EEUU-Latinoamérica: más allá de la integración
Como la Unión Europea y la Liga Árabe, el Celac tiene su mejor expresión integracionista
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La Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, como un Unasur, en el 2012, necesitan institucionalizarse en la necesaria integración del continente. No es enfrentar a la OEA, ni confrontar a Estados Unidos y Canadá, sino encontrar la unidad entre iguales. Celac, Unasur, CAN, Mercosur, ALBA, Caricom, son mecanismos subregionales que deben coexistir con la Organización de Estados Americanos. Existen dos Américas claramente definidas: en el Norte, la anglosajona, y al Sur, la española y portuguesa. La América española reflejó el marco religioso católico, mientras que en Estados Unidos el modelo anglosajón, con su versión de la reforma protestante, impregnó esa sociedad.
En el primer caso, el dogmatismo y el absolutismo; en el segundo, el espíritu liberal y el pragmatismo.
En el Norte, el cuerpo jurídico y social, con los elementos positivos de la sociedad inglesa, particularmente el cuerpo de libertades, traído por los primeros colonos con capacidad para autogobernarse.
La sociedad norteamericana y la hispanoamericana, así como también sus Estados, en sus constituciones, instituciones y funcionamiento, más allá de las diferencias producto de la evolución histórica y de los retos del futuro, deben explicarse en función del pasado y de los diferentes procesos de colonización.
A pesar de la ruptura política con Inglaterra, el colono en Norteamérica reprodujo su pasado y en él fundamentó sus nuevos derechos y libertades. Mientras que el colonizador español, al desarrollar su vida en América, no traía esa herencia cultural vinculada a la libertad. La España de la época de la cual procedía, afirmaba la intolerancia religiosa y el absolutismo.
Cuando en 1620 se establecieron los emigrantes ingleses, se formó una célula social con exigencias culturales, económicas y un proyecto de sociedad. Los colonizadores españoles eran aventureros, interesados en el comercio y en empresas individualistas. Por eso, las pequeñas sociedades del Norte evolucionaron asimilando paulatinamente al aborigen sin que la sociedad perdiera su carácter europeo.
En la América española, la evolución era a la inversa, partiendo de lo heterogéneo y de la diversidad de hombres y razas con la dimensión del blanco, el indio y el negro, dejando de lado lo eminentemente español y optando por la síntesis. En el Norte se aisló a las comunidades indígenas con su progresiva destrucción.
El medio físico influyó en la formación de las sociedades en Estados Unidos, los colonos en Nueva Inglaterra se proyectaron como una sociedad integrada, porque además encontraron una geografía adecuada y un medio físico propicio, que les permitía reproducir el modelo de Inglaterra. Se establecieron en el Valle del Hudson, desde donde se irradió la influencia. Esta zona, ubicada en la misma latitud de la patria de origen con las estaciones y el clima similar, facilitó los nuevos desarrollos.
Mientras que el medio físico del trópico y las temperaturas con el suelo diferente al de la España original, obligaron al colono español a la movilidad y a luchar contra aspectos adversos. Los españoles encontraron, además, una topografía diferenciada que facilitaría la pluralidad de sociedades.
En América del Sur se realizó un crisol de razas y el nacimiento de una nueva cultura. En el Norte, los grupos familiares constituidos dentro de una misma clase social, tuvieron mayor igualdad y una práctica democrática permanente con la fortaleza de la familia y la moral.
El español continuó el modelo autoritario con las diferencias sociales, con el control de la tierra y las encomiendas de indios. Es por lo que lo mestizo de la sociedad colonial hispanoamericana produjo un tipo particular de revolución de independencia, con diferencias profundas entre los blancos criollos descendientes de españoles y los pardos.
En la revolución norteamericana la sociedad fue más homogénea y la ruptura con la metrópolis menos desintegradora, esto facilitó la unificación en un gran Estado, modelo para futuras integraciones. En Centro y Suramérica, el caudillismo impidió, a pesar del criterio de los Libertadores, la unión de las repúblicas en un gran Estado.
Como la Unión Europea, la Unión Africana, la Liga Árabe, América Latina y el Caribe en el Celac tiene su mejor expresión integracionista. Más allá de la política de los gobiernos es necesario la política de los Estados.
juliocesarpinedap@gmail.com
@jcesarpineda
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