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REFLEXIÓN /// Sobre el legado de Juan Félix Sánchez

Las cenizas de las piedras

El artista recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas 1989

SIEGFRIED GEYER

  • EDUARDO PLANCHART LICEA

21 de julio de 2017 14:55 PM

Actualizado el 21 de julio de 2017 16:08 PM

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Las cenizas de las piedras

La obra de Juan Félix Sánchez (1900-1997) nace de su búsqueda por imitar a Cristo, a tal extremo que se convirtió en Cristo.

Amanecía orando y dormía con las cuentas del rosario entre dedos. De ahí que su vasta creación esté contaminada de lo sagrado y que lograra acercar al otro a esta paradójica dimensión a través de lo que él llamaba “lo feo”, que para nosotros es arte. En Venezuela y el continente no hay un artista tan completo e íntegro. Sin ambicionarlas fue ganador de las más importantes distinciones artísticas del país.

La destrucción de parte de su obra está sucediendo desde hace meses en San Rafael de Mucuchíes, en su casa natal (hoy museo), y este junio del 2017 culminó con un acto vandálico sin precedentes en el Páramo del Tisure, cuando un grupo de fanáticos destruyó las puertas de la capilla dedicada a José Gregorio Hernández, rompiendo íconos entre otras barbaridades y, finalmente, salando esta piedra filosofal de nuestra alma colectiva. Ese día se cometió un acto sacrílego contra el país que refleja el retorno al caos, al nigredo social y cultural en que vivimos.
Juan Félix Sánchez transformó su hacer en un acercamiento al milagro. Peregrinar al Páramo del Tisure es palpar las concreciones de su mística , es nuestro Santiago de Compostela. En el crisol de su alma se fundieron raíces ancestrales con el medioevo y la contemporaneidad, tal como ocurre en sus esculturas y acumulaciones de piedra esparcidas a lo largo del páramo.

Cada una de las rocas de sus ambientaciones y capillas eran buscadas por su forma,  reubicadas y posicionadas para transmitirles una connotación  simbólica específica y,  en  ocasiones, hasta utilitaria, como ocurre con los bebederos de agua a lo largo del camino del Complejo Religioso del Tisure.

Era la madera Quitasol la que sometía a sus inquietas manos para tallar sus esculturas, como fue “la pasión” o “crucifixión”, que hizo durante meses escondido de todo ojo humano para evitar que lo interrumpieran y  molestaran con las opiniones sobre lo que estaba haciendo. Se le había metido en la cabeza hacer una “pasión”, pues nunca antes la había visto.

El hacer creativo siempre fue un rasgo de su vida. Ya de joven era conocido por su habilidad como escultor, y es así como en el cementerio de San Rafael de Mucuchíes encontramos una talla de piedra suya del Sagrado Corazón de Jesús. También era muralista; prueba de ello eran las paredes de su cuarto cubiertas de pinturas con paisajes, cruces, veleros y lagunas.

Estas creaciones son vitales para comprender la dimensión creativa de Juan Félix Sánchez, pues están amalgamadas a su afición por crear, sus actuaciones en las festividades del pueblo donde hacía de saltimbanqui, con un estrafalario y colorido traje que le hiciera Vicenta Sánchez, su madre, junto a una complicada parafernalia hecha por él mismo para la ocasión, como eran los guantes con rostros  de payasos de anime, los  cohetones, anillos, el bastón de mago, las correas con  sonajeras, el sombrero…

Así salía a llenar de alegría su  pueblo  para  hacer   bufonerías junto a su mono capuchino y realizar actos de equilibrio en la tensa cuerda que él y sus amigos armaban en la plaza del pueblo.

Inventó telares de tres lisos que le permitieron crear  diseños nunca antes vistos entre esos páramos. Surgieron así cobijas  con  rombos, triángulos, hexágonos, líneas en zigzag, con contrastes cromáticos inusuales que lo hicieron famoso en Los Andes.

Como ninguna de sus obras estaba firmada; fueran cobijas, tallas, sombreros, sillas, ambientaciones en rocas o sus capillas, fue toda una odisea para Denis Schmeichler y el Grupo Cinco ubicarlo cuando  buscaban  al  hacedor  de  tan delicadas  cobijas,  por  esa costumbre suya de no firmar sus creaciones. Se dio a conocer a Venezuela gracias al Grupo Cinco en la paradigmática exposición “Lo Espiritual en el Arte de Juan Félix Sánchez”, realizada en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, en 1982.  Así nació el mito de “El Iluminado del Tisure”.

Entre las nuevas generaciones destaca la labor del Proyecto JFS dirigido por Adrián Geyer y Leandro Arvelo, jóvenes cineastas venezolanos que se han dedicado a retomar la historia de Sánchez bajo una nueva mirada a la vasta obra del artista, atentos a profundizar en la investigación de su legado, para exponerla al mundo a través de diferentes eventos creativos como lo han sido la exposición Musas en el Centro de Arte Los Galpones, en Caracas (2014); la realización del cortometraje de ficción Tisure (2015), con  reconocimientos y participación en diversos festivales internacionales: Festival Internacional de Cine de Estocolmo (Suecia), donde fue premiado; Festival Tous Écrans de Ginebra, en Suiza, con mención de honor;  escogido para asistir a la competencia oficial de certámenes en Huesca  (España) y al festival Slamdance (Utah, Estados Unidos), en el Festival de Cine de La Habana (Cuba), el Festival de Cine de Cartagena (Colombia); el Festival de Cine de Los Ángeles y el Palm Springs International ShortFest (California, Estados Unidos), entre otros.   

Sus más recientes trabajos —aún en desarrollo— consisten en el largometraje documental Juan, y en un cortometraje en stop motion, El Ermitaño.

Juan, de corte intimista y reflexivo tanto hacia la intimidad del protagonista como hacia la del mismo autor, se adentra en asuntos profundos de la vida, tomando como recurso narrativo los testimonios de personas cercanas en vida a JFS, todas provenientes de mundos muy disímiles; de sus percepciones, vivencias y emociones, dándole al hombre y al artista una dimensión de realismo a ultranza combinado con lo mágico y lo sensiblemente existencial.

En El Ermitaño, animación con la técnica de stop motion,  se representa uno de los cuentos originalmente narrados por Juan Félix, en cual se percibe una extrapolación autobiográfica de su vida.

Es así como estos jóvenes han logrado mantener a la vista al personaje y su historia  para retornar la vigencia a este importante Patrimonio Artístico del alma de los venezolanos, patrimonio nuestro de esta Nación.


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