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Negociar la impunidad

ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN |  EL UNIVERSAL
sábado 26 de noviembre de 2011  12:00 AM
La ráfaga no se ha detenido. Los formalismos -con inmensa carga ciudadana- referidos a la recolección de firmas (203 mil) y a la inscripción ante la Comisión Electoral de Primarias en contra de la conseja "experta" que indicaba retiro inmediato de las pretensiones, han quedado de lado. Haber sido ignorado, más tarde tomado a chiste, luego convertido en el blanco de los ataques, debe tener muy contento a Diego Arria; solo le falta un paso para se vivo ejemplo de la frase de Ghandi.

La propuesta de una Constituyente, como tercera acción de su primer día de mandato; luego de la liberación de los presos políticos y la devolución de los medios de comunicación confiscados; sigue en el ambiente; al igual que la sentencia sobre la espera en La Haya. Sin embargo, lo más contundente, hasta ahora, del discurso de Diego Arria es la afirmación que reza: "Aquí tenemos que tomar una decisión entre los que creemos que hay que rescatar al país o los que creen que hay que negociar con la impunidad".

Arria coloca el rasero muy alto. Conminar a los venezolanos a definirse entre el borrón y cuenta nueva y la aplicación de la justicia (que no venganza ni retaliación) es un desafío en toda regla; que frena en seco las comparsas y las campañas prefabricadas con estrategias comunicacionales que son guiones al calco, frente a un contendor envalentonado, por más enfermo que esté, por más sano que intente presentarse.

Ésta, y no su denuncia en La Haya, sí es una jugada de alta política, que cuestiona a sus contendores por la candidatura presidencial; porque sin pedirles apoyo, les increpa en cuanto a sus conceptos de justicia. Pero entiéndase bien, la voz alta de Arria, no es para decir quítense del medio que aquí vengo yo; es para trasladar el debate a otro escenario; uno más real, uno más vívido, uno apegado a las miserias que se padecen a diario; y que amenazan, y disparan, y que matan.

"Negociar con la impunidad" es hacerse de la vista gorda frente a las tropelías en forma de ley, es dejar pasar las relaciones funestas entre una cofradía armamentista con grupos irregulares, propios y foráneos, es callar y engavetar los desmanes cometidos por administraciones anteriores; es correr la arruga en función de que el tiempo se encargue de diluir el odio, el rechazo, la mezquindad, la tortura... expresados hasta el cansancio con listas de aparheid.

"Negociar con la impunidad" es terrible; y esa frase lapidaria, aun retumba en las conciencias de aquellos que no quieren vengarse; sino que desean que en este territorio comience a aplicarse la justicia; a fin de que se pueda constituir un país.

Ganar las elecciones presidenciales en octubre del próximo año no es la tarea más difícil -eso dicen las encuestas- lo más difícil será hacer cumplir el mandato de los ciudadanos expresado en el voto; y para eso hará falta mucho más que un gesto a la cámara, mucho más que una frase que termine en sonrisa. Hace falta compromiso. Hace falta asumir el desafío de no ceder a esa propuesta siniestra de "negociar con la impunidad".

incisos@hotmail.com
En Twitter: @incisos




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