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Metamorfosis y horror

GABRIEL VARGAS-ZAPATA |  EL UNIVERSAL
viernes 27 de mayo de 2011  08:21 AM
Una mirada siniestra a la ciencia ficción, ese que haya el morbo en las transformaciones corporales y en la siniestralidad del metamorfismo.
Vicenzo Natali, muy dado a lo abstracto, nos muestra una historia al principio bastante nítida, pero luego virulenta, turbia y anárquica. Una historia compleja, con una estructura inquisitiva, paralela a las transformaciones del experimento genético; él que también causa cambios en Adrien Brody, un científico que con la complicidad necesaria para mezclar ADN humano y animal. La fatalidad esta predicha y la suerte de la trama en cierta forma también.

Lo que nunca nos esperaremos son los giros y surcos que hacen que la historia salte varias veces, cambie de camino y se vuelva contra uno mismo. Un gran efecto respaldado por un guión desquiciado y brillante. No podría afirmar que Splice es una fantástica película de terror, y vista como ciencia ficción tampoco es muy innovadora, pero posee cualidades de un género y del otro, incluso con algún fundamente dramático, que la conciben como una pieza clave en un género relativamente nuevo. Por el camino anduvieron La mosca o Especies en su momento.

 La anormalidad visual irrumpe de pronto en la trama, acciones contradictorias o incluso repugnantes, se codean con la aparente paz de los personajes, incluso con la criatura en cuestión, aun después de habernos acostumbrado a su bipolaridad y comportamiento desastroso.
Natali esboza una gran cinta a través de reductos del suspenso y del terror, los revaloriza con diálogos muy dinámicos y de gran contenido, crea una atmósfera densa pero irresistible, de dulces y ácidos, de impredicciones verdaderamente loables y de oscuridad; la oscuridad de un argumento descabellado que encuentra la vía despejada hacia las emociones.

Reconozco, sin embargo, que Splice no es una película fácil de ver, su contenido se encontrará cara a cara con la resistencia de un público abismado y deshabituado. (Quizás en los '80 hubiera sido más fácil). El inesperado brote de una tensión erótica, es la guinda sobre el helado que completa un manjar de rabia, celos, ciencia, persecuciones y horror. Más vale ir con el estomago bien preparado.


@gvargaszapata

 
www.laplumavoladora.blogspot.com  





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