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"Palo con la baba... y la baba ahí"

Oswaldo Dumont

  • FÉLIX CORDERO PERAZA

19 de marzo de 2017 05:03 AM

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"Palo con la baba... y la baba ahí"

En política no siempre tener arrinconado al adversario es provechoso. Sobre todo cuando no se poseen objetivos claros y prevalece la subjetividad, lo emotivo y el desconocimiento de la realidad. Porque en política todo es posible. ¡Una ciencia social compleja! Difícil de practicar con éxito si no se tiene una estrategia elaborada para la situación y alternativas a corto, mediano y largo plazo. Conocimiento matemático de las fuerzas y posibilidades del adversario. Especialmente manejo de las propias potencialidades antes de la entrada en combate. El medir las fuerzas que combatirán es esencial a la hora de presentar batalla. Tal como lo encontramos en el libro “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu. Un libro de tácticas y estrategias militares. Utilizado hoy en los campos de guerra y en la competitividad de los negocios y productos. Porque “La Guerra es la Continuación de la Política por otros Medios”, como titula su libro Carl Philipp Gottlied von Clausewitz, de primerísima influencia en la evolución de la ciencia militar occidental, gestión empresarial y marketing. 
 

Burbuja de ilusiones y espejismos
El domingo 4 de diciembre de 2015 se fueron a dormir henchidos de victoria, aquellos que pudieron hacerlo, porque mientras unos pensaban otros soñaban con el poder en las manos. Su alto grado de emoción y su egregia satisfacción de triunfo les hizo confundir Poder Legislativo con Poder Ejecutivo. ¡Su estado emocional, por el triunfo, hizo ver fantasías a la dirigencia opositora. Las alucinaciones prevalecieron y dominaron el transcurrir del año 2016, sin pena ni gloria. ¡No era el Parlamento lo que habían ganado era la Presidencia de la República! Se engañaban eufóricos… Por eso, a los días, anunciaron la destitución de Maduro. Sin sacar cuenta… sin ponderar la importancia de ganar el Legislativo. Ya instalados y engolosinados comenzaron la fiesta del desconocimiento de los poderes ya constituidos. Pero el pecado estaba en la huerfanidad de objetividades y en las ambiciones desmedidas. Lo que les generó la pérdida del fabuloso capital político que la población les había puesto en las manos. Sin plan de ruta pasaron a la deriva casi todo el año 2016. Metidos en una burbuja de ilusiones perdieron el revocatorio y vieron “bypasear” la elección de gobernadores.   
 

Hoy continúan igual 
Carentes de un programa de gobierno donde se precise cómo será, qué harán para superar la actual crisis y para quién gobernarán. Deberán convertirlo en el plan de la gente. En el proyecto empoderado de los ciudadanos sin distingo de estatus socio-económico. Realista y vinculado expresamente a la solución de los principales problemas sentidos ahora por la gente. Lo que se percibe desde la óptica ciudadana es una dispersión de ideas y esfuerzos improvisados y hasta contrapuestos. Que salen de diferentes y contradictorios centros partidistas. Cada uno de los cuales pelea por sus propios intereses, objetivos y estrategias. Una divergencia que confunde y debilita la fuerza opositora y pone en duda sus reales perspectivas de triunfo. Para la ciudadanía no hay duda que la causa principal de las derrotas últimas recibidas tiene su causa en su propia división. Y en la subestimación que hacen al catalogar de anémico al gobierno de Maduro. Hacen caso omiso de la influencia que tiene sobre los poderes públicos y su relativo respaldo (Misiones) popular. Además, ¡No es cualquier cosa que el gobierno sea cívico-militar!…
 

Carencia de liderazgo y programa compartido
No se han ganado la mayoría del pueblo por sus acertadas políticas y conductas propias. La mayoría opositora milita en ese campo, como consecuencia de la falta de gobernabilidad. Porque los programas y planes del gobierno están cargados de burocratismo, corrupción e ineficiencia. Un gobierno sin capacidad de respuesta ante la presente y aguda crisis. Es lo malo del gobierno lo que ha llenado los campos de la oposición, no obstante su falta de unión, carencia de liderazgo único y plan de ruta compartido. Hoy, actúan ambos sectores, ante una masa decepcionada, contrariada e incrédula. Desprovista de la esperanza necesaria para combatir y jugarse el todo por el todo. Lo dicen las encuestas y lo ilustran las últimas y raquíticas protestas y manifestaciones públicas. ¡Son nada menos que 18 años de “Palo con la baba… y la baba ahí”!

efecepe2010@gmail.com

fcordero@eluniversal.com

@efecepe2010

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