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Rumores

Venezuela se ha endeudado en los últimos tres años tanto como en los cincuenta anteriores

GUSTAVO LINARES BENZO |  EL UNIVERSAL
domingo 4 de marzo de 2012  12:00 AM
Entre tantas cosas, pueden destacarse la salud del Presidente, la catástrofe del Guarapiche y el endeudamiento externo. Veamos lo que tiene en común.

Que casi nada se sabe, que los rumores y la des, contra, y antiinformación sustituyen a la tan cacareada veracidad que en mala hora llegó a la Constitución. Para empezar, la salud de Chávez. Hasta ahora el debate se ha centrado en cuanta maldad diabólica abriga la oposición, que desea lo peor y la intensidad de la pureza angelical de los revolucionarios que han agotado el santoral (los santorales, el católico, el yoruba y todas las ánimas) implorando los favores del cielo y de la sabana. Por supuesto, ambas caracterizaciones son falsas, lo único cierto es que nadie sabe por qué rogar al cielo o qué esperar del estado de salud del Presidente.

Este usó de la religión, con la connivencia de algún funcionario eclesiástico, para hacer política y asegurar que estaba curado, hace pocos meses. Ahora hubo que operarlo de nuevo y por supuesto habrá que ser muy venado para creer cualquier cosa que se diga.

El misterio también cubre la sed atroz de los maturinenses. Nadie sabe o nadie dice cuánto petróleo se derramó en el río, qué técnicas se usaron para recoger el derrame y qué puede esperarse del futuro. Como ese desastre ecológico ocurrió el mismo día del Comienzo de Todas Las Cosas y de La Redención del Cosmos, el 4 de febrero, sería interesante saber cuántos trabajadores del Pdvsa Maturín estaban en Caracas, nariceados para las celebraciones, y como influyó ese fasto en la desgracia.

Venezuela se ha endeudado en los últimos tres años tanto como en los cincuenta anteriores. Aunque la proporción de esa deuda en el PIB es todavía manejable según los criterios del FMI (que para eso sí es bueno) a este ritmo Grecia será un paradigma de sobriedad fiscal comparada con Venezuela. Y las crisis de deuda son el colapso de peores y más duraderas consecuencias.

Estos eventos, como se evidencia, tienen en común la opacidad, la ausencia de información oficial. A casi un año de la enfermedad del Presidente, todavía no se sabe exactamente cuál fue o es su enfermedad, ni si el petróleo llegará al mar o el interés que cobran los chinos. Uno de los retos del nuevo gobierno es la transparencia, el suministro de información confiable o al menos oficial, que permita el análisis y la discrepancia informada.

glinares@cjlegal.net



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