Compartir

TIEMPO DE PALABRA

"Estamos sin brújula, pero sí con un objetivo: conservar el poder, no queda más", me dice.

CARLOS BLANCO , WWW.TIEMPODEPALABRA.COM |  EL UNIVERSAL
domingo 29 de abril de 2012  12:00 AM
La Loca Roja
Si se hiciera un concurso nacional sobre quién podría ostentar el título de Miss Loca Roja, habría competencia pero nadie aventajaría a la sin par camarada Dolores, mi confidente escarlata. Había sacado el cuerpo, práctica casi imposible cuando se observa su monumental estructura, y trataba de escurrir el bulto, lo cual le es difícil, pero había desaparecido de mi radar.

El domingo pasado se presentó El Químico, su amigo más cercano, a la buhardilla ruinosa donde moro por unos días, para requerirme con urgencia una reunión cerca del Polígono de Tiro. Argumenté que no me dejarían pasar, sin embargo mi interlocutor aseguró que sí: esto ya es un relajo. Aquí no piden credenciales porque el que las pide ya no sabe si el requerido estará en el poder dentro de pocos meses y nadie distingue si las firmaron solicitadas por Doble A dice al referirse al camarada en estado de suspensión existencial, magistrado Aponte Aponte, emblema de la revolución en las arenas pútridas de la judicatura.

Entré a las instalaciones y un viejo conocido, militar activo, me saludó casi con euforia, como si mi presencia en el Fuerte fuese una señal del desembarco de los excluidos por el sistema político escarlata. "Esto se derrumba", me dijo el general, rumbo a su despacho.

Apenas ingreso al Polígono observo a Dolores con aquella carabina al hombro, de pie, las piernas separadas una más adelante que la otra, auriculares para atenuar el sonido, concentrada en tiros de precisión. El Químico le pasa una nota con el anuncio de mi presencia, voltea, me mira con su sonrisa encantadora, gira hacia la diana y dispara un par de ráfagas que preludian nuestra conversación. Finaliza la sesión, los oficiales cercanos la saludan y hasta alguno se le "cuadra" con respeto.

Sus jeans se muestran adosados a las perfecciones de sus formas y se exhibe irresponsable frente a las miradas que aviva. El grupo de militares que la observa se considera bien pagado con las sonrisas que prodiga. ¡Ay, Dolores, quien te ha visto y quien te ve!

-¿Qué pasó con el secretismo de hace pocos días? Inquiero con preocupación. Si me ven aquí, van a decir que estoy en una conspiración.

-Ni te ocupes, me dice. Aquí todo el mundo está en conspiraciones; son plásticas, mutantes, virales y casi públicas.

Con esa introducción mi esquema mental cambió. En vez de imaginarme que estaba en una actividad secreta, de pronto me sosegué al darme cuenta de que la revolución ha pasado a la etapa del relajo terminal.Esto es irreconocible. Desde que daba conferencias en el Iaeden no venía por estos domicilios del poder, le comento.

No te perdiste de mucho, pero ya todo cambió. Y prosigue: Hugo pasó a ser una referencia simbólica; se convirtió en una contraseña que tú pronuncias para protegerte. Pero cada cual anda por la libre y ahora hay los grupos de cada aspirante a sucederlo. Hugo -me dice con congoja- se nos diluye a nosotros más rápidamente que a ustedes y ustedes no lo comprenden. Estamos sin brújula pero sí con un objetivo: conservar el poder, no queda más ante la ineptitud de los tuyos.

Observo a los oficiales que han establecido mecanismos de comunicación como el de las hormigas: se cruzan, se ven, sueltan una media sonrisa, hacen un gesto con la boca hacia la foto del Presidente o del Ministro, se vuelven a sonreír, guiñan un ojo y ya todo está dicho. Se lo comento a esta formidable loca con la que converso.

-El mundo verde oliva anda en rebullicio. Cómo será que Alcalá iba a tener un ágape matrimonial de varios días en La Orchila, con trajes confeccionados por la haute couture del imperio y hubo que suspenderlo.

-¿Por qué?, pregunto desconcertado, como si la crisis terminal tuviese relación con esponsales programados y amores generados al rescoldo de los blindados.

-Apunte, Aponte, Apunta, ¡Ah Ponte!... , desliza.

El Zar de las Rusias. Dolores me confirma que su grupo dentro del régimen quiere una salida pacífica porque así pierdan en las elecciones se les abriría el futuro. Yo le argumento la dificultad de que su posición prevalezca debido a la influencia cubana y por el miedo de los narcosoles que al abandonar el país les pongan los ganchos en cualquier aeropuerto.

-Ustedes están equivocados respecto a los cubanos, afirma con contundencia.

-¿Cómo? Tu fuiste la que me dijo sobre el malestar que hay en estos predios por su presencia, argumento un tanto confundido.

-Cierto. Pero los cubanos con todo lo cercanos e influyentes que son, ejercen su control a través del líder. El desvanecimiento progresivo de Hugo hace que sus instrumentos de manipulación también se diluyan; existen, pero diluidos. El problema es otro, dice.

Ante mi mirada sorprendida, Dolores deja ver tenuemente su perfecta dentadura enmarcada en sus labios pulposos, color granate, apenas entreabiertos para deslizar una sonrisa de burla y condescendencia. Pasa a contarme que los jugadores peso pesado son los rusos y los chinos, a los que quieren instrumentalizar para respaldar el intento de quedarse a la brava con el poder. Reacciona ante mi escepticismo porque eso de los rusos como amenaza no se ve ahora sino en viejas películas.

-El Embajador está muy activo y varios asesores también. Se reúnen con oficiales. ¿Tú te imaginas que no sea sólo Cuba, al que casi nadie toma en serio, sino la Rusia de Putin la que respalde lo que sea que ocurra en Venezuela en los próximos meses, bajo el mando de Hugo o de quien sea designado?

-¿Y qué van a hacer? ¿dar declaraciones a CNN?

-En nuestros primeros encuentros te dije que está en marcha es la reforma de la Constitución para eliminar impedimentos a familiares para ocupar la Vicepresidencia y para que, una vez electo el Presidente, en cualquier separación definitiva, sea el Vicepresidente quien lo sustituya.

-¿Esto es para abrirle el camino a la hija, al yerno o a Adán?, inquiero.

-En un sentido sí, pero también para cerrarle el paso a Diosdado, a Nicolás, a Elías, a quienes no les gusta la fórmula.

Nada es seguro, pero la lucha es a campo abierto con garrote y machete.



LA FÁBRICA DE LÁGRIMAS. Noto a Dolores más militante que antes, creo que la fábrica de lágrimas en que se ha convertido el Comandante la ha tocado. Le pregunto qué pasaría si la oposición gana y me dice: Ustedes no cuentan en este juego; éstas son ligas mayores no aptas para jóvenes aficionados. Le contradigo con la idea de que la oposición crece. Responde terminante: ustedes están en un juego local, nosotros en uno mundial y no lo han entendido.

Se levanta de la mesa, dirige sus cadencias hacia la puerta mientras el cuerpo de generales se concentra en el cuerpo de esta formidable loca roja a la que no escucha ni el ala dura del gobierno ni el ala blanda de la oposición.

Twitter @carlosblanco



Más artículos de esta firma



Más artículos de esta firma

Compartir
Debido al alto tráfico de visitas en la página, El Universal ha decidido restringir la recepción de comentarios en sus noticias del día. Ofrecemos disculpas a los usuarios.
ESPACIO PUBLICITARIO
ESPACIO PUBLICITARIO
cerrar