Dios y Venezuela
Aprovecho que hoy se inicia la Cuaresma para hablar de un tema que a mí me encanta: la maravillosa Fe que hay en Venezuela. Y es que si hay algo grande que tiene nuestra Tierra de Gracia es que aquí, a diferencia de algunos países del "primer mundo", se habla de Dios y la Santísima Virgen con mucha fe, orgullo, alegría y esperanza.
Es frecuente que en la calle nos topemos con personas preocupadas o angustiadas (con los problemas del día a día) y que en lo que nos ponemos a hablar con ellos caemos en el tema de rezar y de pedirle a Dios y a nuestra Virgencita que nos ayude. Aquí es frecuente escuchar: "Si Dios quiere", "Rezaré para que se te resuelva ese problema", "Tranquilo, que Dios y la Virgen no permitirán que te pase nada malo", "Que Dios y la Virgen te protejan y bendigan", etc.
Hoy, desde muy temprano, nuestras iglesias estarán abarrotadas de católicos que asistirán a misa a ponerse la ceniza para comenzar este tiempo de Cuaresma en el cual nos preparamos para vivir la gran fiesta de la Resurrección. Benedicto XVI ha escrito un mensaje para meditarlo estos días, muy interesante, porque habla de cómo era la vida de los primeros cristianos quienes, además de luchar por ser ejemplares, vivían frecuentemente la corrección entre ellos como una muestra de amor muy grande. Él señala que en estos tiempos es frecuente que la gente vista al desnudo, alimente al hambriento, visite al preso, consuele al enfermo, pero que una de las principales obras de misericordia que se han dejado a un lado es corregir a quien se equivoca por esa idea (producto del relativismo moral) que cada quien hace con su vida lo que le dé la gana (y ese es "su problema") aun viviendo no en una isla (aislado) sino en una sociedad que necesita de su buen ejemplo. Aquí les copio el link donde pueden leer completo el mensaje del Papa: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/lent/documents/hf_ben-xvi_mes_20111103_lent-2012_sp.html
En Cuaresma también los católicos acostumbran hacer mortificaciones y ayunos. Venezuela es un país donde sobran los problemas (no sólo en Cuaresma) que podemos ofrecer a Dios como mortificaciones por la salud de fulanita, por el trabajo de zutanito, para que nos rinda el sueldo, por la paz en nuestro país, por tantas cosas... Y nuestro país es también un excelente lugar para acercar a la gente a Dios. Podemos hablar de la confesión, con gran naturalidad, en cualquier sitio; porque cuando tocamos el tema de la delincuencia, sale el tema de la muerte y en lo que sale el tema de la muerte, decimos que hay que rezar para que Dios nos proteja y que tenemos que estar preparados para que si nos llega la hora en el momento más inesperado "Dios nos agarre confesaos". Algunos pensarán que estoy diciendo una locura, pero a mi me gusta verle el lado bueno a las cosas. Hace poco me contaron de una católica que vino de Holanda y fue a misa aquí en Caracas; cuando vio cómo la gente corría a las colas de los confesionarios se le salieron las lágrimas de la emoción, ella nunca había visto eso allá. Y es que si hay algo que sabemos muchos católicos venezolanos es que todos somos pecadores y que es una maravilla arrodillarse para pedir perdón a Dios (en el sacramento de la confesión instituido por nuestro Señor Jesucristo) y volver a comenzar la lucha por ser mejores personas día a día.
Por eso quienes somos católicos en este país (y muy especialmente los abuelos, padres, maestros, jóvenes líderes y quienes trabajamos en los medios) tenemos una gran responsabilidad en nuestras manos. Porque no basta con dar ejemplo de ser buenos cristianos (que sabemos que es esencial) sino que tenemos que hablar de nuestra fe, con orgullo y con alegría, porque la gente está ávida que les hablemos de Dios y del camino para ser felices en esta tierra con tantos problemas.
De esa manera ayudaremos a muchos a acercarse más a Cristo, a conocerlo mejor y a amarlo con todo el corazón. Y mientras más hablemos y extendamos la palabra de Dios con sencillez y claridad (en todo lugar, en todo momento y en toda ocasión) nuestra patria amada se irá llenando de un amor sobrenatural tan grande que no permitirá que nada malo, ¡Nunca!, nos pueda pasar.
Así que hoy le digo a todos mis hermanos católicos que comiencen con mucho ánimo esta Cuaresma que arranca hoy ¡Tenemos que rezar mucho, porque nos hace mucha falta! y tenemos que formarnos cada vez mejor en nuestra Fe para que seamos unos colaboradores número uno de Dios y podamos así llevar la paz de Cristo a los corazones de tanta gente que lo necesita. Porque esta bella tierra donde Dios nos ha dado la oportunidad de nacer y de vivir espera mucho ¡Muchísimo! de cada uno de nosotros.
mariadenissecapriles@gmail.com @VzlaEntrelineas
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