Espacio publicitario

El vestido de la mujer

  • TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ

28 de junio de 2017 05:01 AM

PARA COMPARTIR

El vestido de la mujer

Para hablar de vestidos seguramente hay que ir hasta los griegos, pero precisando que semejante viaje se debe hacer sólo cuando se refiere uno a los vestidos de la democracia. Los vestidos pueden estar de moda o demodé porque, al fin y al cabo, la palabra moda nos llegó al español del francés mode y ésta a su vez del latín modus. De ponerle vestidos a la señora democracia se encargaron las llamadas ideologías, las que, aún hoy, fabrican adjetivos en serie sin aceptar que son ellas las pasadas de moda. Para rendir honor al origen de la palabra moda no hay como citar a Ives Saint Laurent: “A lo largo de los años he aprendido que lo importante de un vestido es la mujer que lo lleva”.

No había quórum, no había manera de tomar decisiones, era menester recurrir a incentivos económicos para que los ciudadanos concurriesen. Está en crisis la democracia, exclamaron los más preocupados. Este primer despojo de la moda ocurría por allá en Atenas y quien lo denunciaba era nada menos que Aristóteles. Para bajar las preocupaciones, Aristófanes escribió La asamblea de las mujeres donde, sin contemplaciones, mira el delicado asunto con ojos de sátira. En efecto, Blépiro, asambleísta él, padece de estreñimiento y tiene que dedicarse a resolverlo, lo que hace que algunos vivos se aprovechen de tan arduo esfuerzo para ejercer la democracia con otro vestido.

Resulta indispensable recurrir a la escuela cínica cuando a la democracia se le pone el mismo vestido de la dictadura, sin darse cuenta que son dos mujeres muy distintas. Blépiro, el personaje de Aristófanes, nos deja claro que mientras algunos resuelven sus problemas digestivos, otros asumen el protagonismo.

Ahora andamos en esto que llaman siglo XXI. La tecnología ha transformado el concepto de poder. Los de la democracia lo único que pretenden es desempolvar los baúles, sacudir la telarañas, pedir restitución de la vieja monarquía que dejó a la gran dama expuesta ante las acciones de la rapiña. De manera que hay que reinventarse la democracia, hay que hacerla de este siglo. En definitiva, hay que dejar a Blépiro resolviendo su estreñimiento y darle un poco de descanso a Aristófanes, también porque ya Aristófanes no hay, lo que queda son simples Premios Awards.

teodulolopezm@outlook.com

Espacio publicitario

Espacio publicitario

PORTADA DEL DIA

ENCUESTA

Inventar y aceptar

  • FRANCISCO J. ARIAS CÁRDENAS
19/09/2017 05:01 AM

Simón Rodríguez, el maestro adelantado a su época, fue visionario en la sentencia o inventamos  o...

Apagones

  • ANTONIO PÉREZ ESCLARÍN
19/09/2017 05:01 AM

En mi casa estamos sufriendo un promedio de diez o doce apagones diarios. La situación...

La tregua de Benedetti

  • MIGUEL AZPÚRUA
19/09/2017 05:00 AM

Sin duda alguna la novelística latinoame­ri­ca­na se enriqueció cuando el iconoclasta uru­gua­yo, Mario Benedetti irrumpió...

¡Sin carnet no hay salud!

  • CAROLINA JAIMES BRANGER
18/09/2017 05:01 AM

Los derechos fundamentales de todo ser humano son el derecho a la vida, a la...

Espacio publicitario

Espacio publicitario