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Otros mundos, otras películas

GABRIEL VARGAS-ZAPATA |  EL UNIVERSAL
viernes 16 de diciembre de 2011  12:00 AM

Titulada en ingles In time. Una fabula sórdida sobre la (des)composición del mundo actual, el financiero, el social, el político. O todo aquello que haga girar la Tierra. El precio del mañana es una de esas películas de ciencia ficción que, independientemente de la época en la que se sitúen (mayormente futuro), lo que tratan de dibujar no es precisamente un momento alejando del actual, si no uno distinto dentro de los parámetros importantes de paralelismo argumental. Sobre todo argumental. Ejemplo: Fahrenheit 451 (Truffaut, 1966).

La distopía como atmosfera narrativa, especialmente en este caso, imprime un tinte teatral, casi clásico sobre elementos que a primera vista podrían parecer banales y fáciles. Los actores se prestan al experimento, la acción no es especialmente burda ni explosiva, como manda la tradición, y los diálogos construyen momentos fenomenales de gran suspenso. Justin Timberlake pisa cada vez más firme en Hollywood, y su compañera en la aventura, Amanda Seyfried demuestra que mucho tiempo ha pasado desde la patética ¡Mama mia! (Lloyd, 2008).

La trama seduce a dos velocidades; por una parte la miseria y el sufrimiento de una sociedad a quienes las oportunidades les han sido arrebatadas prácticamente al nacer; por otro lado, la mirada indiferente de uno cuantos y los poderosos por otro, la clase opulenta, los inmortales, los que verdaderamente determinan el futuro humano. Toda una alegoría de la que, el Pulitzer de fotografía del '94, Kevin Carter, podría darnos una clase magistral.

Andrew Niccol, el director, tiene alguna experiencia en la materia. Con Gattaca (1997), se posesionó fuerte y claro en el género; pero claro. El precio del mañana es otra cosa. Una cinta destinada a envejecer dignamente. Crítica y denuncia al mismo tiempo. Reclamo por un mundo más justo y, por qué no, entretenida, con varios picos dramáticos que justifican una acción moderada y unos efectos especiales contenidos.

Con una fotografía meticulosa y una dirección de arte ligera y minimalista, muy a pesar del desorden que muchas veces puede sugerir. El precio del mañana me recuerda a varias películas de cifi de culto y, por su narrativa clara y tensa, por su reflexión incisiva y por su argumento cuanto menos original, quizá algún día también lo sea.

@gvargaszapata
www.gvargaszapata.blogspot.com



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