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SALUD

Amores con escasez

La indisponibilidad de anticonceptivos se ubica en 90%, según Fefarven, mientras que los condones se consiguen con menor dificultad pero a precios que varían entre Bs 650 y 1.900. Por Alejandra M. Hernández F.

Amores con escasez

Las pastillas son el método anticonceptivo más utilizado por las mujeres venezolanas (FELIX GERARDI)

  • ALEJANDRA HERNÁNDEZ

06 de marzo de 2016 17:08 PM

Durante un poco más de dos años los venezolanos se han familiarizado con el concepto de "escasez", pero lidiar con sus consecuencias cuando se trata de productos profilácticos o de anticoncepción, resulta una carga bastante pesada tanto para el Estado como para los ciudadanos, quienes quedan expuestos a tener embarazos no planeados y en el peor de los casos, a contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) en un país donde tampoco abundan los reactivos para las pruebas de detección ni los medicamentos para los tratamientos, según han denunciado públicamente pacientes y médicos.

A partir de 2014 se empezó a evidenciar la desaparición tanto de preservativos como de pastillas anticonceptivas de los anaqueles de farmacias y otros centros de comercialización, esto debido a que ambos tipos de productos no se fabrican en el país y el Ejecutivo se vio obligado a restringir los desembolsos en divisas por la caída de los precios del crudo.

En el caso de los preservativos, la ausencia de los mismos se empezó a reportar en diciembre de 2014 en algunas regiones del país, pero en enero de 2015 la escasez se extendió a por lo menos 11 estados del país, según denunció en febrero del año pasado la organización no gubernamental StopVIH.

Con el correr del tiempo los condones masculinos reaparecieron y a diferencia de las pastillas anticonceptivas, hoy en día se consiguen con menor dificultad tanto en pequeñas como en grandes farmacias, aunque no en todos lados, y mucho menos las marcas tradicionalmente utilizadas como Durex o Sanamed Duo. Tampoco se encuentran los preservativos para personas alérgicas al látex ni los condones femeninos.

Tras un recorrido por varios establecimientos en la Gran Caracas, se pudo constatar la existencia de Recare, SexStyles, SexUsa y Playboy tanto en farmacias independientes como en algunas que forman parte de las dos grandes cadenas que operan en Venezuela. Todas son importadas y la mayoría provienen de China o de Taiwán.

En lo que respecta al precio, éstos varían entre 650 y 1.900 bolívares, dependiendo de la marca y de si el paquete es de tres o seis condones, es decir, que en promedio una caja de condones cuesta el equivalente a una décima parte (10%) del salario mínimo vigente, que desde el pasado 1 de marzo se ubica en Bs. 11.578.

Si el cálculo se realiza en dólares, un venezolano necesitaría como mínimo 65 dólares a tasa oficial (Bs. 10) para poder adquirir una caja de condones, eso si se toma en cuenta que los profilácticos son materia de salud pública.

Triple preocupación 

Para el presidente de StopVIH, Jhonatan Rodríguez, el tema de la escasez de condones es sumamente preocupante, sobre todo si se toma en consideración que un importante componente de la población del país es joven y, por tanto, activa sexualmente. De acuerdo a proyecciones realizadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población venezolana en 2015 contaba con aproximadamente 4 millones 724 mil personas en edades comprendidas entre 12 y 29 años.

"Si no se consiguen los condones, lo más probable es que las consecuencias sean negativas, porque los jóvenes seguro no van a dejar de tener relaciones sexuales, especialmente los adolescentes, que tienen las hormonas alborotadas y no miden las consecuencias que se derivan de su comportamiento sexual", explica Rodríguez.

Un segundo motivo de preocupación es el precio de los condones, ya que debido a la crisis económica la mayoría de los venezolanos y principalmente los jóvenes no están en capacidad de adquirir los preservativos a los precios actuales. "El gobierno tiene que comprender que Venezuela es un país en edad fértil y reproductiva, entonces hay que garantizar que los jóvenes tengan acceso a los profilácticos. Si son muy costosos, tampoco los pueden comprar, y con condón o sin él la gente va a seguir teniendo relaciones sexuales", sentencia.

Es por esta razón que Rodríguez califica de "grave" la situación y asegura que ambos escenarios, tanto el de escasez como el de altos precios, tienen una incidencia que en los actuales momentos no se visualiza porque "estamos distraídos con los problemas económicos, pero los indicadores están allí y se están movilizando. Cuando los revisemos nos vamos a encontrar con que hay un crecimiento en el índice de nuevas infecciones y en la mortalidad por VIH".

Según estimaciones del Ministerio para la Salud, en Venezuela hay aproximadamente entre 160 mil y 220 mil personas con VIH/Sida, de las cuales 61.000 reciben tratamiento gratuito. Cada año al menos 11.669 personas contraen la infección, 600 niños nacen con ella y 2.161 fallecen por esta causa.

A esta inquietud se suma una tercera preocupación: la ausencia de programas óptimos de prevención en materia de salud sexual y reproductiva, donde se inculque a los más jóvenes la necesidad de protegerse no solo para evitar embarazos sino también para prevenir infecciones de transmisión sexual, como el VIH, virus del papiloma humano (VPH), sífilis, gonorrea, chancro, hepatitis B y C, entre otras.

Prevenir mejor que lamentar 

Freddy Reyna, presidente de Acción Solidaria (Acsol), asociación civil que recauda fondos para costear tratamientos de VIH/Sida, destaca la necesidad de fortalecer las programas gubernamentales en materia de prevención de ITS. Explica que la prevención no se limita únicamente al uso de preservativos, sino que se extiende además a la posibilidad de poder realizarse pruebas para detectar si se ha contraído alguna infección. Precisa que en Venezuela hay al menos 140 mil personas que no saben que tienen VIH.

Reyna denuncia además que en los actuales momentos hay dificultad para conseguir pruebas de VIH y de VDRL (para detectar sífilis). También hay problemas con los tratamientos de VDRL y no hay reactivos para determinar la carga viral ni para el conteo de las células CD4, que son las que indican cómo está el sistema inmune. "Si no tienes las pruebas para detectar la infección y además no tienes preservativos, no le estás dando a las personas herramientas para la prevención, ni por la vía clínica ni por la vía profiláctica que son los condones (...) La situación es terrible, estamos en un momento de muchísima afectación", argumenta.

Por su parte, el presidente de StopVIH es partidario de políticas como la donación de condones y la colación de dispensadores de preservativos en bares, discotecas y lugares de encuentro sexual. "La Constitución venezolana y los tratados internacionales garantizan la gratuidad y el acceso a los bienes y servicios de salud, por eso las donaciones que hace el Gobierno deberían ser más constantes y en mayores cantidades, pues la prevención en materia de salud sexual es un tema de salud pública".

Políticas similares son aplicadas en otros países del continente. Tal es el caso de Brasil, cuyo gobierno distribuyó gratuitamente durante la llegada del Carnaval, en febrero de 2015, algo más de 70 millones de preservativos como parte de su campaña de prevención de VIH.

En el caso de Venezuela, el Gobierno dona cada cierto tiempo una determinada cantidad de preservativos a diversas ONG's que trabajan en la prevención del VIH. Instituciones como StopVIH y Acción Solidaria se han beneficiado de este tipo de políticas; sin embargo, los directivos de ambas organizaciones cuestionan la poca frecuencia y la limitada cantidad que reciben. "En noviembre del año pasado el gobierno nos donó 7 bultos, cada uno trae alrededor de 7.200 condones, pero eso se termina en uno o dos días, esa es una cantidad pírrica", dice Rodríguez.

Como parte de ese programa de prevención, el 5 de junio de 2013 el presidente Nicolás Maduro informó al país que se instalarían fábricas de preservativos en el país para "blindar a la patria de embarazos precoces". A la fecha no se tiene conocimiento sobre la ejecución de este proyecto.

Más campañas para prevenir 

Tanto el presidente de Acción Solidaria como el de StopVIH denuncian la ausencia de campañas para prevenir ITS. "La única campaña que sacó el Ministerio para la Salud fue en 2008 y solo duró como tres meses", indica Reyna al tiempo que destaca la importancia de que las autoridades realicen campañas sostenidas sobre el uso del condón.

Un estudio realizado entre 2007 y 2008 por Acción Solidaria con acompañamiento del Fondo de Población Humana de Naciones Unidas (UNFPA), refleja que 93,1% de la población juvenil venezolana conoce un condón y sabe para qué se utiliza, pero solo 72,6% lo ha utilizado alguna vez y apenas 30% lo usó en su primera relación sexual.

Similar resultado arrojó la Encuesta Nacional de Juventud 2013 (Enjuve-2013), realizada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB), el cual señala que "algo más de 2 de cada 5 hombres y mujeres de 15 a 29 años iniciados en la actividad sexual, tuvieron su primera relación sin protección". Las cifras revelan que "una proporción notable de la juventud venezolana está expuesta a riesgos de contraer ITS y de convertirse en madres/padres a edades tempranas por cuanto se inician en la actividad sexual sin utilizar algún método de prevención".

Adicionalmente el estudio refleja que los jóvenes que utilizan preservativos lo hacen pensando en prevenir el embarazo pero no las infecciones. De allí que muchos adolescentes cuando no cuentan a la mano con un condón, igual mantienen relaciones sexuales pero por vías distintas a la vaginal; en otros casos optan por el coito interrumpido.

Sin píldora no hay planificación 

Según el presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), Freddy Ceballos, actualmente la escasez de anticonceptivos oscila entre 85% y 90%, rango que supera el índice general de desabastecimiento de medicamentos, que según el directivo de Fefarven es de 80%.

Pero la carencia de este tipo de productos se remonta al primer semestre de 2014, cuando instituciones como la Asociación Civil de Planificación Familiar (Plafam) levantaron su voz para alertar que la escasez de anticonceptivos ponía en riesgo la planificación familiar y violaba el derecho de las mujeres a elegir si quedar o no embarazadas. Previo a este período se comercializaban en Venezuela alrededor de 80 marcas de diferentes métodos anticonceptivos, entre pastillas diarias, píldoras de emergencia, parches, ampollas, óvulos e implantes subcutáneos.

En 2015 la escasez de anticonceptivos se ubicó en 45,2%, es decir, la mitad del porcentaje calculado durante los dos primeros meses de 2016, lo cual demuestra que a medida que pasa el tiempo la situación empeora. Tal afirmación queda corroborada al observar que en 2013 la demanda de las principales 20 marcas de hormonas sexuales femeninas fue de 24.961.506 unidades, mientras que en 2014 la rotación alcanzó las 22.575.487 unidades, pero en 2015 disminuyó a 11.973.571, según se conoció extraoficialmente.

A fin de verificar cuántos anticonceptivos orales se encuentran disponibles al público en la actualidad, El Universal hizo un recorrido por al menos 10 farmacias independientes de la Gran Caracas entre los días 1 y 3 de marzo de 2016. En 7 de ellas no tenían inventario de anticonceptivos orales, en las otras tres solo tenían en existencia una marca.

Empleando el servicio on line de búsqueda de productos de las dos grandes cadenas de farmacias que existen en Venezuela, también se pudo constatar que entre el 1 y 4 de marzo de 2016, se encontraba en existencia en una de las cadenas farmacéuticas solo una de las más de 20 marcas de pastillas anticonceptivas que se comercializan en el país, pero su venta estaba limitada a una caja por persona, según se confirmó vía telefónica. En la otra red de farmacias había más opciones, pero solo en algunas de sus tiendas.

Los anticonceptivos orales son el método de mayor preferencia entre las mujeres en edades comprendidas entre los 15 y 29 años, de acuerdo a los resultados de la Enjuve-2013. La predilección por este tipo de productos se debe a que no se necesita prescripción médica para adquirirlos y son más económicos que otro tipo de anticonceptivos. Su precio varía entre 5,80 y 405 bolívares, dependiendo del laboratorio y de si la presentación es de 21 o 28 grageas.

Valeria Díaz, encargada de Comunicaciones de Plafam, no duda que el desabastecimiento de pastillas anticonceptivas incide significativamente en el incremento del número de embarazos no deseados. El informe de Estado de la Población Mundial 2015, presentado por Naciones Unidas, indica que Venezuela ocupa el primer lugar del índice de embarazo adolescente de Latinoamérica y El Caribe con una tasa de 101 embarazos por cada mil.

Es por esta razón que ante la escasez de pastillas, Plafam ofrece otras alternativas de anticoncepción a precios solidarios, tales como ampollas o los dispositivos intrauterinos (DIU), que son métodos de larga duración. Asimismo, disponen de píldoras de emergencia e incluso cuentan con condones que se los provee la Federación Internacional de Planificación Familiar.

Twitter: @alejandramhf

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