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"Los papeles de Mandinga"

FERNANDO OCHOA ANTICH |  EL UNIVERSAL
jueves 1 de enero de 2009  04:48 PM

En un programa de Venezolana de Televisión, que lleva el curioso nombre de "Los papeles de Mandinga", un panfletista de poca monta hizo pública una conversación telefónica que tuve con un amigo. Después, se repitió por 48 horas. En ella sostuve que la triquiñuela de prolongar ilegalmente el tiempo de votación hasta la seis de la tarde busca facilitar el fraude electoral y debe ser combatido con la presencia masiva de votantes en las urnas electorales durante las últimas horas de la tarde del 15 de febrero para evitar cualquier irregularidad.  Además, mediante calumnias e infundios se trató de desdibujar mi imagen pública. La verdadera razón de dicho ataque fue una entrevista mía sobre la Fuerza Armada que publicó el diario La Razón. Esta desproporcionada reacción del gobierno demuestra su preocupación por el mensaje democrático que envié a sus integrantes. En mis últimos artículos expliqué con detenimiento que la reelección indefinida conduciría no sólo a la presidencia vitalicia de Hugo Chávez sino a la ratificación de sus equivocadas políticas: la división del país en dos sectores irreconciliables, el empobrecimiento nacional, el aislamiento internacional y la destrucción institucional. Hoy analizaré la situación interna de la Fuerza Armada Nacional.

Hugo Chávez ha tratado durante su gobierno de corromper, politizar  y desjerarquizar a la Fuerza Armada. Se corrompe a la organización militar al utilizar masivamente a sus miembros en funciones civiles y permitirles que se enriquezcan con el tráfico de influencia y los negocios ilícitos. Se politiza a la Fuerza Armada con la siembra de valores socialistas y fidelistas. Se compromete la disciplina de la organización militar al debilitar su estructura jerárquica. El modelo a seguir son las milicias populares cubanas, con sus mandos comprometidos con Fidel Castro desde 1959 para permitir la presidencia vitalicia. Una organización militar disciplinada, profesional y eficiente no es fácil instrumento de ambiciones personales. De allí el interés del régimen chavista de destruir sus valores institucionales. Un buen ejemplo lo tenemos en la decisión tomada recientemente de transformar a los suboficiales profesionales de carrera en oficiales técnicos. De esta manera, se debilitan en los oficiales los tradicionales valores recibidos durante su formación en los institutos militares y se establece un vínculo directo de esos oficiales técnicos con Hugo Chávez que irrumpe la jerarquía y subordinación  institucional.

No hay exageración en lo que digo. Son verdades que nadie puede negar. Están a la vista de todos. Lo importante es evaluar el daño que estas equivocadas políticas han causado en la moral, disciplina y eficiencia de la Fuerza Armada. Dolorosamente, tengo que aceptar que los fundamentales valores de nuestra organización militar se han visto comprometidos con la prédica disolvente de Hugo Chávez. La pregunta que tenemos que hacernos es si ese daño es irreparable. Creo que no. Sorprendentemente, ha habido una importante resistencia en no dejarse corromper. En las pocas oportunidades que he tenido de conversar con algún oficial de cualquier fuerza he observado cómo mantienen las mismas preocupaciones profesionales que siempre han existido en nuestra organización. Además, me he dado cuenta de que no son los oficiales de mayor prestigio aquellos que se rajan las vestiduras para demostrar su compromiso con el régimen. Al contrario, el prestigio militar está estrechamente vinculado al sentido profesional. Un caso interesante a observar es el saludo militar. Inicialmente se quiso imponer que fuera acompañado del eslogan: socialismo, patria o muerte. Poco a poco ha desaparecido. Sólo lo hacen en reuniones públicas para evitar comprometer su carrera militar. 

Normalmente, los venezolanos lo interrogan a uno sobre la situación interna de la Fuerza Armada. Esa pregunta siempre tiene una finalidad. Conocer si es posible que en un momento determinado pueda insurreccionarse en contra de Hugo Chávez para derrocarlo. Esta visión es equivocada. Las conspiraciones latinoamericanas, igual que las asonadas españolas, siempre han destruido y comprometido la estabilidad institucional y las posibilidades de progreso de nuestros países. Exigir el cumplimiento de la Constitución Nacional por la Fuerza Armada debe ser la prédica de todos nuestros dirigentes. Hacerlo debilita realmente el régimen chavista y permite consolidar el sentimiento democrático de los venezolanos. El arma que tienen los ciudadanos es el voto para derrotar la Reelección Indefinida. La Fuerza Armada cumplirá y hará cumplir la Constitución Nacional. No tengo duda al respecto. Estoy convencido que en diciembre de 2007, Hugo Chávez aceptó el resultado al darse cuenta de que los integrantes de la Institución Armada no aceptarían un fraude electoral. No a la Reelección Indefinida. A votar el 15 de febrero. Ese es el reto.

fochoaantich@hotmail.com



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