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Como decíamos ayer /// Archivo de Verbigracia

Predicciones del diccionario automático de Carlos Monsiváis

  • BORIS MUÑOZ

21 de enero de 2017 00:57 AM

Actualizado el 21 de enero de 2017 09:26 AM

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Predicciones del diccionario automático de Carlos Monsiváis

Cuando atendió el teléfono Carlos Monsiváis tenía una voz de ultratumba. Era la voz del insomnio que acosa al escritor mexicano a causa del permanente cambio de horarios al que lo obligan sus frecuentes viajes. Aunque no exista antídoto para el desvelo, Monsiváis ha logrado una fórmula eficaz para no perder el tiempo: meditar mirando al techo y leer y escribir mientras todo el mundo duerme.

-¿Nos vemos mañana a las nueve y media?, pregunta al otro lado de la línea.

Ahora es hoy a las nueve y cuarenta y cinco y allí está él, sentado en el lobby del hotel Tamanaco, con su inconfundible remolino de cabellos blancos, tomando notas en una libreta. No es extraño encontrarlo en la actitud de quien lleva un diario de viaje. Los escasos tres días de su estadía en Caracas han sido abundantes en conversaciones esperadas e inesperadas. Para empezar, Monsiváis vino como participante de un pequeño grupo de intelectuales y políticos –la nómina: Teodoro Petkoff, Tomás Eloy Martínez, Noemí Sanín, Jesús Olazo  y Mempo Giardinelli- reunido en Caracas para la grabación de un programa especial del canal por cable HBO Ole cuyo tema central fue el futuro de América Latina. Pero eso fue solo el motivo del viaje. Será mejor explicar que también se reunió durante toda la mañana de ayer con el presidente Hugo Chávez y que poco después de la reunión, a pesar de ser un brillante escritor contracultural y uno de los críticos menos transigentes frente a los poderes tradicionales en América Latina, no se abstuvo de decir:

-Tiene más música de lo que yo creía. Por todo lo que había visto y leído pensaba que no tenía ninguna. Sin embargo, como todos los políticos, no tiene dudas, está absolutamente convencido de lo que dice.

            Después de terminar nuestro diálogo, vamos rumbo a La Castellana por la autopista del Este. Al pasar frente a La Carlota, el cronista underground de la Ciudad de México se queda un momento absorto frente al Ávila. “Me gusta Caracas, es una ciudad agradable. Pero siento que le falta algo”.

BM: ¿Qué cosa?

CM: Gente.

-¿Cómo gente? Aquí hay seis millones de personas, no cabe un alma, estamos a punto de colapsar…

-Sí, creo que le faltan unos trece millones y también mucha más contaminación para que sea una verdadera ciudad apocalíptica, como la Ciudad de México.

Más tarde, mientras bajamos de la Cota Mil por Maripérez, se alarmará de que Parte de guerra, su último libro donde se plasman truculentas revelaciones sobre la participación militar en la masacre de Tlatelolco de 1968, en Ciudad de México, no haya causado el fuerte debate de opinión pública que el tema merecía.

Pero otra vez estamos en el inofensivo lobby del Tamanaco en medio de una ambientación musical de Frank Sinatra. Luego de hacer un recuento exhaustivo sobre los últimos descubrimientos en torno al asesinato de Paco Stanley, el famoso animador de televisión ligado al narcotráfico, Monsiváis inquiere.

–Bueno, ¿de qué vamos a hablar?

-Quisiera más bien lanzar algunas palabras relacionadas, directa o arbitrariamente con América Latina, y que tú contestes al vuelo lo que te sugieren estas palabras.

-Ah, un diccionario automático.

-Americanización

-Una palabra ya tradicional, lleva por lo menos cien años de actividad continua en América Latina. Una palabra que remite a contenidos muy diversos. La americanización de 1896 es muy distinta a la de 1996. Es una palabra ya incorporada a las culturas nacionales. Hay una venezolanización de la americanización y hay una mexicanización de la americanización y hay una peruanización de la americanización, que son también formas en las cuales reconocemos nuestra identidad.

-Amor

-Para el amor, una respuesta proporcionada por el bolero. “Amor es un algo sin nombre que obsesiona a un hombre por una mujer”. Es una respuesta clásica que ignora la diversidad sexual, que ignora las otras posibilidades, pero que permite centrar la atención en el algo sin nombre, en la definición indefinible que ha sido lo propio del amor desde las interpretaciones de Denis de Rugemount a Erick Fromm  y Freud hasta todo lo que hoy se encuentra. El amor es un compromiso de los sentidos para, haciendo caso omiso de los datos de la realidad, inventar al ser perfecto.

-Siglo XXI

-Significa la aceptación consciente e incluso lúcida del fetichismo de las fechas para despojarnos del ropaje del siglo XX, que ya a todos nos pesa como el signo de la antigüedad clásica y adentrarnos en esa desnudez, que se va llenando de adminículos, que es la mentalidad de la condición de habitantes del siglo XXI.

-Belleza

-Es un hecho que se está explorando hoy con mucha mayor técnica, vigilancia y sentido científico. Se producen personas bellas por cultivo. Los gimnasios son los verdaderos salones de belleza de nuestros días, son el espacio de la arquitectura capilar. Los gimnasios y todo lo que tenga que ver con la cosmetología y la moda forman la modernización del salón de belleza. De hecho la sociedad actual, con lo que tiene que ver con su etapa juvenil, se está transformando en un salón de belleza. Todas las vallas publicitarias que despliegan en las grandes ciudades de América Latina son exaltaciones de la belleza corporal y facial, incluso, yo diría, que esa publicidad está tomando como componente predominante la belleza masculina. La belleza femenina, en cambio, es un hecho clásico, pero la belleza masculina es un hecho del fin de siglo XX.

-Cambio social.

-El cambio social es lo que veo como la actitud más segura de América Latina en el presente y hacia el futuro. El cambio de las sociedades latinoamericanas en los últimos treinta años es en verdad extraordinario. Se ha nulificado la dictadura de la homogeneidad, se han destruido muchas fortalezas de la intolerancia, se vive sin los antiguos acatamientos en lo que respecta a la sacro santidad de la familia, se ejercen los derechos femeninos como nunca antes, las minorías ya no causan estrépito moral. Por otra parte, las personas con la sensibilidad suficiente para resistir los escándalos morales se han convertido en un grupo intolerante, tonto y cada vez más exiguo. El cambio social es la gran forma de resistencia. Si las sociedades no cambiaran a la velocidad que lo están haciendo serían todavía más aplastadas por su debilidad orgánica frente a las imposiciones de la tecnología y a la disminución del empleo.

-Caos

-La palabra caos me dice una teoría científica de moda. Me dice la realidad de lo incapaz de orden por su naturaleza misma y me dice esa nivelación de jerarquías que tiene momentos extraordinariamente gozosos y situaciones muy deprimentes.

-Ciudad

-Es la palabra más poblada de imágenes notables, de significados fílmicos y literarios, de realidades truculentas e historias magníficas. Es el gran archivo de posibilidades de la creación, el cementerio certificado de las ilusiones. Es el mundo a la vez opresivo y estimulante donde por fuerza me desenvuelvo. La ciudad es desde el principio la cuna y la tumba, la bacanal y el convento, todas etapas históricas y las posibilidades de adentrarse en personajes literarios diversos y vivirlos. Para mí, la ciudad es el film noir norteamericano de los cuarenta y cincuenta; los cuentos lúgubres donde se extiende el pecado a cuenta de la insignificancia del coito ajeno. La ciudad es todo porque es el único espacio donde la imaginación nunca puede ir al límite puesto que siempre se extiende la idea de límite.

-Cultura

-La cultura es un término muy amplio que ahora se emplea para todo: la cultura de la queja, la cultura de la entrevista, la cultura de los vestíbulos de hotel. Si volvemos a la idea tradicional de cultura, en el sentido de la mejor producción de las artes, de desarrollo intelectual de las personas; de cultura como el reflejo de los museos, bibliotecas, teatro y cine clásico, danza, de recuperación del pasado musical y plástico en respuesta a una mayor posibilidad de información e intercambio instantáneo, entonces la cultura es el gran bastión frente a la explosión demográfica y ante el derrumbe del último sistema valorativo relacionado con el compromiso de la gente con la sociedad.

-Diferente

-Es aquel que exige sus derechos aun en medio de la clara demostración de que esa exigencia no tiene, por el momento, vías de hacerse respetar o de hacerse oír. Diferente es aquello que impide la uniformidad y que tiende, cada vez más, a ampliar su campo de acción. Diferente es aquella sensación que uno de continuo tiene respecto a sí mismo. No conozco a nadie que no se sienta diferente a la versión ortodoxa de sí mismo por lo menos una hora al día.

-Estados Unidos

-La matriz de las trasnacionales, el emporio que sostiene el saqueo de materias primas de los países pobres, el cielo prometido de las grandes migraciones, el paraíso de las burguesías explotadores y el referente de estímulos culturales de mantenimiento y sostén de las burguesías más abiertas de América Latina.

-Fatalismo y determinismo

-La única forma de liberarnos del fatalismo y el determinismo es haciéndonos conscientes. No puedes independizarte de aquello que no tienes registrado de modo clarísimo. Si yo no pienso que mi conducta está determinada por la manera que yo creo que se vive y no como se está viviendo realmente, estoy cediendo al fatalismo desde la ignorancia. El registro y la vigilia respecto a los significados del determinismo son nuestro primer método de independencia. Si no pienso que muchas de mis conductas obedecen a lo que me parece el comportamiento inevitable, no estoy independizándome de nada. Si pienso que para qué voto puesto que de nada sirve el voto o para qué exijo mis derechos cuando a nadie le importan o qué caso tiene informarme pues no tiene sentido, estoy cediendo al fatalismo. Si yo me pienso subdesarrollado, local o tercermundista, con todas las cargas negativas de estos términos, también estoy cediendo al determinismo

-Futuro

-Voy a ser muy esquemático pero es así cómo lo interpreto. El futuro es hoy en Latinoamérica la posibilidad de huir del paraíso que es el presente. Le digo el paraíso porque estamos vivos o porque estamos razonablemente bien, algunos tienen trabajo, la mayoría tiene casa; podemos reírnos moderadamente de las estupideces de los gobiernos; tenemos acceso a esa educación genocida que es la internet, y, por lo menos, tenemos la posibilidad de ver los estrenos norteamericanos con tan sólo dos meses de retraso. De este presente paradisíaco sólo podemos huir refugiándonos en un futuro poblado de exterminios: contaminación, desaparición del empleo, mayor violencia en las ciudades, destrucción de los ecosistemas, con una clase gobernante sin ningún contacto con la realidad o la irrealidad y sólo consagrada al saqueo y una sociedad civil atacada por la pereza agónica. Entonces el futuro es nuestra única posibilidad de escapar del presente que, puesto que nos mantiene razonablemente vivos, es el paraíso.

-Identidad

-Es un hecho que me parece tan misteriosos que no logro describirlo. Creo que es la condición inevitable. Sin embargo, cada vez creo menos en las identidades nacionales y más en una identidad latinoamericana, tan poblada de signos negativos, que en este momento lo mejor de la identidad consiste en nuestra renuncia a ella.

-La lección de Colombia

-Dios mío, se lo preguntas a alguien de un país tan semejante a Colombia en este momento que es como si me preguntaras, ¿qué enseña el futuro próximo con respecto al presente tan gastado? Colombia enseña lo que significa la estupidez de una oligarquía que no cede nada; lo que significa la corrupción de los gobiernos; lo que significa una industria creada para satisfacer hábitos de consumo de un país que no reconoce en sí mismo ninguna culpa y que todo se lo atribuye a los demás; lo que significa la degradación de una enseña utópica como el marxismo en una guerrilla que en este momento vive del chantaje, el secuestro y las complicidades y alianzas con el narcotráfico; lo que significa la fragilidad de la sociedad civil. Colombia, por desdicha, es un ejemplo de cómo al coincidir varias catástrofes, todas se instalan en el sentido de lo nacional y despojan a lo nacional de todas sus posibilidades de defensa.

-Machismo

-El machismo es un término y una práctica creados por el feminismo, por su impracticabilidad, por el freno a su reproducción como práctica cultural. Es la manera más clara de ejercerse del patriarcado y es un espectáculo de circo que tuvo como música de fondo, durante un tiempo, las canciones de Jorge Negrete.

-Medios de comunicación

-Es un tema que siempre lleva a la exploración del lugar común. En primer lugar, los medios son inevitables, son ubicuos, no te permiten exceptuarte de su presencia. En segundo, están en malas manos, y aunque están en malas manos siempre tienes la posibilidad de extraer de ellos estímulos valiosos. También gracias a ellos se vive en un proceso de monopolio del sentido en medio de un proceso de mercantilización mundial. Todo es cierto, pero nada me permite acercarme a ellos de un modo que me satisfaga. Entonces, los medios de comunicación son, para mí, un tema vedado por el lugar común.

-Megalópolis

-Concentración inmensa de población que supone disminución constante de recursos.

-Mujeres

-Son, por lo menos, la mitad del continente y es un término que se ha revaluado por su participación en la economía y por la consciencia de sus derechos.

-Nacionalismo

-El nacionalismo latinoamericano de nuestros días es un fenómeno retórico, inventado por la necesidad de encontrar a ese periodista ubicuo que nos sigue de modo invisible y al que tenemos que confiarle nuestra necesidad de resistir al proceso globalizador. No he visto en la práctica un nacionalismo latinoamericano efectivo. Lo que he visto es el ridículo de un continente que el mismo día contempla estupefacto el estreno de La amenaza fantasma, Episodio I de Star Wars, y que celebra que adolescentes y jóvenes se disfracen ridículamente de personajes de George Lucas para que sientan que por ser los primeros en ver esa patética película están ingresando a la posmodernidad. Pero nacionalismo latinoamericano en el sentido de defensa del proceso educativo, de encomio de la lectura, de racionalidad de Estado, de una integración económica y política que negocie en condiciones de nuestra mayor fuerza con Estados Unidos, eso no lo he visto.

-Nostalgia

-Bolero. Creo que en esta palabra resumo totalizadoramente lo que es para mí la nostalgia. Oír boleros recordando las relaciones maravillosas y los amores apasionados que nunca tuve. Entonces la nostalgia para mí es lo que me permite construir el pasado que me dé la gana.

-Nuevo periodismo

-Técnica de asumir como espectáculo la crónica. El nuevo periodismo se despertó con el tiempo y hoy se renueva por vía del reportaje de investigación, que vuelve asunto de fervor novelístico lo que antes hubiera sido un tema del escándalo moral de los reporteros.

-Operación manos limpias

-Es algo que asocio por un lado con la política, por otro lado, en otros países, con la lucha tena, inquebrantable y, hasta el momento, fallida contra el narcotráfico. Lo asocio con la lucha contra la corrupción que se vuelve otra manera de permitir la injerencia norteamericana brutal y descarada en América Latina. Lo asocio con la acción clerical de bendición de las prostitutas un día al año-

-Pobreza

-Es lo más cínico, atroz y degradante de lo que ocurre en América Latina. Recientemente el presidente de México dijo que los pobres no votan y que al gobierno no le importaba porque lo que le importaba era atender a sus necesidades. Cuando un piensa que en México hay 50 millones de pobres y se constata la indiferencia con que el presidente de la República desdeña la capacidad electoral de 50 millones de personas, comprueba como la pobreza no significa nada para la clase gobernante. El presidente anterior, Carlos Salinas de Gortari, de probada fama de honestidad, dijo varias veces “en la pobreza no hay democracia”. Es otra manera de enunciar lo que dijo el presidente Zedillo, es decir, una manera de eliminar a los pobres del registro de lo humano y lo civil. Cuando se ven las escenas de insuficiencia, los dramas por enfermedades curables, la degradación de los ejercicios prostibularios, el nivel de crimen y la violencia ejercida contra los pobres, se entiende por qué la pobreza es el gran drama de América Latina, un drama alrededor del cual gira la vida del continente. La élite colombiana que pretendía exceptuarse de la pobreza está pagando las consecuencias de vivir en el tornado del terror y del secuestro, de una sociedad desvencijada que ellos en primer lugar hicieron posible con su egoísmo monstruoso. La élite mexicana, que es de una tontería majestuosa, está ya pagando con los catorce guardaespaldas por familia el haber creído que la pobreza no les tocaba ni de lejos ni de cerca. La pobreza se está cobrando ahora todos los débitos de la indiferencia y la canallez moral de las élites.

-Rescatar y olvidar

-Debemos olvidar los reflejos condicionados ante el autoritarismo y la homogeneidad, la necesidad de aprobar virtudes de nación de un modo dogmático, el modo en que se nos ha educado en la obediencia y la resignación. Debemos recobrar herencias formidables, literarias, musicales, plásticas; debemos recordar que el heroísmo pasó de moda pero que la conducta comunitaria que inspiró al heroísmo no sólo no debe pasar de moda sino que se debe volver una exigencia de los sobrevivientes; debemos recordar cerrar bien la puerta de la casa cuando nos adentremos en la noche urbana; debemos recordar todas las reglas de sobrevivencia y olvidar las grandes herencias que significan sumisión, contentamiento ante el despojo y fastidio frente a la protesta porque a nada lleva.

-Revolución

-Si quieres hacer una revolución tienes que tramitarla en oficinas de Washington y enviar un video casete a modo de ensayo corporativo, donde muestras a la gente saliendo a la calle de un modo y luego de otro, tomando una oficina pública de determinada manera y después de otra. Creo que el ensayo y error se va a ejercer para otorgar los permisos para revoluciones, pero hay una manera típicamente latinoamericana de evitar la fiscalización de las revoluciones que es proceder a vivir como si las revoluciones sociales ya se hubieran efectuado, y no darse cuenta de que ya están viviendo de otra manera, de que la revolución llegó hace tiempo. Desde el punto de vista del horror, una revolución es la destrucción de la seguridad en las ciudades. Es una revolución que a todos nos atemoriza y afecta; una revolución del trastocamiento radical de las reglas del juego del cambio de poderes. Los poderes ahora se localizan en la capacidad de fortalecer el miedo rodeándolo de precauciones y certidumbres armadas. Y esto sí es una revolución.

-Revolución (en términos positivos)

-En términos positivos la revolución está en la conducta feminista de mujeres que probablemente ignoran lo que es el feminismo; también está en el respeto a la diversidad en sociedades que todavía están regidas en apariencia por el catecismo del padre Ripalda; está en el ejercicio de la vida como si el control no existiera, en un momento en el que los gobiernos se dedican a vocear su vigilancia parroquial; está en la manera de vivir relajada y flexible que no tiene nada que ver con los modelos a los que se les profesa apego público; está en el modo en que el escándalo se ha convertido en el verdadero escenario del poder. La política si no se generara escándalo no sería contemplada por nadie y no habría televisión. En los últimos treinta años, qué país latinoamericano no se ha visto sacudido por escándalos de corrupción. El escándalo político es la gran telenovela latinoamericana.

-Show bussiness

-El gran acervo de compensaciones psicológicas de las grandes o de las pequeñas concentraciones humanas. LA única experiencia a la que no necesariamente renuevan los fracasos.

-Tecnología

-La tierra firme de todas las certidumbres. Sin la tecnología viviríamos en la duda y en esa oscuridad previa al hecho de que exista un interruptor de luz. La tecnología es nuestra relación con la certidumbre.

-Televisión

-Es la posibilidad de ver películas viejas que siempre me deleitan, la necesidad de ver noticieros que siempre me deprimen y las posibilidades de ahorrarme todos los espectáculos digamos ya tradicionales, menos uno: el concurso de Miss Universo.

-Tolerancia

La gran meta de las sociedades latinoamericanas de hoy y una palabra que es renovada semánticamente por el peso de la embestida de la derecha y de la ultraderecha. Tolerancia hoy quiere decir la aceptación racional y civilizada de la diferencia.

-Tradición

.En muchos casos es un conjunto de especies al borde de la extinción. En otros es la manera de crear refugios psíquicos donde puedan ampararse aquellos que no entienden lo que sucede porque las claves para entenderlo tienen que ver con una formación que no les fue dada. En muy pocos casos significa un compromiso consciente de las colectividades por mantener lo que ha sido probadamente emocionante, divertid, estimulante y reconfortante para las generaciones anteriores y para la suya propia. Si pienso en el caso de México, la tradición es más que todo un conjunto de ordenanzas que informan de colectividades que vivieron, las gozaron o las padecieron y la distancia de la sociedad actual con ese conjunto de ordenanzas. Sí, la virgen de Guadalupe continúa siendo una tradición muy fértil y muy viva para las mayorías. Sí, se sigue hablando español, con la excepción de la clase gobernante. Sí, hay formas gastronómicas, maneras de congregarse, modos de ejercer el sentido de la familia. Pero en lo básico, la gran tradición latinoamericana es la ansiedad del cambio.

-Una pantaleta en el tendero

-Una pantaleta en el tendero es el exhibicionismo, el voyeurismo a que todos tenemos derecho y que la privatización de la vida cotidiana quiere hurtarnos.

-Utopía

-El término a defender. Es la posibilidad de soñar con una sociedad mejor, un destino menos injusto, una vida personal menos sobredeterminada por el sentido del fracaso común. Con esto estoy enunciando un enorme lugar común, pero la idea del fin de la Historia me desagrada porque es en la capacidad de sueño personal y colectivo donde se aloja la salud


 © Centro de documentación de El Universal. Verbigracia No. 24 / Año III - 02 de octubre de 1999.

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