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El 4 de febrero de 1992

Lo hicimos como reacción a la descomposición de los gobiernos nacidos del Pacto de Punto Fijo

JOSÉ GREGORIO VIELMA MORA |  EL UNIVERSAL
sábado 4 de febrero de 2012  12:00 AM
Los oficiales autores de la rebelión del 4 de febrero de 1992, bajo el liderazgo del comandante Hugo Chávez Frías, lo hicimos como una reacción al estado de descomposición social e institucional de los gobiernos nacidos del Pacto de Punto Fijo.

El Caracazo fue viva expresión que había llegado la hora de poner coto a la sumisión al imperio devorador de nuestra riqueza petrolera y el manejo de nuestra economía a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), con la consiguiente injusta distribución de la riqueza, donde la oligarquía rentista y sin un verdadero esfuerzo productivo, se apoderaba, con apariencia de legalidad, de la gran mayoría de esa riqueza.

La pobreza alcanzó el 67%, y la crítica el 25% y una deuda externa no soportada y doblemente facturada que superaba los 20.000 millones de dólares.

La República había sido vorazmente saqueada. Por ello, con absoluto desprendimiento y orgullosamente inspirados en el pensamiento de justicia del Libertador, Rodríguez y Zamora y bajo el mando del comandante Chávez, quien, indiscutiblemente, ha resultado ser un líder excepcional, el hombre "del retorno" del Zaratustra de Nietzsche, nuestro socialismo autóctono recuperó la Faja del Orinoco y rompimos todo vínculo con el Fondo Monetario Internacional y todo signo de sumisión imperial.

Iniciamos el tránsito hacia nuestro socialismo dirigido hacia la democratización de los grandes medios de producción para sustituir la acumulación de capital por una mayor satisfacción de necesidades. Todo ese gran esfuerzo persigue una justicia social mediante la inclusión de todos los venezolanos, dando nacimiento al hombre nuevo solidario y deslastrado del destructor egoísmo.

Ello incluye el amparo de una clase media que tradicionalmente, ha sido timada por el gran capital en la adquisición de bienes y servicios; que vive de su trabajo y no de la renta explotadora; una clase influenciada por la hegemonía comunicacional y cultural aludida por Antonio Gramsci; de ahí, la necesidad de socavar esa hegemonía con argumentos ciertos que la lleven a la realidad de su entorno, concientizándola de las bondades de nuestros objetivos de justicia social y de derecho.

Todos con Chávez.

Jgvielmamora.opinión@gmail.com



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