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Es una obsesión, un afán de cocinar

Esther González, cocinera creativa y tradicional

La casa de Esther lleva a la mesa la cocina margariteña con sello propio. Conozca cómo llegó a la gastronomía esta entusiasta de buenos sabores

Esther González, cocinera creativa y tradicional 

Cuando le preguntamos por los platos que ofrece en el restaurante nos dice: siempre he tenido en mi menú el filete de pescado en crema de ají margariteño, que generalmente es de mondeque. Y ha tenido mucha aceptación el que sirvo glaseado con ají picante y ron en salsa de banana con vegetales grillados. 

JAVIER VOLCÁN | CORTESÍA

  • Serenella Rosas

09 de julio de 2016 07:45 AM

Actualizado el 11 de julio de 2016 08:59 AM

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Esther González: "Mis padres me guiaron por los aromas y sabores de esta tierra"

Esther González: "He desarrollado una facilidad para moverme entre la cocina europea y la nuestra"

"Yo te lo hago", repetía incansable de jovencita Esther González ante la posibilidad de poder preparar algún plato, en su natal Juangriego. Es que la cocina siempre fue lo suyo. Se contentaba con que le proporcionaran los insumos. "Es una satisfacción ver a la gente comer sabroso", dice sonriente.

A los cuatro años jugaba con auyama, papelón, canela y clavos, a la vista de su abuela Ana, quien la cuidaba. Luego pasó a disponer de sartenes, aripo y masa en casa de quienes le enseñaron a leer y escribir, Juana y Carmen Bautista. "Toda la vida he estado rodeada de gente que cocina. Siempre he metido mis narices en las cocinas para aprender", dice orgullosa de su oficio.

Haciendo memoria cuenta: "mis padres me guiaron por los aromas y sabores de esta tierra. En mi casa siempre se comió muy bien. Mi mamá no era cocinera de todos los días, no le daba tiempo. Siempre tuvimos gente en casa que ayudaba y mi papá hacía la compra. Le gustaba ir a Macanao a buscar los productos que nos regala el mar". Con su padre iba a la playa a recoger mejillones, a buscar langostas o pescados del tren que echaban en La Guardia. A su madre, la maestra Esther Quijada de González, no le gustaba mucho la idea de que se dedicara a la cocina. Pero ella insistía en hurgar en los libros, revistas o enciclopedias que puntualmente llegaban a su casa y en tratar de reproducir los platos que veía. 

SIEMPRE FUI DIFERENTE, AUTÉNTICA 

"He desarrollado una facilidad para moverme entre la cocina europea y la nuestra. Voy con facilidad de una a otra. Me gustan los sabores fuertes". reflexiona. Al tiempo que nos hace saber que, por haberse casado con un inglés, durante once años viajó anualmente a Inglaterra, donde permanecía tres meses estudiando Cocina y se familiarizaba con los sabores de la India. 

Esther González hizo pública su mesa cuando abrió la Posada Laguna Honda Inn B&B, donde tenía un comedor para sus huéspedes. Pero hace casi dieciocho años la cerró para dedicarse solo a la restauración, y abrió La Casa de Esther. Para desarrollar esta nueva experiencia se dio a la tarea de buscar las recetas tradicionales y cambiarlas poco a poco para hacerlas más contemporáneas. Quería trabajar con los ingredientes de la isla. Las especies tienen un gran peso en su cocina. Cuenta con la ayuda de su hija Aisha Lambe y juntas "fabrican" todo lo que sirven, amorosamente, en el restaurante.

Es bien conocida la estrecha relación que tiene con sus proveedores. Todos son productores de la zona. Nos enteramos de que ha dejado de servir cochino cuando no se lo pueden despachar. No es una opción buscarlo en otra parte. "Yo no pienso en dinero, sino en comensales felices", concluye. Sobre los pescados nos cuenta que principalmente trabaja con palometa, mondeque, cochina, pez espada y, de los pescados salados, prefiere la carrachana. El ají y el cazón no pueden faltar en su despensa, son indispensables y están siempre presentes en su carta.

Cuando le preguntamos por los platos que ofrece en el restaurante nos dice: "siempre he tenido en mi menú el filete de pescado en crema de ají margariteño, que generalmente es de mondeque. Y ha tenido mucha aceptación el que sirvo glaseado con ají picante y ron en salsa de banana con vegetales grillados. Gustan mucho los tequeños de batata con melao de papelón, ají y jengibre, inspirado en el melao de la catalinas. Y en los postres, me han dado muchas satisfacciones el helado de papelón con limón y crema, y el de chocolate blanco con parchita y confitura de ají."

Como bien dice el crítico gastronómico Miro Popic: "Nada de lo que cocina Esther nos es ajeno, sin embargo, todo nos sorprende". 

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