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ISIS y Al Qaeda: ¿amigos o enemigos?

  • ALFREDO TORO CARNEVALI

20 de marzo de 2017 05:00 AM

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ISIS y Al Qaeda: ¿amigos o enemigos?

ISIS y Al Qaeda se consideran actualmente ene­migos. No obstante, el profesor Bruce Hoffman de la Universidad de Georgetown considera que una alianza entre ISIS y Al Qaeda está en el horizonte. Su principal argumento es que ambas organizaciones se guían por el mismo libreto estratégico trazado por el jefe de Operaciones de Al Qaeda, Said al Adl, en 2005, y que esto, tarde o temprano, los unirá.

De acuerdo con al Adl, el primer paso de la estrategia se dio, en retrospectiva, el 11 de septiembre de 2001 con el ataque contra las torres gemelas en Nueva York. El segundo paso, que coincide con la invasión estadounidense de Irak, forma parte del plan de Al Qaeda de arrastrar y desgastar a Occidente en una serie de intervenciones prolongadas en el mundo islámico. Con el desgaste de Occidente vendría la expansión de los centros de operaciones de Al Qaeda a países en África Occidental y el Levante. Y eventualmente, se entraría en la fase final del libreto estratégico: la declaración de un Califato con control supranacional sobre el mun­do musulmán, la creación de un ejército de fieles y la batalla final entre “creyentes y no creyen­tes”, alcanzándose así la victoria defi­ni­ti­va del Cali­fato sobre el resto del mundo.

No cabe duda que ISIS se ha dado a la tarea de implementar la fase final del libreto estratégico de Al Qaeda y que, en ese sentido, existen coin­ci­dencias. Pero hasta qué punto estas coinci­den­cias pudieran traducirse en una alianza a futuro debe ser analizado con cuidado, pues la brecha que divide actualmente a ISIS de Al Qaeda es con­si­derable. Según los profesores Daniel Byman y Jennifer Williams (The National Interest, 2015), ISIS y Al Qaeda difieren, al menos, en torno a quién es su principal enemigo y qué tácticas emplear en su contra.

Para Al Qaeda, el principal enemigo es Estados Unidos, a quien consideran la fuente de todos los males en el Medio Oriente. Sin Estados Unidos, los gobiernos corruptos e infieles de la región caerían uno tras otro, abriendo paso a las revolu­ciones del pueblo musulmán y la consolidación de un Califato islámico.

ISIS, por el otro lado, no ve a Estados Unidos o a Occidente como el enemigo. Su principal blanco son los regímenes infieles del mundo árabe, en par­ticular en Irak y Siria. También ve la “puri­ficación” de la comunidad musulmana, a través de la erradicación de chiítas (además de otras minorías religiosas), como algo fundamental.

Para Al Qaeda, los musulmanes chiítas también son “infieles”, pero consideran su ataque o asesinato como una distracción del objetivo central: Estados Unidos. También parecen consi­de­rar, de acuerdo a Byman y Williams, que la mayoría de los musulmanes “realmente no en­tien­de o tiene particular interés por las diferen­cias doctrinales entre sunitas y chiítas, y cuando ven a yihadistas volando mezquitas chiítas y ase­si­nando civiles chiítas, lo único que ven son mu­sul­manes matando musulmanes”.

Según Byman y Williams, las tácticas de Al Qaeda son un poco menos inhumanas que las empleadas por ISIS. Sus ataques buscan ser más precisos y espectaculares, siempre con el doble objetivo de movilizar a las masas y fomentar la retirada definitiva de Estados Unidos de la región. ISIS, por otro lado, tiene otro objetivo mucho más inmediato, uno que tomó del libreto estratégico de Al Qaeda, pero que implementó mucho antes de lo contemplado por el anterior: crear y expandir un Estado Islámico. Esto también hace de ISIS un Grupo mucho más apocalíptico: el Califato ha sido creado y con él, un ejército que librará la batalla de las batallas contra los infieles por la victoria final.

En la medida en que el Estado Islámico se vea asediado por fuerzas sirias, turcas y kurdas, en Siria; y por el ejército iraquí en Irak, y comience a perder centímetro tras centímetro de territorio, tendrá que reconsiderar su estrategia. Como Al Qaeda en el pasado, tenderá a buscar espacios seguros donde replegarse, reorganizarse y pre­pa­rar­se para una nueva batalla, posiblemente en Libia. Sus tácticas dejarían de ser aquellas de un ejército convencional, migrando a ataques asi­mé­tricos tan brutales como sean posibles. Su objetivo, probablemente, seguirían siendo los regímenes infieles del Medio Oriente, chiítas y otras minorías religiosas, y no Occidente.

Pero una reconsideración de su relación con Al Qaeda estaría a la orden del día y ambos grupos pudieran alcanzar un modus vivendi. Pero al menos una consideración fundamental que pare­ce dividir a estos grupos, resulta irreconciliable: ISIS busca la purificación de la comunidad musulmana, es decir, una guerra sectaria contra chiítas, mientras que la guerra de Al Qaeda es contra Estados Unidos y Occidente. ¿Será que uno de los dos cederá ante la visión del contrario? Lamentablemente, ninguno de los dos escenarios es bueno. Uno resultaría en más ataques contra Occidente, otro en una posible radicalización de la lucha sectaria en el Medio Oriente.

@alfredotoro1

alfredotorocarnevali@gmail.com

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