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Mosquito ¡molésteme!

Estudios informan que al año el zancudo mata más de doscientos millones de personas

ALEJANDRO ANGULO FONTIVEROS |  EL UNIVERSAL
jueves 5 de abril de 2012  04:45 PM

Tan curioso antojo es antítesis de la canción de Nat King Cole "No me moleste, mosquito" y por yo estar, como dice el Eclesiastés, viendo y oyendo, vine a dar en eso.

Sucede que en Caracas, en Altamira y La Castellana, cinco restaurantes de reciente data (cuatro de corte italiano y el otro, el mejor, mixtura de francés y catalán) desplegaron hermosos jardines exteriores en los cuales, además del salón cerrado, se disfruta de muy buena mesa a la sazón de estupendos chefs y al compás de brigadas de camareros que con eficaz pompa dan curso a la ambrosía; pero Caracas está murada de colinas, es una tropical ciudad de montaña y magnificada en lontananza por el Ávila o la más grande del país, como no la hay en ninguna otra capital del universo mundo. El "pero", que sonará desconcertante después de esa exaltación, es porque como en toda ciudad de esas características la andanada de zancudos es impresionante. Así que a veces se ve (en especial de noche) a los comensales tirar manotazos que a primera vista parecieran causados por la iracundia política -que ha crecido en insania- o por pleitos con sus acompañantes, cuando en verdad se deben a que son jeringados por tales bichos.

El zancudo es el animal más peligroso del planeta. Ello parecerá exagerado porque en términos propiamente dichos un tigre o una mamba son evidentemente más peligrosos; pero ni el formidable felino ni la más peligrosa sierpe habitan ciudades ni conviven con las gentes. Por el contrario, donde se alojan personas, allí se amadrigan zancudos y sobre todo en la obscuridad se abaten sobre sus víctimas. Las picadas de estos bichos no se limitan al fastidio sino que implican serios riesgos: sirva como ejemplo el Aedes aegipty, conocido como "patas blancas", cuya picada puede transmitir el dengue y la fiebre amarilla, que no sólo puede ser contagiada en selvas sino también en ciudades y en efecto hay la denominada "fiebre amarilla urbana". El eminente médico microbiólogo y mejor persona y amigo, Oswaldo Carmona, me dijo que el dengue hemorrágico puede hasta matar a una persona ("por hemorragia masiva incontrolable") ya hospitalizada y en terapia intensiva. Por fortuna este terrible modo de infección no da sin aviso, ya que por lo general es precedido de al menos una infección por el mucho menos severo dengue clásico; pero el innegable gran peligro hace incomprensible, para mí al menos, que muchas personas se expongan de modo tan voluntario como alegre a tan sanguinarios bichos. En aquellas degustaciones, verdadera ceremonia del disparate, el mayor banquete se lo dan los zancudos...

Para no fijarse en anécdotas o detalles sino en categorías o lo substancial, hay que dedicarse, con urgencia de vida o muerte, a la instalación de mosquiteros.

aaf.yorga@gmail.com




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