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Reservas...

¿Cuándo todo cambie (porque tarde o temprano así será), cómo quedaremos? ¿Habrá futuro?

MARÍA ISABEL PÁRRAGA B. |  EL UNIVERSAL
lunes 22 de agosto de 2011  12:00 AM
Reserva: según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) este término tan de moda por estos días tiene varias acepciones. Algunas de ellas (por citar tan sólo tres entre un número de más de diez significados):

1) Guarda o custodia que se hace de algo, o prevención de ello para que sirva a su tiempo.

2) Acción de destinar un lugar o una cosa, de un modo exclusivo, para un uso o una persona determinados.

3) Actitud de recelo, desconfianza o desacuerdo ante algo o alguien.

Realmente lo increíble no es que una misma palabra tenga tantos significados (maravillas de nuestra lengua), sino cómo tres de ellas se amoldan perfectamente a lo que va a suceder en los próximos días cuando las "reservas" en oro vengan al país.

Analicemos una por una: "guarda o custodia de algo, o prevención de ello para que sirva a su tiempo". Y es que cuando hablamos de "reservas" la inmediata referencia es que la de ahorros. El cuento de los siete años de vacas gordas para cuando lleguen los de las flacas. El cochinito, pues. Cuando se anuncia que se van a traer las "reservas en oro", lo que suena es que prefieren tener esos lingotes aquí, bien cerquita, para poder romper esa alcancía y así "comprarse" una reelección en diciembre del 2012.

Segunda acepción: "acción de destinar un lugar o una cosa, de un modo exclusivo, para uso o una persona determinados". Está clarito (aunque suene a trabalengua) se "reservan" nuestras ídem para uso, abuso y determinación del "exclusivo". O lo que es lo mismo: el Jefe dirá "reserven" tanto para tal misión, o creamos unas cuantas nuevas. ¿Qué no hay recursos? Oro parece , plata No es y ¿el futuro? Dios dirá... Si ganan, ya tienen el poder y si pierden, ya se raspó la olla y así el que venga detrás tendrá un camino empedrado al infierno.

Tercera acepción: Actitud de recelo, desconfianza o desacuerdo ante algo o alguien. Este significado, es la consecuencia lógica de las dos anteriores, porque si hay alguien que pretende gastarse los ahorros de la Nación para beneficio propio y de su grupo en la búsqueda del mantenimiento del poder a como dé lugar aunque esto lo disfracen de "gasto social", obviamente lo que va a generar es "los tres ligaditos" de la acepción mencionada: recelo, desconfianza y claro está, desacuerdo.

Otra pregunta obvia ante toda esta historia ¿estamos tan mal económicamente que ya no nos queda más remedio que recurrir a lo que las naciones tienen como garantía de su futuro: las reservas en oro? ...

¿Cuándo todo cambie (porque tarde o temprano así será), cómo quedaremos? ¿Realmente habrá futuro? Ante eso también tenemos todas las reservas del caso.

mariaisabelparraga@gamil.com



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