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El Inca Garcilaso y su historia

  • MAYTE NAVARRO

14 de agosto de 2017 11:14 AM

Actualizado el 15 de agosto de 2017 09:50 AM

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El Inca Garcilaso y su historia

Garcilaso de la Vega, hijo de un conquistador y de una palla (noble señora), representa al americano mestizo que trascendió a su tiempo porque supo dar una nueva lectura a la historia y cuando se conmemoran 400 años de su muerte, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú programó una serie de actividades entra las que se encuentra la exposición itinerante que muestra la universalidad de Gómez Suárez de Figueroa como fue bautizado, nombre que cambió cuando obtuvo el grado de capitán y pasó a llamarse como su padre, Garcilaso de la Vega.
El Inca Garcilaso de la Vega y el nacimiento de la cultura mestiza en América llegó a Caracas al Salón de los Espejos del Trasnocho Cultural, en el Paseo las Mercedes. La apertura estuvo a cargo de Carlos Rossi Covarrubias,  Encargado de Negocios de la Embajada de Perú, quien explicó que la exposición es un recorrido gráfico por la vida y obra del Inca Garcilaso, primer clásico de las letras americanas.
Horacio Biord Castillo, presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, pronunció las palabras centrales donde agradeció el esfuerzo y dijo: "El Inca Garcilaso de la Vega ha sido considerado como Príncipe de las Letras del Nuevo Mundo o Hispanoamericanas. Se trata de un título que merece por diversas razones; por sangre, al descender de los más renombrados incas o soberanos del Tahuantinsuyo, y por su obra que muestra la complejidad del mundo andino, fundamentalmente mediante su extraordinaria obra Comentarios Reales de los Incas, cuya segunda parte se conoce como Historia General del Perú. Hizo referencia a la visión del Inca Garcilaso, pendulante entre dos mundos.

Palabras  Horacio Biord Castillo en la inauguración de la exposición itinerante "El Inca Garcilaso de la Vega y el nacimiento de la cultura mestiza en América".  

El Inca Garcilaso de la Vega cuatrocientos años después

El Inca Garcilaso de la Vega ha sido considerado como Príncipe de las Letras del Nuevo Mundo o Hispanoamericanas. Se trata de un título que merece por diversas razones; por sangre, al descender de los más renombrados incas o soberanos del Tahuantinsuyo, y por su obra que muestra la complejidad del mundo andino, fundamentalmente mediante su extraordinaria obra Comentarios Reales de los Incas, cuya segunda parte se conoce como Historia General del Perú.

Gómez Suárez de Figueroa, su nombre original, era hijo de Isabel Chimpu Ocllo o Isabel Suárez Yupanqui, una mujer de la nobleza incaica, y de Sebastián Garcilaso de la Vega, un conquistador español, nació en el Cusco, capital del estado incaico, la Roma de América, como el propio Inca la llamó, el 12 de abril de 1539, y murió en Córdoba el 23 de abril de 1616.

Estamos cerrando el jubileo del cuatricentenario de su fallecimiento y casi preparándonos, con la debida antelación, para la celebración del quinto centenario de su nacimiento. Pudieran parecer conmemoraciones vacías, meros actos calendáricos de una especie de ritual cívico, pero en realidad tienen un inmenso valor hermenéutico o interpretativo para la cultura hispanoamericana e iberoamericana, en un sentido más amplio.

Las propias palabras del Inca Garcilaso de la Vega, señalan el propósito de la obra “forzado del amor natural de la patria, me ofrecí al trabajo de escribir estos Comentarios, donde clara y distintamente se verán las cosas que en aquella república había antes de los españoles, así en los ritos de su vana religión y todo lo demás que de aquellos indios se puede decir” (pág. 5).[1]

Aunque suene un poco retórico, prosigue señalando que “En el discurso de la historia protestamos la verdad de ella, y que no diremos cosa grande que no sea autorizándola con los mismos historiadores españoles que la tocaron en parte o en todo; que mi intención no es contradecirles, sino servirles de comento y glosa y de intérprete en muchos vocablos indios, que, como extranjeros en aquella lengua, interpretaron fuera de la propiedad de ella” (pp. 5-6).

Casi de inmediato hace algunas precisiones sobre el quechua o lengua general del Perú,[2] su lengua materna, antes de adentrarse en la descripción del Tahuantinsuyo, su religión, sus formas de organización, sus costumbres.

Los Comentarios reales de los Incas (1609) junto El Primer nueva coronica y buen gobierno (1615) de Felipe Guamán Poma de Ayala, a la que antecede por pocos años, constituyen, en conjunto, grandes ventanas para comprender la civilización andina. Han sido vistos de manera contrapuesta por la crítica. Se le atribuye al Inca una visión mestiza o hispanizada; mientras que a Guamán Poma de Ayala un abordaje nativo.

Sin embargo, creo relevante ver en ambos autores y sus obras una complementariedad. En el caso del Inca, tanto su personalidad como su obra 

han sido valoradas, principalmente, desde la óptica del mestizaje. Se trata de la idea de un mestizo que, a medio camino entre la cultura andina materna y la cultura europea de adopción por su padre, reflexiona sobre la civilización de la que proviene y su encuentro con otras tradiciones culturales y civilizatorias, aunque enfatizando la visión europea. Esto se pudiera advertir en la frase “los ritos de su vana religión” para referir las creencias religiosas indígenas. No obstante, debemos recordar que habla un cristiano de finales del siglo XVI y principios del XVII, hijo de un cristiano viejo y una madre convertida al cristianismo. Está también la afirmación de no pretender contradecir a los historiadores españoles, sino de complementarlos, lo cual no debería interpretarse como una mera o simple subordinación ni política ni cultural (entendiendo, en este contexto, lo “político” muy próximo a la noción de étnico). Más bien, se trataría de nueva sociedad plural entonces en gestación, y que tal vez aún tantos siglos después no concluye de gestarse en América Latina o vive en continuos procesos de recreación.

Quizá en otra frase suya nos da el exacto carácter de esto, cuando el Inca afirma, aunque refiriéndose a lo lingüístico, que frente a los autores españoles que escriben sobre el mundo andino pretende “servirles de comento y glosa y de intérprete en muchos vocablos indios”. No es solo un intérprete en lo lingüístico, sino en lo sociocultural. Podemos inferir que la sociedad implantada deja de ser obviamente indígena sin que desaparezca lo aborigen como alteridad presente, pero tampoco es española simplemente; es un nuevo mundo, realmente: no por ser joven o carente de un largo y si se quiere glorioso pasado (prejuicio que aún perdura en nuestra propia comprensión social), sino porque (y es lo más difícil de entender) ese nuevo mundo implica, en realidad, la coexistencia de varios mundos: por un lado, la sociedad colonial resultado de la imposición sociocultural y político-económica, religiosa y lingüística y, por otro (sin excluir otros segmentos sociales, como los afrodescendientes) las sociedades indígenas que, si bien no desaparecen, pasan a tener otro estatus sociopolítico y axiológico desde la perspectiva dominante, incluso subalterno.

Así, pues, el Inca Garcilaso, sus Comentarios Reales, no solo evidencian ese mestizaje que empieza a ocurrir y que, a fin de cuentas, es un hecho universal, sino que constituye una extraordinaria expresión de un nuevo punto de vista y de una sociedad que se debate pendularmente, diría Octavio Paz, entre dos polos identitarios, entre dos culturas y sistemas de valores: los propios y aquellos que, sin serle del todo ajeno, menosprecian la cultura y los valores del otro polo, inextricablemente unido en un mismo proceso social.

La exposición itinerante que hoy, en una Caracas convulsionada, podemos contemplar y disfrutar sobre el cuatricentenario del fallecimiento de ese personaje tan importante para nuestra cultura latinoamericana es un espléndido regalo del Perú al mundo. La Academia Venezolana de la Lengua se suma gozosa a esta celebración. Agradecemos profundamente al señor Encargado de Negocios y al personal de la embajada la deferencia de invitarnos y cedernos, a título corporativo, la palabra en este acto. Nos ofrecemos, desde ahora, a participar en la celebración del medio milenio del Inca, que se aproxima en un mundo en que los años parecerían, más bien, meses. Gracias nuevamente, señor Encargado de Negocios; gracias, señor Agregado Cultural.

[1] Las citas están tomadas de la edición hecha por la Biblioteca Ayacucho.

[2] Se trata, en la actualidad, del idioma indígena (una macrolengua con variantes dialectales) con mayor el número de hablantes: alrededor de diez millones en, al menos, ocho países sudamericanos (Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile, Paraguay, Argentina y Venezuela, donde hay algunas comunidades migrantes provenientes principalmente de Ecuador).

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