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Que cace ratones

Creo importante reconocer que no tenemos muy claro cuál es el camino del desarrollo

RICARDO VILLASMIL BOND |  EL UNIVERSAL
sábado 21 de abril de 2012  12:00 AM
Hace unos días, mi amigo Juan Nagel escribió para caracaschronicles.com criticando duramente la posición de Henrique Capriles de mantener bajo propiedad estatal ciertas empresas por razones estratégicas. Juan considera que el candidato se aferra a ideas muertas.

Juan es una persona seria, inteligente, bien formada y preocupada por su país. No interpreto sus opiniones como un ataque, sino como una invitación a la reflexión que acepto con gusto. Más de treinta años de retroceso son más que suficientes para darnos cuenta de que es necesario detenernos a pensar bien cuáles son los caminos que debemos tomar para conducir este autobús hacia el progreso. Así que, ¡bienvenido!

Confío que éste será el primero de muchos intercambios y el espacio es limitado. Por lo tanto, me concentraré en dos puntos que considero fundamentales para iniciar la discusión. En primer lugar, Juan, el debate no es para nada Precámbrico. Su actualidad es tal que The Economist le dedicó un reporte especial el 21 de enero de este año. El nuevo capitalismo de Estado comparte muy poco con el viejo. Se orienta hacia fuera, se maneja bajo criterios de eficiencia y profesionalismo, busca la competencia y la asociación con el capital privado. Como modelo es además imposible de ignorar: 80% del capital accionario chino, 62% del ruso y 38% del brasilero está representado por empresas controladas por el Estado. Un tercio de la inversión extranjera en mercados emergentes fue realizada por empresas controladas por el Estado. Incluso en Chile, Juan: uno de cada dos chilenos tiene una cuenta de ahorros en un banco del Estado.

Y en segundo lugar, creo importante reconocer que no tenemos muy claro cuál es el camino del desarrollo. Todas las grandes economías utilizaron formas de capitalismo de Estado para impulsar su crecimiento. ¿Debemos utilizarlas nosotros? No lo sé, discutámoslo. Las reflexiones de las mentes más brillantes en materia de crecimiento económico, desarrollo y pobreza hacen hoy un llamado a la precaución cada vez que aparece un nuevo gurú ofreciendo la gran solución. Advierten que es más lo que no sabemos que lo que sabemos, que la experimentación es clave y que la ideología es un estorbo. Lo importante, como dijo alguna vez Deng Xiaoping, no es que el gato sea blanco o negro, sino que cace ratones.

@rvillasmilbond; www.ricardovillasmil.com



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