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Hoy se conmemoran 153 años del natalicio del Siervo de Dios

José Gregorio Hernández: Latente en el corazón del que cree

La trujillana Josmerly Carrasquero asegura que José Gregorio Hernández le asistió cuando dio a luz a su hijo, momento en el que estuvo a punto de morir. “Cuando mi niño nació los doctores le daban pocas esperanzas de vida, venía sin oxígeno en el cerebro y estuvo 15 días en terapia intensiva".

  • CARLOS BRICEÑO CONTRERAS Corresponsal

26 de octubre de 2017 04:30 AM

Actualizado el 26 de octubre de 2017 17:57 PM

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José Gregorio Hernández: milagros de sanación detrás de la fe

José Gregorio Hernández: La curación detrás de la fe

Trujillo.- Tocar la imagen del “Siervo de Dios” en el pueblo de Isnotú, municipio Rafael Rangel del estado Trujillo, representa curación y fe para el creyente. Personas que vienen de distintos estados de Venezuela, e incluso de otros países, buscan sentir más de cerca en esta tierra de espiritualidad a su “Médico de los Pobres”, a la persona que, tal como lo manifiestan en sus testimonios, les concedió el favor de ser sanados.

Hoy se conmemoran 153 años de aquel 26 de octubre de 1864, cuando José Gregorio Hernández Cisneros nació en la pequeña y humilde localidad de Isnotú, sitio donde se respiran sus recuerdos, donde quedó plasmado su don de servir a los demás; en este lugar día tras día se agrupan cientos de feligreses a depositar su confianza en el que desde muy joven, curó enfermos y consagró su vida a Dios.

Mano Goyo, como le reconocen en el estado Trujillo y el resto del país, fue un médico, científico, profesor y filántropo de profunda vocación religiosa, cristiano católico que murió el 29 de junio de 1919. A pesar de que aún no ha sido beatificado por la iglesia católica es considerado por los devotos como una figura de fe, pues las personas afirman que tras clamarlo en oración han recibido milagros de su parte.

José Gregorio Hernández: un milagro de vida

Escuchar a la trujillana Josmerly Carrasquero narrar su historia implica llenarse de sentimentalismo tras cada palabra, sobre todo por la seguridad que transmite al manifestar que José Gregorio Hernández le asistió al momento de dar a luz a su hijo, cuando estuvo a punto de perder la vida a causa de varias complicaciones.

“En el momento del parto convulsioné y sentí una paz enorme, me había quedado sin signos vitales. Fue cuando me colocaron el electroshock para devolverme la vida. De repente sentí que me tomaron de la mano y una voz me dijo que no me preocupara, que era el Dr. José Gregorio Hernández que había venido a ayudarme”, rememoró.

Aseguró que lo vio llegar vestido de verde, con el gorro que utilizan los médicos cuando van a realizar las intervenciones quirúrgicas, diferente a como siempre lo había observado en las imágenes. “Cuando entramos a la sala de parto mi hijo venía grave, con muchas complicaciones. Yo escuchaba cuando el doctor me decía que todo iba estar bien y que no prestara atención a lo que me fueran a decir”, continuó.

Narró que luego de la operación movió la cabeza para agradecer al doctor que la había atendido, pero sorpresivamente en aquel sitio ya no había ningún hombre, solo mujeres. Al preguntar por el médico, la doctora que estuvo encargada del proceso le manifestó que allí durante el trabajo de parto únicamente habían estado ella y las enfermeras.

“Cuando mi niño nació los doctores le daban pocas esperanzas de vivir, venía sin oxígeno en el cerebro y estuvo 15 días en terapia intensiva. Yo le coloqué una imagen de José Gregorio Hernández cerca de la incubadora y a los pocos días ya estaba bien (…),  con el transcurrir del tiempo mi niño vio una estampita del Venerable y me dijo –mamá, él me curó cuando yo tenía las agujas en el cuerpo-, eso me lo contó cuando tenía 3 años de edad”,  describió.

Ahora el pequeño que forma parte de esta historia tiene 14 años de edad y, en honor al Siervo de Dios, su progenitora decidió llamarle Abraham José Gregorio. “Él aparece como menos te lo imaginas, el anhelo más grande que tenemos los creyentes es que lo beatifiquen pronto”, expresó Josmerly Carrasquero.

Levantado por la fe en José Gregorio Hernández

Con lágrimas en los ojos la señora María Antonia Moreno Andrade relató que el Venerable le hizo el milagro de darle una oportunidad de vida a su hijo de 12 años de edad, quien sufrió un accidente que le dejó en estado de coma.

“Mi hijo no podía caminar, ni hablar, estuvo en coma por tres meses. Sufrió una caída de un puente mientras manejaba su bicicleta y los doctores le diagnosticaron traumatismo craneoencefálico severo. Nuestra familia es muy devota a José Gregorio, sabemos que es nuestro médico, por eso le rogamos a él para que nos lo sanara”, dijo.

Narró que durante el momento de angustia, al ver que su pequeño se debatía entre la vida y la muerte, le prometió a Mano Goyo que “cuando mi niño se colocara de pie lo traería al santuario en Isnotú, y acá estamos, porque sé que él me lo seguirá cuidando (…) Nosotros somos del municipio Rangel, estado Mérida”.

El Venerable curó su cuerpo

Su mirada y manos se posaban sobre la imagen de José Gregorio Hernández en Isnotú, estado Trujillo. Portaba su uniforme de Guardia Nacional, cuando fue abordado por el equipo de El Universal en esta región andina. Se trata de José Antonio Arroyo, un joven que aseguró haber recibido el milagro de curación por parte del Siervo de Dios luego de sufrir el síndrome de Guillain-Barré, enfermedad que le generó parálisis en todo su cuerpo.

“Cuando los médicos me examinaron presentaba 95% de infección en todo mi cuerpo, lo tenía completamente muerto, no podía hacer movimiento de ningún tipo, estuve ocho días en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) y fue gracias al Dr. José Gregorio Hernández, de tanto pedirle a Dios, que me pude sanar”, expresó.

Sin pestañear, aseguró que ya se encuentra totalmente recuperado, por lo que se trasladó desde el estado Lara, su sitio de residencia, a “pagar la promesa en Isnotú, porque él (JGH) me ayudó a seguir estando con salud”.

“Solo un milagro”

El señor Orangel Hernández, otra de las personas que quiso compartir su testimonio, aseguró que por intercesión de José Gregorio Hernández, su madre se recuperó de la enfermedad de leucemia.

“De todo corazón y con fe le pedí a José Gregorio, porque el médico lo único que me decía era que me la llevara a casa y que disfrutara mucho del tiempo que le quedaba de vida, pues no le podían hacer quimioterapias porque tiene 85 años. Ahora mi madre está bien de salud, le hicimos varios estudios y todos arrojaron resultados favorables”, aseguró.

Asimismo, afirmó: “yo sé que fue el Dr. José Gregorio Hernández porque le pedí que me la curara y le diera 20 años más para disfrutarla. Le oré de todo corazón, como lo estoy haciendo ahora por la salud de un hermano”.

La curación detrás de la fe

Jhon Santos García se encontraba en el santuario “Niño Jesús”, en Isnotú, junto a su esposa y demás familiares, dejando cerca de la imagen del Médico de los Pobres las primeras prendas de vestir que usó su bebé, tal como se lo había ofrecido.

“El Dr. José Gregorio Hernández me tiene a mi niño con salud, porque le diagnosticaron ictericia pero gracias a las oraciones que hicimos la recuperación fue muy rápida. Como devotos de José Gregorio Hernández deseamos que sea beatificado por el Vaticano”, manifestó.

Por su parte, el señor Luis Villegas, otro de los devotos, contó que estaba de visita en el santuario en agradecimiento a Mano Goyo, quien “intercedió durante la operación de mi hijo que sufría de pectus excavatum”, una enfermedad congénita de la caja torácica, caracterizada por pecho hundido en la región del esternón.

Son incontables las anécdotas y agradecimientos que envuelven al Médico de los Pobres, incluso, el mismo rector del santuario “Niño Jesús", en Isnotú, Reinaldo Pacheco, informó recientemente que una joven nativa del estado Mérida aseguró que José Gregorio Hernández le había curado de una deformación que presentaba en sus piernas, caso que está siendo evaluado por la iglesia católica.

“La fe mueve montañas” o al menos esa es la frase que acompaña a los creyentes que se acercan a dar gracias y pedir favores a José Gregorio Hernández, ese hombre que nació hace 153 años para dedicar su vida a la caridad y el servicio católico. Esa misma devoción es la que le permite a los feligreses afirmar con convicción que la misericordia de Dios le ha otorgado poder al Venerable para curar y socorrer a los más necesitados… es con fe que el Siervo de Dios, latente en el corazón del que cree, será elevado a los altares de la iglesia católica.

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