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Constitución, no reelección y enmiendas

Una de las primeras enmiendas a la Constitución vigente es la de eliminar la presidencia continua

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JULIO CÉSAR PINEDA |  EL UNIVERSAL
jueves 2 de febrero de 2012  12:00 AM
En América Latina el sistema presidencial mal entendido y sin el balance de poderes ha conducido a gobiernos autoritarios que tratan de eternizarse en el poder. Sería interesante abrir la discusión sobre la conveniencia del Sistema Parlamentario en nuestra región. Por ahora es imperativo garantizar la alternabilidad dentro del marco del presidencialismo.

En México ha sido histórico el principio de la presidencia por un solo periodo, pero también en Paraguay, Guatemala y Honduras.

Algunos países del continente prohíben la reelección presidencial inmediata como el Salvador, República Dominicana, Uruguay y Costa Rica. Entre las naciones que facultan la reelección presidencial inmediata pero rechazan la indefinida están Argentina, Bolivia, Brasil y Colombia. Venezuela es un caso excepcional, ahora seguido por Nicaragua y por Bolivia en el intento de la reelección presidencial indefinida, como el caso de los líderes mesiánicos del Medio Oriente.

La Primavera Árabe que se inició en Túnez y que el pasado año derrocó militares presidentes como Ben Ali con 23 años en el poder, Mubarak con 32 años y Gadafi con 42. Su primera aspiración constitucional democrática, fue como se exigió en Egipto, la reforma constitucional para establecer la alternabilidad en el poder y en el caso de Libia, así se establece en la nueva Carta Magna. Esta exigencia, ha estado siempre acompañada por el imperativo de la separación de los poderes como lo establece desde 1789 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

La Constitución es el alma de un Estado. Es la razón de ser y proceder de una comunidad nacional. Es el fundamento político y legislativo del Estado. Establece las relaciones entre los distintos poderes y sus instituciones. Es la defensa del ciudadano, la garantía para los derechos humanos y la dignidad de cada uno. En nuestro caso aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente y desarrollada en sus leyes y reglamentos propios de un Estado de derecho.

Se fundamenta en la división de los poderes y en la representatividad que otorgan los ciudadanos a los responsables políticos por el sufragio universal tanto para la Asamblea Nacional como para el Gobierno.

Para las constituciones latinoamericanas fue importante el paradigma de la Constitución Federal de Estados Unidos de 1787, como la constitución francesa de 1791 y los modelos europeos. La herencia constitucional española dejó su marca con la Constitución de Bayona de 1808 y la Constitución de Cádiz de 1812.

La constitución es la norma de la norma en su proyección geométrica a través de la legislación. En Venezuela como en la mayoría de los Estados la forma escrita busca asegurar una estabilización de estructuras dentro de valores ideológicos y políticos y de intereses individuales y colectivos.

Toda elección popular para un nuevo gobierno, y así puede pasar en octubre de este año, respetando el Poder Constituyente puede aplicar el Poder de Revisión frente a los cambios sociales y a los desafíos existenciales. El Poder de Revisión sin renunciar a los fundamentos del sistema jurídico constitucional, busca reformularla y adaptarla mediante procedimientos compatibles con la misma, conservando los rasgos esenciales del Constituyente y evitando las salidas extrajurídicas, como ha ocurrido durante el gobierno del presidente Chávez.

No está planteado para el nuevo gobierno que surja a partir de la MUD y su candidato único después del 12 de febrero ni la sustitución ni la suspensión constitucional, pero si una identificación por la reforma entre la constitución y la sociedad con sus dos imperativos de libertad y justicia. Deben adaptarse los principios constitucionales al dinamismo cambiante del Estado y la Sociedad, con el permanente recurso al cuerpo electoral.

Una de las primeras enmiendas a la Constitución vigente, para restablecer el equilibrio democrático, es la de eliminar la presidencia continua, por la necesaria alternabilidad, preferible limitándola a un solo periodo. Posteriormente los mejores especialistas en materia constitucional en el nuevo gobierno y los representantes elegidos en todas las instancias podrán proponer las reformas necesarias siempre dentro del Estado Social de Derecho, dejando de lado el atajo del Socialismo del Siglo XXI que ha pretendido imponer una Constitución paralela. Como todo tiene su tiempo con la actual Constitución y con el nuevo gobierno profundizaremos nuestra democracia en el compromiso de lo social con mayor libertad y justicia.

juliocesarpinedap@gmail.com

@jcesarpineda



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