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La enfermedad de Venezuela

¿Quién oía hablar hace unos años de cercos eléctricos, cámaras de vigilancia, carros blindados?

MANUEL GUZMÁN BLANCO |  EL UNIVERSAL
lunes 10 de octubre de 2011  12:00 AM
En los meses recientes la enfermedad del señor Presidente ha sido tema obligado de conversación y motivo de las más diversas especulaciones. Soy de la opinión que el respeto a la intimidad autoriza al enfermo a no revelar detalles de su mal, y es esencial para el adecuado ejercicio médico que los responsables de su atención respeten el secreto médico que impide revelar detalles de la condición.

Pero Venezuela como país tiene enfermedades tan o más serias, que no reciben la atención que necesitan. Quiero mencionar dos, la violencia y el aislamiento.

La gravedad de una enfermedad se evalúa por el riesgo de causar muerte; por los daños que causa y por sus repercusiones físicas y psicológicas.

La violencia es la tercera causa de muerte en Venezuela, superada solamente por enfermedades cardiovasculares y cáncer. Los números demuestran que cada año se supera la cifra del año previo, y esta tendencia no se detiene. La mayoría de los muertos son jóvenes. Muchas de las víctimas de la violencia requieren atención inmediata, difícil de ofrecerla con muchos hospitales públicos en condiciones inadecuadas para su atención. Es cierto que la atención ambulatoria en zonas marginales ha aumentado, pero en un módulo de Barrio Adentro no se atiende a un herido grave de bala o a un apuñalado. No tener adecuados centros de emergencia, dotados con personal calificado, quirófanos, soporte completo, es no reconocer una de nuestras mayores enfermedades.

La inseguridad en la que vivimos y la casi certeza de que ocurra un hecho violento a nuestro alrededor, ha tenido repercusiones serias en nuestra manera de vivir, que nos ha recluido y sometido a restricciones antes no concebidas. ¿Quién oía hablar hace unos años en Venezuela de cercos eléctricos, cámaras de vigilancia, carros blindados? Es tan grave esta consecuencia, que en muchos de los que se han ido del país, más que sus diferencias con el sistema político, ha influido el buscar un sitio más seguro. Necesitamos con urgencia atender esta seria enfermedad. Con diagnóstico adecuado, con medidas de solución y con planes de prevención. Nos va el futuro en ello.

Este aislamiento por la inseguridad, ahora se ha complicado con otro tipo de aislamiento. No hay buenas vías de comunicación, hay temor a utilizar la aviación civil local, trasladarse en tren o en metro ahora es un riesgo.

Venezuela, capaz de logros extraordinarios como la orquesta juvenil, las manifestaciones artísticas y deportivas de toda índole, la de la gente dedicada a su trabajo, a su familia, a su ciencia con empeño y con ilusión, exige un cambio capaz de enfrentar las enfermedades mayores. Estamos seguros que el futuro cercano traerá un nuevo amanecer. ¡Sí se puede!

mibeli@cantv.net



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