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Lo que vi en la OEA...

  • ORLANDO VIERA-BLANCO

21 de noviembre de 2017 05:00 AM

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Lo que vi en la OEA...

Jamás había escuchado a centímetros el relato de padres descorazonados por la pérdida de un hijo asesinado. Siempre es muy injusta la partida de un niño o adolescente, pero cuando la causa excede lo natural, lo previsible o un desviado destino, por tratarse de un vil y despiadado acto criminal, pasamos de la injusticia al brutal arrebato. El dolor se propaga y se entierra profundamente porque la vida tenía que haber sido otra; en familia, en su tierra, en paz.

El pasado 16N/17 estuve como observador en la tercera sesión de valoración de la OEA sobre delitos de lesa humanidad para ser remitidos a la CPI. Con la presencia de ilustres juristas designados, el argentino Santiago Cantón, el costarricense Manuel Ventura Robles, y el canadiense Irwin Cotler, rindieron testimonios venezolanos familiares de las víctimas, y otros testigos destacados.  El relato de los padres de Juan José Pernalete colmó el recinto de indignación y de lágrimas...

Conmovedor e inmensamente inhumanas, las declaraciones de la Sra. Elvira Llovera. “Mi hijo [Juan José Pernalete] lo único que llevaba cuando le quitaron su vida, era su morral, su gorra tricolor, su Biblia, su salmo 91 y sus cartas de libertad. El único pecado que tenía mi hijo fue pensar diferente y no querer irse de su país. Querer un país de oportunidades. Un país en paz. ¿Por qué asesinaron a mi hijo? (...) ya no lo voy a saber. Hoy muchas madres lloramos todos los días a nuestros hijos. Nos dejaron muertos en vida (…)”  El señor Pernalete no podía deponer. Lloraba y se contenía. “Sr. Orlando, mi hijo iba religiosamente a misa todos los domingos. Se vestía de paltó y corbata para recibir y predicar la palabra del señor. Era un cristiano fiel como se lo inculcó su mamá. Nuestro único hijo varón, un joven maravilloso lleno de sueños e ideales. Quería estudiar contaduría. Era lector incansable, de una bondad infinita (...) Tenemos como probar como mataron a Juan José. Tenemos los testimonios y evidencias. Y la justicia no se negocia. Dedicaremos nuestra vida a que se haga justicia por la memoria de nuestro hijo, de todos los hijos caídos (…) Ni mi esposa ni yo podemos trabajar. Hemos perdido toda ilusión. Hemos perdido todo lo que teníamos. Ahora sólo nos queda ir adonde tengamos que ir para que el mundo sepa qué pasó en Venezuela (…) Un país donde sus ministros y magistrados juegan con el dolor de familiares de asesinados desvirtuando la verdad, que es lo único que nos queda y donde una ANC ilegal pretende decretar -como poder omnímodo- que a mi hijo no lo mató su GN...” 

También impresionaron las declaraciones de Keeling Sánchez, esposa del Tte. Coronel, Ruperto Sánchez. Explicó como su marido “ha soportado aislamiento, vejaciones y dolor (...) cómo un absceso dental al cual le impidieron asistencia médica y analgésicos, y de cuyo mismo cuadro otro militar detenido, degeneró en cáncer linfático (…) Expedientes con las versiones más rocambolescas, con etiquetas propagandistas cómo David contra Goliat -sic- o golpe azul, que tratan como mi esposo [Ruperto Sánchez] con un simple ayudante -sea chofer de taxi, carpintero o cocinero de base- habrían hurtado y cargado municiones de elevado peso y calibre, las habrían encaramado en avión de guerra -a más de 4 metros  de altura-, para intentar salir de una base militar vigilada, y bombardear el país”…

Por su parte, el Sr. Iván Urbina padre del joven Fabián Urbina (17), narra cómo “su hijo fue impactado por la GN en el distribuidor Altamira, quien al caer no sólo no recibió ayuda de su victimario, sino que ellos mismos [GN] manteniendo la represión, impedían que médicos  voluntarios Cruz Verde o ciudadanos, vinieran por su auxilio (...) Mi hijo llegó desangrado a Clínicas Caracas”. Esto fue corroborado por el Dr. George Simon, médico cirujano de “Cruz Verde”, quien también declaró sobre hostilidades en contra del voluntariado y la muerte de uno de ellos en las manifestaciones... El juez Santiago Cantón mostró especial interés en esta incidencia. Guardias que reprimen y cuestan vidas, impiden auxilio y además atacan voluntarios médicos, que también mueren…Franklin Nieves -asemejando el juicio Jerusalén contra Adolf Eichmann (ex jefe nazi que confesó sus atrocidades contra judíos) detalló cómo cumplía órdenes bajo amenaza de “medidas disciplinarias”, para inculpar a LL. “La idea era aterrorizarlos y neutralizarlos. Nadie quiere ir preso en una cárcel venezolana” (…) El Dip. William Dávila fue muy preciso al enlistar con fecha, nombre, apellido e incidencia, más de 150 agresiones que en los últimos dos años han sufrido diputados de oposición de la AN.

En resumidas en la OEA vi sed de justicia y disposición de una comunidad internacional de hacer historia, activando la justicia universal y la tutela diplomática. No dudo por un segundo que más temprano de lo que suponemos, estas monstruosidades verán a sus responsables pagando condena. Nunca la maldad fue eterna. Siempre fue temporal… (dixit Rómulo Gallegos). Ojalá, por cierto, así lo pondere noblemente Antonio Ledezma, ahora en libertad, elevando su voz por todos los venezolanos, que claman justicia, vida y luchan por rescatar de un país normal...

@ovierablanco                                          

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