y, concomitantemente, hacer frente a la competencia asiática de menores costos, hay medidas básicas. Entre ellas, desde luego, defender a las industrias donde se es competitivo o se está más protegido. Ello incluye básicamente a las de procesamiento de materias primas (acero, plásticos, etc.) y a aquellas donde el costo de transporte ad valorem desde el Este de Asia resulta elevado (producción automotriz). Sin embargo, asumiendo que el área de las manufacturas en general no representa la solución (no existe capacidad para competir por arriba en alta tecnología o por abajo en mano de obra intensiva), debemos invertir en otros sectores. Recursos y esfuerzos deben dirigirse al desarrollo de capital humano, al área de los servicios con particular referencia a aquellos mercadeables internacionalmente y a las infraestructuras. Los fondos soberanos de inversión (cajas de ahorro para estabilización macroeconómica o para futuras generaciones) no deben ser tampoco olvidados.
El capital humano representa la primera prioridad, pues sin éste no hay esfuerzo de desarrollo que se sostenga. Ello implica dejar de lado todo resabio neoliberal que postule que la piscina social se llenará con el goteo resultante del crecimiento económico. Por el contrario, la piscina debe llenarse de manera activa y decidida con educación, salud, sanidad, desarrollo participativo y cooperativo, entrenamiento técnico, apoyo a la pequeña empresa, etc. Es decir, el emerger desde abajo que brinda estructura a una sociedad. Allí podrá encontrarse un efecto multiplicador en reverso de alta potencia, pues un ciudadano educado, sano y participativo constituye la mayor garantía de despegue económico. Ello, por lo demás, representa la mejor fórmula para expandir la demanda agregada dentro de una economía.
América Latina tiene un largo camino por recorrer en esta materia, siendo la región con mayores desigualdades sociales del planeta. De un lado es tierra donde habitan 51 billonarios (o mil millonarios) cuya fortuna combinada alcanza a 332 millardos de dólares, incluyendo a dos de las diez mayores fortunas del planeta. El mexicano Carlos Slim a la cabeza contabiliza en su haber 69 millardos de dólares, mientras el brasileño Erike Batista se posiciona en el puesto número siete con 30 mil millones (CNN-México, 9 marzo, 2011). De otro lado cuenta con 180 millones de personas bajo la línea de pobreza, lo que representa 33,1% de la población total de la región y que incluye a 72 millones en situación de pobreza crítica (Cepal, Anuario Estadístico para América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 2010).
El coeficiente GINI es la forma más fácil de comparar la desigualdad de la región. Su simplicidad reside en que cero expresa perfecta igualdad y uno máxima desigualdad. Mientras América Latina sobrepasa ligeramente el 0,5% los países de altos ingresos se encuentran alrededor del 0,3%; Medio Oriente, el Sur de Asia y el Norte de África se acercan al 0,4% y África al Sur del Sahara alcanza 0,44% (Cepal, citado).
El crecimiento desde abajo resulta fundamental.
altohar@hotmail.com
El capital humano representa la primera prioridad, pues sin éste no hay esfuerzo de desarrollo que se sostenga. Ello implica dejar de lado todo resabio neoliberal que postule que la piscina social se llenará con el goteo resultante del crecimiento económico. Por el contrario, la piscina debe llenarse de manera activa y decidida con educación, salud, sanidad, desarrollo participativo y cooperativo, entrenamiento técnico, apoyo a la pequeña empresa, etc. Es decir, el emerger desde abajo que brinda estructura a una sociedad. Allí podrá encontrarse un efecto multiplicador en reverso de alta potencia, pues un ciudadano educado, sano y participativo constituye la mayor garantía de despegue económico. Ello, por lo demás, representa la mejor fórmula para expandir la demanda agregada dentro de una economía.
América Latina tiene un largo camino por recorrer en esta materia, siendo la región con mayores desigualdades sociales del planeta. De un lado es tierra donde habitan 51 billonarios (o mil millonarios) cuya fortuna combinada alcanza a 332 millardos de dólares, incluyendo a dos de las diez mayores fortunas del planeta. El mexicano Carlos Slim a la cabeza contabiliza en su haber 69 millardos de dólares, mientras el brasileño Erike Batista se posiciona en el puesto número siete con 30 mil millones (CNN-México, 9 marzo, 2011). De otro lado cuenta con 180 millones de personas bajo la línea de pobreza, lo que representa 33,1% de la población total de la región y que incluye a 72 millones en situación de pobreza crítica (Cepal, Anuario Estadístico para América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 2010).
El coeficiente GINI es la forma más fácil de comparar la desigualdad de la región. Su simplicidad reside en que cero expresa perfecta igualdad y uno máxima desigualdad. Mientras América Latina sobrepasa ligeramente el 0,5% los países de altos ingresos se encuentran alrededor del 0,3%; Medio Oriente, el Sur de Asia y el Norte de África se acercan al 0,4% y África al Sur del Sahara alcanza 0,44% (Cepal, citado).
El crecimiento desde abajo resulta fundamental.
altohar@hotmail.com
Debido al alto tráfico de visitas en la página, El Universal ha decidido restringir la recepción de comentarios en sus noticias del día. Ofrecemos disculpas a los usuarios.
ESPACIO PUBLICITARIO
Acceso rápido a:
04:21 PM.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
Denuncian que Conatel obligó a cable operadoras sacar a ATEL de su parrilla
ESPACIO PUBLICITARIO
Alianzas
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Condiciones generales de publicación |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2013