Compartir

¿En qué consiste la globalización hoy en día?

El "prisma" representa una aproximación en la que no hay cabida para pensamientos únicos

ALFREDO TORO HARDY |  EL UNIVERSAL
jueves 10 de noviembre de 2011  12:00 AM
En 2002 Shell realizó un ejercicio de escenarios de cara al 2020, definiendo dos rutas alternativas. La primera denominada "clase ejecutiva" contemplaba la continuidad de una globalización subsumida al Consenso de Washington y sustentada por una élite internacional afín a sus planteamientos. La segunda identificada como "prisma" asumía la existencia de una globalización refractaria a los distintos colores del multiculturalismo, en donde no había espacio para visiones "únicas". Esto último implicaba estrategias económicas variadas definidas en función de especificidades regionales o nacionales.

Es evidente que el mundo se ha adentrado por el segundo de los escenarios descritos y que la globalización no responde ya a premisas definidas desde Washington o sustentadas en estándares o valores específicamente occidentales. Esto requiere de un poco más de ampliación. La globalización es hecho y contenido. El hecho se corresponde a las revoluciones de la información, las telecomunicaciones y el transporte, las cuales ha conducido a lo que se ha calificado como la "muerte de la distancia".

El contenido entra dentro del marco de la ideología y responde a la noción de hegemonía definida por el pensador italiano Antonio Gramsci. De acuerdo a este último la capacidad para definir la agenda política a través de la persuasión ideológica y cultural, por un lado, y de la aceptación consensual de esa persuasión, por la otra, conformaban la forma de dominio más efectiva. La globalización como contenido fue expresión hegemónica de un modelo de economía de mercado y de una visión del mundo de rasgos eminentemente occidentales.

El fin de la globalización como contenido se sustentó en elementos diversos. De un lado, el celo ideológico identificado con la instrumentación del Consenso de Washington y las reiteradas crisis que ello generó, condujeron a su desprestigio y pérdida de aceptación consensual. Del otro, el doble estándar emanado del "ventajismo" de las potencias occidentales en las negociaciones económicas multilaterales, llevaron a unificar al mundo en desarrollo en base a posturas propias. Finalmente el emerger económico de China e India, Estados portadores de grandes civilizaciones, presentó potentes visiones alternativas.

La globalización como hecho no se ha visto, ni podría verse, afectada. De hecho, es cada vez más poderosa. Allí confluyen para darle sustento una economía móvil en donde los capitales van de un lugar a otro a la velocidad del electrón, donde manufacturas y servicios se mueven flexiblemente entre las naciones, donde un mismo producto es elaborado en diversos países y en donde bienes y servicios se integran dentro de los mismos procesos productivos.

Sin embargo la globalización como contenido se ha hecho plural. El "prisma" representa una aproximación multicultural en la que no hay cabida para pensamientos únicos y en donde no resulta ya admisible definir la agenda económica mundial en términos de ventajismo para unos pocos. Por definición se trata de un contenido reñido con visiones hegemónicas. Ni Washington ni Pekín. Pero sí Washington más Pekín, Nueva Delhi más Brasilia.

altohar@hotmail.com



Más artículos de esta firma

Compartir
Debido al alto tráfico de visitas en la página, El Universal ha decidido restringir la recepción de comentarios en sus noticias del día. Ofrecemos disculpas a los usuarios.
ESPACIO PUBLICITARIO
ESPACIO PUBLICITARIO
cerrar